ENTREVISTA AS

Dirigió a Boca, Argentina y ahora trabajará en Chile: “Es un país hermoso, uno cruza la cordillera y tiene amigos”

“He venido muchas veces a Reñaca y Valparaíso de vacaciones, tengo la ilusión de conocer el sur. Siempre quise ir a Pucón”, cuenta Guillermo Milano.

Dirigió a Boca, Argentina y ahora trabajará en Chile: “Es un país hermoso, uno cruza la cordillera y tiene amigos”
Zuni Satailo
Nicolás Lara
Actualizado a

El balonmano chileno está viviendo una revolución en el inicio del 2026, luego de que se anunciara la llegada del argentino Guillermo Milano, flamante entrenador de la selección femenina.

Destaca su trabajo con la selección albiceleste, a la que llegó en 2008 y a dirigió en cuatro Juegos Olímpicos y 18 mundiales. Su última aventura con los ‘Gladiadores’ se dio en París 2024, con el que alcanzó el décimo segundo puesto.

“Uno cruza la cordillera y tiene amigos; con Chile nunca fuimos rivales fuera de la cancha”, comenta en conversación con As.

- A nivel país, ¿Qué es lo que conocía de Chile?

- Yo soy una persona un poco especial porque para mí Chile nunca fue un rival al que uno quería vencer. Para mí este es un país hermano, un país amigo, uno al que le tengo mucho afecto. Por eso, más allá de la rivalidad deportiva, fuera de la cancha nunca existió dicha rivalidad.

- ¿Ha tenido la oportunidad de recorrer el país?

- He venido muchas veces a Reñaca y Valparaíso de vacaciones, tengo la ilusión de conocer el sur. Siempre quise ir a Pucón, hacer rafting por esos lugares. Quiero conocer más, tanto el sur como el norte. Me han dicho que el agua del mar en La Serena es un poquito más caliente, porque el agua fría es un problema. A mí me gusta más ver el atardecer en la playa, me parece más lindo. Ojalá no me pidan meterme al mar porque eso es imposible (ríe).

- Usted estuvo dirigiendo en Macedonia, ¿cómo fue su vida por allá?

- Para mi fue una ilusión y que nunca creí que se iba a dar el poder dirigir en Europa. Pude superar mis sueños. Logré salir campeón de la Copa de Macedonia, me tocó dirigir en la Copa de Europa, logramos ganarle al Melsungen que era el líder de la Bundesliga. Perdí un solo partido y me rescindieron el contrato. A pesar de eso, fue un año espectacular.

- Usted dirigió en cuatro Juegos Olímpicos, 18 Mundiales y fundó Boca Handball, pero, ¿cuál es el momento que más atesora en el balonmano?

- El hoy. Para mí el hoy es lo más importante porque si estás valorando el pasado, el presente te puede pasar por arriba y puedes llegar a decir ‘antes era mejor’. Tengo muchos recuerdos extraordinarios, pero el mejor momento es hoy.

- Usted trabajó en la Selección Argentina cerca de 16 años, ¿qué recuerda de los partidos contra Chile?

- Honestamente, siempre tuve un respeto tremendo por Chile, sobre todo en los últimos 10 años, ya que desde el 2011 tuvieron un cambio importante y sabías que era un partido que tranquilamente podías perder, siempre se sufría hasta el final. Los partidos en Lima 2019 fueron durísimos, fue todo muy difícil. Vivir las previas era difícil para mí como entrenador.

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- ¿A qué jugador chileno le hubiese gustado dirigir?

- Que pregunta (ríe). Adoro a los Feuchtmann, a los Salinas, Marco Oneto me parece un referente tremendo del balonmano chileno. Felipe Barrientos fue un portero con mucha personalidad. Me podré estar olvidando de alguno, pero estos que te nombré son embajadores con un mérito tremendo, no tan solo para el balonmano, sino que para el deporte chileno.

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