“Mi familia es un pilar fundamental en mi carrera... Jugar el Mundial en Chile fue muy emocionante y especial”
Martina Reisenegger Lillo, tiene 20 años, vivió en Santiago hasta los 12 y hoy representa a Alemania. “Me gusta llevar mis dos apellidos para que todos sepan mi historia”.
Durante diciembre, Santiago se convirtió por unos días en el epicentro del hockey mundial al recibir, por cuarta vez, la Copa Mundial Junior de hockey femenino.
Entre las 24 selecciones que disputaron el campeonato se encontraba Alemania, que tenía entre sus nominadas a una chilena: Martina Reisenegger Lillo.
“Martu”, como es conocida la joven hockista de 20 años, creció en Santiago hasta los 12, edad en la que partió hacia Alemania junto a su familia por motivos laborales de su padre, Ruperto Reisenegger, reconocido exarquero y entrenador de esta disciplina.
“Yo nací en una familia muy deportista. Mi mamá jugaba tenis, mi papá es entrenador de hockey y mi hermana también juega este deporte. Yo antes practicaba gimnasia y atletismo, pero a los 12 años mi mamá me dijo que tenía que elegir una disciplina y me decanté por el hockey. Compartir algo así con alguien que es importante en tu vida, como lo es mi hermana, es algo muy lindo”, comentó Martina en conversación con As.
- Teniendo a una ex jugadora de tenis como lo es su mamá, ¿a usted no le llamó la atención practicar tenis?
- Mi mamá no nos dejó jugar tenis porque no quería que practicáramos un deporte individual, porque ella siempre jugó diversos campeonatos en el extranjero sola y ella no quería lo mismo para nosotros, por eso nos inscribió en deportes de equipo. Ahora, más de grande, me hubiese gustado saber jugar más tenis porque cuando juego con mis amigas con suerte le achunto a la pelota (ríe), quizás a mi hermana le hubiese gustado más, pero yo estaba feliz haciendo deporte junto a mis amigas.
- Su padre también fue su entrenador en sus comienzos, ¿cómo era esa dinámica?
- Claro, pero cuando yo iba creciendo una se ponía pesada con él por el tema de la edad igual (ríe). Hablamos mucho de hockey, al punto de que mi mamá se aburre y nos reclama de que hablemos de otra cosa. Me gusta compartir algo que nos apasione, pero igual hay días que le digo que me deje tranquila y que no quiero hablar más de hockey (ríe).
- Hace 10 años usted partió a Alemania junto a su familia, ¿cómo fue ese cambio?
- Desde chicas mis papás nos decían que nos íbamos a ir de Chile y creo que por eso se nos hizo más fácil el partir. Aquí en Chile crecí en una “burbuja” alemana porque estudiaba en el Colegio Alemán, entrenaba en el Club Manquehue, mi papá nos hablaba en alemán, todo eso hizo que fuera más fácil el cambio. Al llegar, obvio todo era diferente, de hecho, la primera persona que conocí en Alemania es hasta hoy mi mejor amiga. El inicio fue difícil, pero al hacer deporte me pude hacer amigas, mi mamá también me acompañaba a todos lados, ella fue y es un pilar importante en mi carrera.
- ¿Qué recuerda de esos primeros días?
- Para mi no fue tan duro el cambio, quizás para mi hermana si. Yo siempre he sido más de fluir con lo que viene. Llegué a Alemania y me gustó, hice buenas amigas en el club que también iban en mi colegio así que eso me ayudó en el proceso. También me acuerdo que me encantaba ir en bicicleta a todos lados, yo soy media hiperventilada, cuando era chica tenía mucha energía y mi mamá no sabía que hacer conmigo (ríe).
- ¿Cómo fue para usted pasar de jugar hockey en Chile a hacerlo en Alemania?
- Fue un cambio lindo porque allá el hockey es más grande, aquí en Chile el deporte sigue en crecimiento. Imagínate que solo en Múnich, que es chica en comparación a Santiago, hay 12 clubes que juegan en Primera División en mi categoría y después hay más clubes que están en Segunda. Por ciudad hay mínimo 10 clubes que son buenos y eso me encantó. Yo estaba “chocha” con tanto hockey.
- ¿Qué es lo que más extraña de Chile?
- Son tres cosas: mi tía, mi abuelita y el sol. A mi abuelita le decimos ‘Lela’, ella ya tiene 93 años y hace más o menos 3 años no puede viajar y yo tampoco tengo tanto tiempo para escaparme a Chile, pero gracias al Mundial me pude quedar para las fiestas. Mi tía y mi Lela también son mis pilares fundamentales. Ellas son lo que más extraño y desearía que estuvieran con nosotras en Alemania.
- Tanto en 2023 y este año usted jugó los mundiales juveniles que se realizaron en nuestro país, ¿cómo fue ese momento en que la nominaron para jugar por Alemania?
- La primera vez lo veía lejano porque fue un año muy difícil de muchos cambios porque me fui de Múnich a Hamburgo, dejé de vivir con mis papás, me cambié de colegio y al entrenador no le gustó que me cambiara de club y se puso en mi contra. Ese año yo me las jugué todas para entrar en la nómina y me emocioné mucho. Este año yo lo veía más cercano porque tuve una buena temporada y también me alegré porque era una nueva oportunidad de ver a mi tía y a mi abuelita, también porque me podía quedar más tiempo. Esta vez fue más especial porque mi abuela me fue a ver al Estadio Nacional.
- ¿Sus compañeras le preguntaron cosas sobre Chile?
- Sí, mucho, además también era una traductora con patas (ríe). Hace dos años hasta los entrenadores me preguntaban cosas y yo trataba de centrarme en el Mundial. Cuando salíamos a comer me pedían traducir porque no todos hablan inglés aquí, pero de repente mis compañeras ni lo intentaban y me preguntaban a mi. En el hotel nos ofrecieron sopaipillas y calzones rotos y les encantó. Los alemanes son bien curiosos en ese sentido.
- Usted tanto en su club como en la selección juega con sus dos apellidos en la espalda, ¿por qué tomó esta decisión?
- Mi mamá es un pilar importante en mi vida y en mi carrera. Yo soy mitad alemana y mitad chilena, entonces para mi no era pregunta el tema de los apellidos, tenían que ir los dos sí o sí. Cuando me ponían solo un apellido en la camiseta yo decía que estaba mal porque yo soy Reisenegger Lillo. A mi me gusta llevar los dos apellidos para que todos sepan de donde vengo, para mi no es un tema.
- ¿Cómo fue para su mamá ver su apellido impreso en la camiseta?
- Estaba feliz. Todo partió con mi primer club y ahora con la selección sigo esto. Mi mamá está feliz, mi papá también. Creo que toda mi familia está muy feliz por ver los dos apellidos en mi espalda.
- ¿Cuáles son sus objetivos deportivos para el futuro?
- Quiero llegar a la selección adulta de Alemania porque mi sueño desde chica es disputar unos Juegos Olímpicos, hay que ver si lo cumplo ahora para Los Ángeles 2028, pero hay que trabajar para eso.
- Usted ya ha jugado contra las Diablas en selecciones juveniles, ¿se ve jugando contra ellas en la categoría adulta?
- Esa vez fue nostálgico porque me tocó jugar contra muchas chicas que ya conocía, también fue un poco raro. Va a ser muy diferente si jugamos en la categoría adulta porque es otro el ritmo, pero va a ser bueno para ambos equipos porque Alemania tiene un equipo muy joven y el hockey sudamericano es más de garra, corren mucho, en cambio el europeo es más estructurado. Creo que va a ser un partido divertido.
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