“Empecé a jugar en la universidad y hoy estoy en Italia... Jamás me imaginé estar entre las 16 mejores de Europa”
“Jamás me imaginé estar en octavos de Europa, era algo impensado, así que estoy aprovechándolo al máximo”, comentó Antonella Piantini.
Antonella Piantini (33) es una de las grandes exponentes chilenas en Europa. La arquera y capitana de la selección femenina de balonmano defiende hoy al PDO Salerno, uno de los clubes más tradicionales de Italia, y con el que disputa la liga Europea de la EHF.
“Este es uno de los clubes que siempre pelea en lo más alto. Queremos revalidar el título de la liga, buscamos ganar la Copa Italia y ahora estamos entre las 16 mejores de Europa. Jamás me imaginé estar en octavos de Europa, era algo impensado, así que estoy aprovechándolo al máximo”, cuenta Piantini en conversación con As.
- ¿Cómo definiría su carrera deportiva?
- Es difícil poder describirla en pocas palabras, pero ha sido de altos y bajos, con mucho sacrificio y con ganas del día a día. Yo no me imaginaba a llegar donde estoy ahora, estos son pequeños logros que, capaz, cuando nos iniciamos en algún deporte no vemos tan claro.
- Usted no partió jugando handball en Antofagasta...
- No, yo empecé súper “vieja” a jugar esto (ríe). Yo era portera, pero de fútbol, pero al llegar a la universidad en Santiago no pude continuar y fui a jugar handball. Al principio jugaba de lateral, pero una niña de Antofagasta que me conocía me dijo que probara al arco y ahí me quedé.
- ¿Qué le dijo su familia sobre dedicarse al handball?
- Ellos me apoyaron desde el principio, fue una locura si, ya que creo que nadie se lo creía porque fue de un día para otro. Mis papás y mis hermanas siempre me apoyaron, nunca hubo peros y creo que modifiqué millones de viajes familiares o llegué tarde o me iba antes (ríe). Ellos han sido parte fundamental de mi carrera.
- Usted en 2016 partió por primera vez a Europa, ¿Cómo se dio su llegada?
- Fue una locura, me acuerdo que estaba jugando los últimos Panamericanos específicos en Argentina y en pleno torneo me escriben para preguntarme si tenía pasaporte italiano y que si me gustaría irme a jugar afuera, que un club estaba interesado y que tenía que decidir ya. Le avisé a mi familia, mi papá me preguntaba sobre mis estudios, que si era una propuesta seria, que el club tenía que mandar una propuesta más oficial. Finalmente congelé la universidad y me fui a probar un año para ver la realidad.
- ¿Cómo fueron eso días?
- Duros. El cambio de realidad y por los entrenamientos de pretemporada que son más exigentes e intensos, también el idioma fue un tema. Me fui al norte de Italia, entonces a mi alrededor hablaban alemán, italiano e inglés, entonces solo hablaban en este último idioma conmigo. Fue difícil adaptarse, pero tuve la suerte de que la persona con la que vivía me ayudó con el idioma y a adaptarme a la rutina.
- Ahora en el plantel del Salerno son solo dos latinas, ¿Cómo es la dinámica del equipo con tanta variedad cultural?
- A “Sule” (Gómez Hernández) ya la conocía porque coincidimos aquí en Salerno y en el Pontinia, pero la verdad es que hablamos más italiano que español, es como un mix (ríe). Lo latinoamericano y extranjero no es tanto, pero este año es primera vez que los extranjeros que están que es una serbia, una ucraniana y una noruega no hablan nada de italiano, entonces hablamos más en inglés. En ese sentido me toca hablar tres idiomas para conectar, pero hay días que no sale ni el italiano, ni el inglés.
- ¿Le han preguntado sobre Chile?
- Hay gente más curiosa que otra, siempre me han dicho que quieren venir, pero nuestro verano coincide con el invierno de aquí y no hay tantas vacaciones y eso lo hace más difícil. Me han preguntado más sobre la comida, pero la verdad es que yo soy la que intenta meterse en la cultura de aquí para así adaptarme. Aunque he vendido Antofagasta como destino turístico para que mis amigas y compañeras visiten el país, pero aún no logro que viajen (ríe).
- Ya lleva cerca de 10 años en Europa, ¿Se imaginó en algún momento llegar ahí y ganar campeonatos allá?
- No. La verdad es que el hecho de jugar en Europa se dio y hoy en día tengo la oportunidad de aprovecharlo al máximo porque también, digamos, estoy más a las fines de mi carrera que en medio. Estoy disfrutando el día a día porque hace como dos años tuve una crisis y fue como “¿Realmente puedo competir y estar a un buen nivel?“, porque fue un desafío volver a competir en Europa y ver hasta que nivel podía llegar.
- ¿Nos podría comentar más al respecto?
- En 2023, cuando estaba en Grecia junto a Alicia Torres decidimos volver a Chile por los Juegos Panamericanos. Un poco para vivir la experiencia porque uno cuando está afuera solo está la semana de torneo y se devuelve a su club, también teníamos el mundial de ese año, entonces queríamos estar presentes en el día a día como equipo. Fue un año soñado en el sentido de jugar Santiago 2023 y después el mundial, pero a nivel deportivo no fue como quería. Me plantee ahí si tenía que volver a Europa por el roce que no existe en Chile y felizmente pude hacerlo.
- ¿Se arrepiente de esa decisión?
- No. Obviamente cambiaría muchas cosas, por ejemplo después de ese año empecé a trabajar con un preparador físico que es Alexis Palma y para mi, él ha sido uno de mis mejores descubrimientos a nivel deportivo. Hasta hoy pienso como no se me había ocurrido antes ir ahí. Eso es algo que yo cambiaría de eso, pero el resto no.
- Me habló que está más cerca de su retiro, ¿Ha pensado en lo que viene después?
- Me gustaría seguir aportando a mi manera en el balonmano, quizás haciendo clínicas deportivas enfocadas en arqueros, pero ahora yo ya estoy trabajando con mi familia que tiene una viña, así que me veo más en el negocio familiar. Desde el lado del balonmano o en el deporte en general aportaría desde el lado de la gestión y organización.
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