Tuvo problemas de peso, pasó por Colo Colo y la U y hoy brilla en la B: “Pensé en dejar el fútbol”
Pablo Brito ha sido uno de los destacados del Ascenso, aunque en su infancia lo pasó mal: “Era muy delgado, pesaba solo 55 kilos”. Hoy brilla en Santa Cruz.


“Me siento mejor de extremo, siempre he jugado por el costado de la cancha. Ahora es el primer año en que juego de volante ofensivo. Me gusta mucho tener el balón, soy de esos jugadores que necesita tener la pelota para mostrarse”, cuenta Pablo Brito a AS desde Santa Cruz. El mediocampista y delantero ha sido una de las buenas figuras del cuadro de la Región de O’Higgins, en el repunte que le permite cerrar la temporada en el Ascenso con cierta tranquilidad en la tabla de posiciones, luego de estar bajo riesgo de perder la categoría.
Brito tiene una particular historia futbolística. Siendo niño pasó por Colo Colo y Universidad de Chile, estuvo alejado del fútbol y, cuando parecía que el proyecto de llegar al profesionalismo se extinguía, una llamada de último minuto le permitió materializar su sueño en Cobreloa. Antes, eso sí, debió lidiar con algunas dificultades propias de su contextura delgada. Sin embargo, hoy se entusiasma con lo que puede vivir en 2023.
“Soy nacido y criado en la comuna de San José de Maipo, en el Cajón de Maipo, en Santiago. Desde muy chico estuve en el fútbol, porque mi familia es ciento por ciento futbolera. Tuve la suerte de tener a familiares trabajando en el fútbol, un tío era paramédico, y quedé en la U. Ahí no me fue bien y me fui a Colo Colo. Después pasó lo mismo y también me echaron, por lo delgado, siempre he sido de contextura delgada y, cuando era chico, siempre tuve ese problema. Entonces volví a la U y estaba un poco más grande, tenía 13 años. Después de un tiempo pasó lo mismo, me dijeron que era muy delgado, que necesitaban jugadores con más masa muscular”, confidencia Brito, 24 años.
- ¿Qué hizo entonces?
- Me tomé un tiempo, pensé dejar el fútbol y me dediqué a los estudios. Después empecé a asistir a una escuela de fútbol de Cobreloa en San José de Maipo. Nos fue bien, ganamos muchos campeonatos, fuimos a giras por Argentina, Brasil y Uruguay. En una oportunidad, jugamos un amistoso con los cadetes de Cobreloa y empatamos a dos e hice ambos goles. Llamé la atención, porque que un equipo de una escuela de fútbol le empate a un equipo de cadetes es complicado. Y así llegué a Cobreloa el 2014.
- Y en el cuadro de Calama finalmente pudo llegar al fútbol profesional…
- Claro, me incorporé a la Sub 15 y estuve hasta la Sub 16 en Santiago. Al principio no estaba en la lista de los jugadores que iban a ir a Calama a la Sub 17 y entonces quedé libre. Me fui a probar a Audax, pasé toda la etapa de prueba y justo cuando me iban a inscribir en la categoría, me avisaron que tenía que irme a Calama. Como mi papá es hincha de Cobreloa y yo también soy hincha del club, me fui para allá, no lo pensé dos veces. Claro que casi no me voy, porque antes de viajar, mi mamá se volcó en auto. Al final ella me dijo que me fuera no más, que no impediría mi sueño.

- ¿Cómo fue esa etapa en la ciudad?
- Nunca había ido a Calama y fue todo nuevo para mí. Era otro ambiente, yo venía de mucha naturaleza y llegué a un lugar que solo era desierto. Más encima justo ese año en que llegamos a Calama con otros compañeros de Santiago, a Cobreloa le quitaron puntos y descendió a Primera B. Todo fue más difícil entonces. Después se hizo cargo del primer equipo el profe César Bravo y ahí empecé a jugar.
- Después tuvo que partir a préstamo a Limache y tuvo que descender una categoría, a Segunda División.
- Claro, llegó el profe Víctor Riveros y habló conmigo. Me dijo que no iba a tener muchas oportunidades de jugar, porque habían llegado muchos jugadores al plantel. Que me iba mandar a préstamo y que estaba la posibilidad de ir a Limache. Fue un fútbol muy distinto, la verdad es que nunca me habían pegado tantas patadas, pero eso me hizo ver el fútbol de otra manera y arriesgar más en la cancha. Antes era muy inocente y la verdad que ese fútbol me ayudó muchísimo.
- ¿Qué pasó que a la larga se tuvo que marchar de Cobreloa?
- Cuando volví a Calama, asumió el Fantasma (Marco Antonio) Figueroa y él me conocía de antes, porque cuando llegué a la ciudad él ya había sido entrenador del primer equipo. Me apoyó harto, pude jugar mucho con él. Conversaba conmigo y me decía que le hubiera gustado ponerme de titular, pero que andaba mejor entrando en el segundo tiempo. Después pasó el tiempo y ahora último tenía acordado firmar un contrato por dos años en el club, pero hubo elecciones. Me llamó la nueva directiva y me dijeron que el técnico me quería. Estaba esperando los pasajes para viajar cuando me llamaron de nuevo y me contaron que la directiva me quería, pero que el técnico no, porque tenían pensado llevar a (Maximiliano) Ceratto.
“Siempre estoy con suplementos alimenticios, soy delgado, pero hoy se me ve un poco más grueso”.
Pablo Brito
- Entonces optó por fichar en Santa Cruz.
- Habían otros equipos también, pero escogí venir para acá porque tengo familiares. Al principio todo andaba bien y nos fue bien en los amistosos, pensé que íbamos a estar peleando siempre arriba. No sé qué pasó en el camino, porque nos quedamos. Pero acá me siento muy cómodo, la gente y los compañeros me recibieron muy bien. Me quedó, eso sí, esa espinita de poder hacer más o que estuviéramos en otra situación en el campeonato. Teníamos otras expectativas de cómo íbamos a estar este año.
- ¿Qué espera para el 2023?
- Primero quiero terminar en buena forma este año. Después, si está la posibilidad de seguir acá, no tengo ningún problema. Estoy feliz, la ciudad me acomoda y estoy cerca de mi familia. Estuve siete años en Calama y muy pocas veces viajaba para estar con mi familia y me perdí muchas cosas. También no estoy cerrado a la posibilidad de irme a otro club, pensando en el futuro.
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- Usted dijo que en su etapa formativa tuvo algunas dificultades por su contextura delgada. ¿Ahora en el fútbol profesional ha tenido un cuidado especial con eso?
- Era muy delgado, pesaba casi 55 kilos. A los 16 años, estuve con nutricionista y ella me recomendó que empezara a tomar Ensure y después de eso vino una etapa de inyectarme neurobionta y de suplementos alimenticios. Estuve dos años con así. Era costoso igual al comienzo, pero mis papás no sé cómo lo hicieron y me ayudaron bastante con eso. Me pudieron comprar las cosas necesarias, pude subir la masa muscular y de ahí llegué al peso que me habían recomendado, que era entre 60 y 65 kilos. Ahora igual siempre estoy con suplementos alimenticios, soy delgado, pero hoy se me ve un poco más grueso.

