ENTREVISTA AS

“Siempre partí de atrás... Pasé por todas las divisiones y debutaré en Primera con 30 años”

Matías Olguín ha transitado una dura ruta para llegar a la máxima categoría. “Los sueños no tienen fecha. Todos los entrenamientos que nadie miraba tenían un propósito”.

“Siempre partí de atrás... Pasé por todas las divisiones y debutaré en Primera con 30 años”
Pablo Vera
Editor Diario AS Chile
Nació en Puerto Natales en 1982. Titulado de Periodismo en la Universidad Austral de Chile. Ingresó a AS en el año 2014 y desde el 2019 es Editor. Entre el 2017 y 2018 efectuó una pasantía en AS España. Durante ese período se encargó de seguir a los futbolistas chilenos en Europa, además de cubrir los partidos de la Roja en el extranjero.
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Matías Olguín tiene 30 años, una edad avanzada para gran parte de los futbolistas, pero que para él marca un antes y un después en su carrera. Tras pasar por todas las divisiones del fútbol chileno, el arquero llegó a Primera División luego de dejar Magallanes y fichar en Cobresal.

“Para mi era un sueño de niño. Todos queremos esto desde que empezamos a jugar, pero sólo el 1% llega a la máxima categoría. Hoy es una realidad para mí y después de tantos años no sé cómo describirlo. Es emotivo y hay ilusión, pasé por muchas cosas”, cuenta en diálogo con As desde El Salvador.

“No fue suerte, nada de eso. Esto es la recompensa de años de trabajo silencioso y perseverante, porque nunca dejé de confiar. Siempre he invertido en mí pagando gimnasio o sicólogo y cuidándome de la alimntación y el sueño. Cuando niño tuve problemas de desarrollo, decían que no crecería y que no era factible que fuera arquero. Hoy mido 1.83 y estoy en Primera”, complementa.

- Por toda su historia, ¿qué significa esta llegada a Cobresal?

- Siempre trabajé para llegar a Primera y me comporté como profesional. Todo lo que hacía era pensando en que podía llegar. Estaba en Tercera A (cuarta categoría) y pensaba en subir de categoría. Le decia a compañeros que si no llegaba a Primera, me retiraba. Además, cuando era niño, me fui a probar a Cobresal a los 10 u 11 años y fui con lo puesto, porque no tenía plata para guantes. En ese tiempo, el profe le dijo a mi papá que era un diamante en bruto. Y mira, hoy llego a este club.

- ¿Cuál diría que fue el momento más crítico de su carrera?

- Cuando me fui de Santiago Morning a los 18 o 19 años y no sabía qué iba a hacer. Me fui a Tercera y jugaba en Deportivo Estación Central, donde había una ducha llena de hongos y ganaba 100 lucas.

- ¿Y qué hizo luego de eso?

- Me fui a probar a Brujas de Salamanca en Tercera A, busqué la opción. Además, en el camino va apareciendo gente que te va ayudando. Soy un agradecido de todos esos compañeros que tuve. Luego me echaron de Santa Cruz y llegué a Recoleta con Felipe Nuñez. Ahí era el cuarto arquero y llegué a ser titular. Después estuve en San Antonio con Julio Fierro y me tocó jugar, fui el titular.

- Esto también implica un cambio familiar por tener que vivir en El Salvador...

- Mi señora justo se pidió vacaciones, así que nos vinimos para acá junto a nuestra hija de tres años y estuvimos ocho días juntos. Ahora se volvieron a Santiago, pero estoy esperando que mi esposa consiga el traslado. Ella trabaja en una empresa de explosivos mineros. El tema es que si se viene y no me hacen otro contrato más allá de estos seis meses, será difícil, pero yo le digo que uno no tiene que esperar, hay que hacer que las cosas sucedan.

“Siempre partí de atrás... Pasé por todas las divisiones y debutaré en Primera con 30 años”
"Mi señora justo se pidió vacaciones, así que nos vinimos para acá junto a nuestra hija de tres años y estuvimos ocho días juntos. Ahora se volvieron a Santiago".

- ¿Cómo visualiza esta etapa en Cobresal? Están peleando en la parte baja de la tabla...

- Queremos salvar la categoría y busco aportar todo lo que sé. No es por nada, pero siempre he podido conseguir cosas y en ningún equipo he estado en la parte baja de la tabla. Quiero aprovechar esta opción para quedarme y no salir más. Firmé por seis meses, pero me quiero quedar muchos años. El cuerpo técnico confió en mí y Marcelo Gaete, el preparador de arqueros, fue muy importante. Él me tuvo cuando yo tenía 14 años en una academia de arqueros y nunca perdimos el contacto.

- ¿Cuál ha sido su receta para resistir y superar tantos obstáculos?

- Estudiar, mejorar día a día y saber que los sueños no tienen fecha. Todos los entrenamientos, cuando nadie me miraba, tenían un propósito. Mi consejo es no desistir. Esos días, cuando no tienes ganas de nada, es cuando más tienes que hacer cosas. Si haces dos controles de pase todos los días, en una semana son 10 controles. Y hay que soñar. Yo escribo las cosas que quiero y pienso que soy un ganador, un campeón. Nunca hay que dejar que nadie decida hasta dónde llegar, porque siempre habrá personas que digan que eres bajo o que no podrás y los puedes escuchar, pero no puedes abandonar tus sueños. Uno sufre y llora, a mí siempre me tocaba quedarme afuera, pero hay una frase que dice que cuando te toca, aunque no te pongas, te toca igual. La vida es así.

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- Esto se relaciona con la forma en que llegó a Magallanes, ¿cómo fue eso?

- Antes de llegar al club a inicios de año, le pedía a Dios que me ayude, porque mi familia no se iba a ir a Salamanca, pese a que yo había renovado en Brujas. Un día fui a ver un partido de Magallanes, y justo se lesionó el arquero. Estaba Cristian Ogalde (dueño) y lo llamé. Me presenté, hablamos con el profe (Miguel) Ponce y me contrataron. Yo me busqué esa oportunidad.

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