“Encontré una familia lejos de casa... En el colegio sentí que nadie tenía una pasión como la mía”
“Creo que hasta antes de Santiago 2023 yo nunca me había abanderado así por Chile”, dice el ciclista José Cedano a AS.


José Cedano (28), uno de los principales exponentes masculinos del BMX Freestyle en Chile, vivió un 2025 de altibajos. El deportista nacional, que en 2023 logró un nuevo estatus tras consagrarse subcampeón en los Juegos Panamericanos de Santiago, experimentó una temporada de transición, en la que finalizó 35° del ranking mundial.
“No quedé muy conforme, pero creo que fue un año más de prueba y de ajustar. Igual, en teoría, era la temporada para darme ese lujo de probar más cosas y no estar tan estresado con los resultados. Obviamente, me hubiera gustado terminar Top 10 igual que en 2024, pero no lo logré”, dice, en diálogo con AS.
En marzo, Cedano sufrió un episodio lamentable: se fracturó el pie en vivo en el Simple Session de Estonia. “No es excusa, pero tuve un par de lesiones, entonces nunca me sentí al cien por ciento. Creo que este año me sirvió para consolidar más mi equipo de trabajo y, en ese sentido, sí fue positivo, es lo que rescato”, complementa.
- ¿Cómo recuerda ese momento?
- La verdad es que dolor físico no fue mucho, o sea, después de la operación sí me molestó, pero no fue lo más grave. Yo me acuerdo que después de lesionarme me eché a llorar, porque me había ido súper bien, había clasificado en cuarto lugar en una competencia así de importante y yo creo que me puse tanta presión que me jugó una mala pasada. Dije “si me va bien ahora, puedo ganar”. Entonces, eso me distrajo, estaba pensando en eso cuando me quebré. Entonces fue un golpe más en el ego que dolor físico. Fue dolor emocional.
- Se lesionó en marzo y en mayo ya había vuelto. Incluso, logró unas semifinales de la Copa del Mundo UCI en Francia ese mes. ¿Cómo lo hizo?
- Eso se lo agradezco cien por ciento a mi kinesiólogo y a mi equipo de trabajo, que me supieron dar una rutina necesaria y estar encima mío todo el tiempo para volver lo antes posible. O sea, si hubiese sido por mí, yo me habría puesto a andar en bici antes de que me lo permitieran y, probablemente, la hubiera cagado, jajajá. Por eso es súper importante tener un equipo atrás tuyo que te esté viendo todo el rato.
- ¿Cómo es el día a día de alguien como usted que practica un deporte extremo? ¿Hay mucho dolor?
- Sí, sería mentirte si te digo que hay días en que no me despierto con dolor. Generalmente, algo me molesta. Las mañanas son difíciles, jajajá. Pero al final es algo que uno aprende a controlar. Mientras uno sea mateo con el gimnasio y con tener el cuerpo bien a punto, las lesiones pasan y uno se recupera bien. Pero sí, siempre hay algo ahí medio resentido.
- ¿Cuándo comenzó su afición por el BMX?
- Siempre tuve pasión por la bicicleta, siempre me gustó salir, tirarme por las escaleras, tirarme a las cunetas, hacer saltos. Recuerdo que en un momento, cuando era chico, con mi familia nos cambiamos de casa, y en este nuevo lugar yo vi a alguien con una BMX. Ahí hice el clic y pensé “ah ya, esta es la bici que yo necesito para lo que me gusta hacer, que es saltar y andar hueveando, básicamente”, jajajá. Ahí fui donde mi papá y le rogué como por dos años que me comprara una, hasta que lo hizo, y ahí ya no hubo vuelta atrás.
- En una entrevista anterior leí que, además, en el colegio se sentía un poco excluido y el BMX lo ayudó mucho a encontrar su lugar. ¿Fue así?
- Sí, totalmente, o sea, más que encontrar mi lugar, encontré un grupo de gente que le gustaba lo mismo que a mí. Yo sentía que en el colegio no había nadie que sintiera una pasión así por algo. Y, de hecho, me siento muy afortunado por tener amigos que realmente son apasionados, porque hay gente que nunca encuentra eso en toda su vida. Hoy día varios de ellos no se dedican profesionalmente al BMX pero nos seguimos juntando y vamos a andar en bici. Encontré una familia lejos de mi casa.
- ¿Cómo lidia con cuestiones extradeportivas como, por ejemplo, los viajes? La gira de este 2025 fue bien demandante en ese sentido.
- Nunca he tenido mucho problema con eso, porque yo viví ocho años en Estados Unidos, entonces estoy acostumbrado. Lo de los viajes lo tengo asumido hace tiempo y estar en hoteles tampoco me incomoda. Nunca ha sido tema. Claro, cuando me toca irme a China o lugares así de lejanos, uno llega más cansado, con jetlag, y también se extraña a la familia. Pero, en general, creo que desde chico he sabido llevar bien todo ese tema.
- En Santiago 2023 ganó una medalla de plata y se dio a conocer al público chileno. ¿Cómo recuerda esos días?
- Es muy loco eso, porque mi deporte siempre fue personal. O sea, cuando voy a eventos afuera, siempre dicen “José Cedano desde Chile”, pero al final uno se representa a sí mismo. Y cuando empezó esto de que el BMX fuera deporte olímpico, uno le toma un peso distinto porque en verdad estás compitiendo por tu país, y después por ti. Es un sentimiento bastante lindo, creo que hasta antes de Santiago 2023 yo nunca me había abanderado así por Chile. Y fue súper especial porque me vio toda mi familia, mis amigos, eso es algo que no se da prácticamente nunca.
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- ¿Cuáles son sus objetivos para 2026?
- Quiero estar lo mejor posicionado en el ranking para llegar preparado al Mundial de 2026, que es a fin de año, porque ahí es cuando empiezan a contar los puntos para los próximos Juegos Olímpicos. Todos tenemos claro, sobre todo los de países más pequeños como el nuestro, que una buena actuación en el Mundial prácticamente te asegura una clasificación a Los Ángeles 2028. Así que me estoy preparando para eso. Quiero estar en la mejor forma física y mental posible este año.
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