“Pude jugar en la UC, pero preferí ir a pasar las fiestas de fin de año a Brasil”
El brasileño Rubens Nicola, uno de los ídolos de Rangers, rememoró junto a AS algunas anécdotas de su paso por Chile en la década de los ochenta.


Rubens Nicola, ex futbolista brasileño de recordado paso por Chile en la década de 1980, conversó con AS sobre sus recuerdos en el país. Desde Cabo Frío, lugar en el que reside, adelantó que “me encuentro bien, tengo 70 años y vivo en una ciudad donde puedo ir a todos lados con los pies descalzos y sin polera, mostrando la barriga".
- ¿Cómo se inició en el fútbol?
- Empecé en Portuguesa a los 9 años y a los 14 años jugué en Juventus de Mooca hasta los 18, porque me llamaron al servicio militar, que era obligatorio en Brasil. Jugué en el equipo del ejército, después pasé a Olaria en Río de Janeiro y en Corinthians fui campeón del Campeonato Paulista 1977, algo que no conseguían desde hace 23 años.
- ¿Cómo recuerda eso?
- Jugué Copa Libertadores y nos enfrentamos a Internacional de Porto Alegre, que tenía como gran figura a Elías Figueroa. Nunca tuvimos un duelo, porque me tocaba jugar por el lado contrario que él defendía, pero nos enfrentamos muchas veces y hasta el día de hoy somos amigos. De hecho, cuando jugué en Everton, él estuvo en mi casa.
- Para los que no vieron a Don Elías, ¿qué lo hacía diferente?
- Primero, en Brasil no existía la costumbre de jugar con líberos y stoppers. Elías sobraba y era rápido a pesar de ser grande y fuerte. Cuando alguien sobrepasaba a alguno de los otros defensas, aparecía él. Muchas veces salía del partido con la ropa limpiecita, mientras que los otros se mataban. Él sabía jugar. Con su llegada tuvimos que aprender a jugar contra él, era muy difícil.
- Usted el 79 estaba en Ceará y llegó a Unión Española. ¿Cómo se dio esa llegada a Chile?
- En el 77, Corinthians fue campeón con el técnico Oswaldo Brandão, que era ultra disciplinado. Cuando yo llego desde Botafogo estaba barbón y con el pelo largo. Él lo primero que hizo fue mandarnos a la peluquería. Yo le decía que no, que ya no era dictadura, que estábamos en democracia. Me dejó en la banca. Mi papá me convenció de cortarme la barba. Lo hice y volví a jugar, pero terminé enojado con él porque en la final me dejó en la banca.
- ¿Pero en concreto, qué pasó?
- Terminé en Ceará y a Brasil llegó Alfredo Asfura a buscar un jugador de Bragantino. Antes de reunirse con la dirigencia, escuchó que una persona le preguntó al presidente de Bragantino, “¿vas a vender a tu puntero derecho? Yo tengo el reemplazo: Rubens Nicola”. La persona que andaba con Asfura me conocía, le comento cómo jugaba yo y partieron a buscarme sin hablar con el presidente de Bragantino. Me senté a hablar con Asfura un miércoles y el domingo estaba viendo una final de Colo Colo con Iquique, creo que fue la Copa Pollagol de 1980.
- ¿Recuerda alguna anécdota de la época?
- Patricio Toledo, de los mejores arqueros de Chile, electo el mejor de Sudamérica, tenía una cábala. Cuando jugaba, llevaba un osito de peluche y lo dejaba dentro de su arco. Yo estaba en Audax y en una jornada doble en Santa Laura jugábamos con la UC. Después jugaba Colo Colo, que tenía a su hinchada en la galería sur. Y en un córner para nosotros me metí al arco, agarré el oso y lo tiré a la hinchada de Colo Colo... lo hicieron pedazos. Después lo lanzaron de vuelta a la cancha. Toledo quedó muy enojado conmigo, porque el osito le recordaba a un hijo. Me disculpe. Y hace poco, cuando tuvo el problema jugando, lo llamé al hospital. Hoy es un amigo a pesar de esa infeliz broma.
- ¿Es cierto que pudo jugar en la UC?
- En el año 80, la Unión hizo un excelente campeonato. Yo jugaba arriba con Víctor Estay y Horacio Simaldone. Acabó el año y cuando me iba a mi país, Alfredo Asfura me dijo “no te vayas a Brasil, porque Católica quiere hacer un equipo de estrellas y te tienen en cuenta”. Fue Pedro Morales de Colo Colo a la UC y el primer refuerzo que quería era a mi. Le dije a Alfredo que no quería pasar Navidad y Año Nuevo solo en Chile, que me iba a Brasil y que si realmente me querían, me mandaran a buscar. Me respondió que no había plata para pasajes y que si me iba, buscarían un jugador del medio local. Al final me fui a Everton y Católica llevó dos brasileños, Edú Bala y Toninho, goleador del Campeonato Brasilero.
- ¿Y ese Año Nuevo al menos lo pasó bien?
- Sí, siempre se pasa bien al lado de la familia, pero es algo que no debí haber hecho. Debí haberme quedado y firmar en Católica, que en ese año buscaba armar un equipazo para pelear el título. Pude jugar en la UC, pero preferí ir a pasar las fiestas de fin de año a Brasil. Hoy me arrepiento.
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- El lugar donde más recibió homenajes es en Talca. ¿Cómo lo hace sentir eso?
- Me hace sentir bien. ¡Vivo! Yo me fui de Rangers hace más de 40 años y la gente me sigue recordando por integrar un equipo que no ganó nada. ¡No ganamos un título! ¡No ganamos nada! Recuerdo que concentrábamos en el hotel en el centro e íbamos al estadio caminando con la gente. Salían bromas de lado y lado. Eran otros tiempos. Entonces cada vez que Rangers me llama para ir, voy muy contento y lo paso bien. Tengo un hijo viviendo en Talca.


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