“Renuncié al trabajo por mi hijo, no podemos dejarlo solo; hemos llorado... Me parte el alma que lo ignoren”
Matías Retamal, ex Curicó Unido, fue castigado provisionalmente por cuatro años debido a un caso de dopaje. Ricardo, su padre, confía en su inocencia.


Ricardo Retamal no puede contener el llanto cuando habla de la situación que cambió la vida de Matías, su hijo. El joven de 19 años está suspendido desde julio pasado por un caso de doping (testosterona) y la Comisión Nacional de Dopaje lo castigó, protocolarmente, por cuatro años, a la espera de su defensa.
Ese es el tema que aqueja al ex futbolista de Curicó y su familia, porque aún no tiene fecha para hacer sus descargos. El tiempo pasa y está cerca de sumar un año sin jugar.
“Es muy angustiante. Sin hacer nada, le cortaron su carrera. Imagínese, firmó contrato a los 16 años, una promesa del club, pero nadie le informó o lo capacitó para los controles. Fue una cosa terrible, un golpe muy fuerte y el club tampoco se ha hecho presente, lo dejó solo”, cuenta Retamal a AS.
- ¿Eso es lo que más les duele a ustedes como familia?
- Claro, porque Matías era una figura que tenía el club y le daba alegría a muchos niños. Ahora los dirigentes no son capaces de llamarlo por teléfono. Dicen que son ‘el club de su gente’. ¿De qué gente hablan ellos? Todas esas cosas duelen y molestan. Yo trabajé en el club más de 20 años, pero renuncié por apoyar a mi hijo. Cuando fui a la reunión, el gerente del club dijo ‘lo único que te podemos brindar es ayuda psicológica’ y Matías le dijo ‘no necesito eso, lo que quiero es que ustedes me presten dos balones de fútbol para entrenar’. Y se lo negaron.
- ¿Cree que no quisieron como mancharse con el tema del caso?
- Es que lo que pasa es que aquí hay cosas ocultas, extrañas. Matías fue notificado en julio, y el 20 de ese mes jugó en Copiapó, ¿entiendes? De la ANFP llamaron para allá diciendo que no podía jugar porque había salido con doping, o sea, ¿por qué el club no le dijo al tiro? Él tenía plazo para defenderse el 21 de julio. ¿Por qué jugó?
- Su hijo le contó a AS que le pidieron un millón de pesos para acceder a las muestras...
- El 24 de octubre, el señor Víctor Bascuñán le mandó el correo solicitándole el pago de las 500 lucas por muestra. Cuando nosotros fuimos a hablar con el señor ministro Jaime Pizarro, le mostramos el correo y dijo ‘eso es imposible’ y movió la cabeza. Él se comprometió a hacer todo lo posible para ver el caso, pero no hemos tenido respuesta. Bairon Monroy salió positivo el 17 de julio me parece y ya le dieron el resultado. Matías salió positivo 10 días después y aún no tiene fecha para defenderse. Al ministro le dije: ‘no sé si es porque somos una familia humilde, de un equipo de provincia’. Matías es inocente. Si usted viera... ¡es un cabro chico! No sabemos qué hacer.
- Antes señaló que renunció a su trabajo para apoyar a su hijo. ¿Cuánto ha impactado a nivel económico todo lo que han pasado?
- Yo tenía dos trabajos, porque también soy funcionario público, trabajo en el Hospital de Curicó y mi señora trabaja en una casa particular. Hemos hecho un esfuerzo tremendo, porque no podemos dejarlo solo. La hemos llorado todas, hemos pasado angustia, desesperación... Ver que lo ignoran le rompe el alma a uno como padre.
- Ha sido un proceso muy difícil...
- Así es, porque antiguamente Matías con su sueldo pagaba su entrenador, se movilizaba, compraba sus cosas. Ahora nosotros tenemos que pagarle el gimnasio y preparador físico, para que él no quede desamparado y se mantenga activo. Estamos haciendo todo para él limpie su nombre, sobre todo aquí en Curicó.
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- ¿Por qué lo dice?
- Hubo un medio de comunicación que se hizo la pregunta de si acaso no había sido polvito blanco que inhalaba u hojita seca. Imagínese leer eso, ya no nos quedan lágrimas. Al ministro Pizarro le dije: ‘sé el hijo que yo he criado, le enseñé los valores’. Nosotros tenemos la receta firmada por la doctora. Andamos muertos en vida. ¿Porque somos una familia pobre nos pasan a llevar como quieren?
