Las 24 horas más caóticas de un chileno en África: “Fue uno de los peores cumpleaños de mi vida”
Hace unas semanas, Javier Valdés fue a Abidjan, capital de Costa de Marfil, para jugar un FIP Gold. Sin embargo, la aventura salió muy mal. Así la recuerda en charla con AS Chile.
Javier Valdés (30) vive un momento particular en su carrera dentro del circuito de Premier Pádel. El mejor exponente nacional de la disciplina ha mostrado un crecimiento sostenido en su juego y nivel de efectividad, aunque los vaivenes del ranking mundial lo han llevado a redoblar esfuerzos junto a su compañero Renzo Núñez. En esa búsqueda constante de puntos para escalar posiciones, la dupla apostó por viajar hasta un exigente FIP Gold en Costa de Marfil.
Sin embargo, la expedición al continente africano estuvo lejos de cumplir las expectativas deportivas. Entre problemas de programación arbitral, un viaje express marcado por los elevados costos y una anécdota caótica que incluyó su cumpleaños, la experiencia terminó dejando un sabor amargo y una frustración que el propio deportista nacional relata en detalle.
- Recientemente vivió una experiencia muy particular e insólita en Costa de Marfil...
- Sí, fue un chascarro más en el que nos tuvimos que retirar. Llegamos a jugar, ganamos el primer partido contra jugadores locales y el árbitro nos dijo que jugábamos antes de las 7 de la tarde. Nos relajamos, fuimos a comer algo a las 5, y de repente nos empiezan a llamar diciendo que el partido estaba programado a las 5:30. Como la pareja rival no nos quiso esperar, la respuesta del árbitro fue que debíamos chequearlo en la página web oficial.
- ¿Cómo reaccionó?
- Quedé muy frustrado porque fue un viaje larguísimo, dejamos de jugar el torneo de Valladolid para ir a Costa de Marfil buscando puntos necesarios, y después teníamos que viajar a Francia. Todo fue una odisea por 10, 15 o 20 puntos que nos dejó un sabor de boca horrible: estuve menos de 24 horas en Costa de Marfil, todo carísimo, y justo coincidió con la previa de mi cumpleaños. Creo que fue uno de los peores cumpleaños de mi vida (sonríe).
- A pesar de todo lo que vivió, ¿volvería a ir a Costa de Marfil si la necesidad de puntos lo requiere?
- Obviamente que sí. En el poco tiempo que estuve vi que la afición nos esperaba con fotos para firmarles. No somos conscientes de que el deporte está creciendo rapidísimo a nivel mundial; hace dos o tres años no me imaginaba yendo a un FIP dejando de jugar un Premier. Son cosas que pasan por el crecimiento de la disciplina y hay que adaptarse a culturas muy distintas.
“Hoy juego mejor que cuando era Top 50″
- En el circuito se da una paradoja: este año tiene un porcentaje de efectividad alto, pero el ranking no lo refleja necesariamente como cuando fue top 50. ¿Cómo analizas la competitividad actual en Premier Pádel?
- Está muy competitivo, cada día está más duro, ya no hay partidos fáciles. En este torneo (Málaga) perdimos en la segunda ronda de qualy y no pudimos pasar al cuadro principal. Pero siento que, viéndolo desde mi perspectiva y haciendo varios cambios este año con mi entrenador ‘Mati’ Díaz, estoy entrenando muy bien y el ranking no dice eso. La vida del deportista es muy difícil y hay que ir poniéndose objetivos diarios de victoria, porque si uno depende solo de los resultados, como competimos todas las semanas y básicamente hay una o dos parejas que ganan, te frustras. Me quedo tranquilo con que estoy haciendo los cambios que le hacen bien a mi juego, con que con Renzo (Núñez) estamos haciendo una buena pareja y sé que si mejoro día a día, los resultados van a llegar en algún minuto y el top 50 volverá.
- ¿Se siente mejor jugador hoy que cuando estaba dentro del top 50?
- Sí, totalmente, porque siento que he mejorado muchas cosas y estoy mucho más maduro. Quizás si esto me hubiera pasado hace tres o cuatro años me lo habría tomado distinto, pero hoy me retroalimenta para seguir haciendo las cosas bien como las vengo haciendo, y estoy seguro de que lo voy a lograr.
- Algo poco habitual en el circuito actual es que logra mantener parejas de forma estable, como ahora con Renzo Núñez. ¿Por qué se da esa confianza a largo plazo?
- Está difícil porque con el ranking y el protagonismo que han tomado los torneos FIP, si te va mal en cuatro torneos ya se ve como un fracaso. Cuando terminé el año pasado sabiendo que probablemente tenía que jugar qualy, mi cabeza fue: ‘si tengo que bajar a la qualy, prefiero irme con un compañero con quien me sienta competitivo y que vayamos a la guerra juntos con la misma hambre, en lugar de elegir a alguien de mi ranking que se frustrara rápido y nos quemáramos’. Llamé a Renzo cuando él estaba 150 y le dije que si lo llamaba era porque sentía que podíamos ser competitivos, sabiendo que él ya se quería venir a vivir a España y tendría la posibilidad gracias a la NFA. Tuvimos un muy buen comienzo de temporada, ganamos un torneo FIP, hicimos una gira sudamericana muy buena y, aunque ahora hemos tenido dos torneos malos, entrenamos dos horas al día siguiente porque hablamos el mismo idioma.
— Hablando de títulos, ¿cómo valora cada vez que ñe toca levantar uno en medio de un calendario tan vertiginoso?
— Trato de no pensarlo mucho porque lamentablemente ganamos un torneo en Paraguay, me fui tres días a Chile y al poco tiempo ya estaba volviendo a competir; no hay tiempo para resetear ni valorar. Ese bronce en Paraguay es un pequeño triunfo, pero le doy un valor gigante porque cada vez está más difícil ganarle a parejas que vienen jugando muy bien y tienen mucha hambre. Creo que eso lo voy a valorar el día que me retire; mi primer día retirado voy a mirar hacia atrás y voy a decir “todo esto es lo que hice y logré”. Hoy no te da el tiempo ni para pensar en lo lindo que fue ganar el fin de semana.
- ¿Se ha acostumbrado a lo que generas en Chile y a ser el referente del pádel a nivel mundial?
- Me cuesta decir que soy un referente, pero lamentablemente lo soy por edad (tengo 30 años) y porque sé que lo que transmito en la cancha es la imagen que reciben los jóvenes. Tuve épocas en que era muy temperamental, me peleaba con los árbitros y me frustraba, pero cuando abrí la academia entendí que tenía que empezar a dar el ejemplo. No puedo pedirle a un niño que sea buen compañero si yo no lo estoy siendo en mi carrera. Hoy busco transmitir buenos valores: que el deporte y la competencia se disfrutan mucho más y salen mejor cuando te frustras menos.