ENTREVISTA AS

“Sueño con llevar a mis hijos a un Grand Slam... En un pasillo me encontré a Agassi y Federer, fue increíble”

“Que nadie se enoje, pero a nivel organizacional son más potentes que los Juegos Olímpicos”, cuenta Francisco Cayulef, que ya prepara el Abierto de Australia.

“Sueño con llevar a mis hijos a un Grand Slam... En un pasillo me encontré a Agassi y Federer, fue increíble”
Francisco Cayulef
Rodrigo Huerta
Es periodista desde 2017. Se especializa en fútbol, tenis, golf y pádel. Actualmente cubre Universidad de Chile.
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Francisco Cayulef vive uno de los mejores momentos de su carrera. El tenista paralímpico chileno está consolidado en el circuito internacional al punto de ser protagonista de toda la gira oceánica que finalizará con el Abierto de Australia, el primer Grand Slam del año que ya tiene confirmada su presencia.

Antes de viajar a Australia, el melipillano, que también empezará a estudiar becado por el Instituto IACC, atendió a AS Chile para hablar del intenso inicio de temporada que se avecina, y también se refiere a los múltiples sacrificios que debe realizar para representar a Chile en el nivel más alto del tenis mundial.

- ¿Cuánto tuvo que trabajar para poder costear una gira de este nivel?

- Ha sido duro clasificar, porque solo los 16 mejores del mundo juegan el cuadro de Grand Slam. Llegué de China en la tercera semana de noviembre, tuve un par de semanas un poco libres y ya empezamos con la pretemporada. Ha sido muy difícil a nivel económico, porque generalmente trabajo con los proyectos que le otorgan al plan paralímpico como mi mayor sostén. Y en enero, por desfases presupuestarios, no logro recibir, así que con los ahorros que tengo, pagué esta gira para mí, mi entrenador y otro acompañante, y después se reembolsa con el tema de plan en marzo.

- Es algo inestable entonces...

- Claro, pero al asistir al verano australiano recibimos buenos réditos. Para nosotros, los Grand Slams es el peak de prize money. Si bien recibimos el uno por ciento de lo que reciben los tenistas convencionales, a nosotros nos sirve muchísimo porque somos menos jugadores. Nos permite estabilizarnos para temas familiares y sobre todo también para dejar un poquito de ahorro para seguir compitiendo en el año.

- A diferencia del tenis convencional, que empiezan el año el 1 de enero, usted puede pasar las fiestas con la familia y luego viajar. ¿Cuánto ayuda eso para encarar la primera parte del año? ¿Es un plus?

- Totalmente, porque tenemos esa fortuna de empezar después y estar con la familia ayuda emocional y energéticamente. Tengo dos hijos (Mariano y Facundo), entonces pasar Navidad y Año Nuevo con ellos es impagable.

- ¿Su hijo de nueve años ya tiene noción de lo que usted hace?

- Sí, sí, es consciente. Me acompañó en Santiago 2023 y entiende del sacrificio que hace su padre. Viajo todos los días 200 kilómetros para entrenar y eso lo ve. También le está agarrando cariño a este deporte, pero más que sea deportista, espero que sea un buen chico y se sienta orgulloso de su papá. Va a tener permiso para trasnochar y ver los partidos (ríe), ya descargamos la aplicación, estamos listos (ríe).

- ¿Siente que con el paso del tiempo ha logrado más reconocimiento de la gente?

- Tras las medallas en Santiago 2023 hubo un antes y un después. Estamos siendo más reconocidos, pero igual siento que aún falta más difusión. En Europa no hay una brecha entre Juegos Olímpicos o Paralímpicos, por ejemplo. Todos somos deportistas y la gente te lo hace notar. Estamos en días de construir un mejor Chile en temas culturales y mentales. Hay que seguir empujando.

- ¿Qué sueños tiene para este año?

- Ojalá pueda llevar a mis hijos a un Grand Slam. Estuvieron conmigo en París, donde llevé la bandera, lo que fue muy bonito. Sin embargo, un Grand Slam es un evento que no se puede dimensionar. Ojalá que nadie se enoje (ríe), pero a nivel organizacional son más potentes que unos Juegos Olímpicos, son de otro planeta. En un pasillo me encontré con Andre Agassi y con Roger Federer, y hay superestrellas de otros deportes. Es increíble.

- En 2025, jugó los cuatro Grand Slams. ¿Qué cambió en usted para dar ese salto?

- Sin desmerecer a las personas con quien trabajaba anteriormente y con las que aprendí un montón, creo que lo que se generó en Santiago 2023 y el poder dedicarme cien por ciento al deporte con un equipo que sea exclusivo para mí y no para un grupo, creo que me ha ayudado mucho. Cada vez me convenzo más que el trabajo paga y no tengo dudas que seguirá pagando.

- ¿Y qué cree que falta para ganar uno?

- Seguir trabajando y también controlar mejor mis emociones, que me han pasado un poco la cuenta en los momentos clave. Esta temporada pretendo no ser tan emocional y ser un poco más creyente en lo que estoy haciendo. Con eso quizá me puedo pegar el saltito para poder cumplir uno de mis sueños que es ganar un Grand Slam.

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- Tiene 39 años. ¿Por cuánto tiempo más se ve dentro del profesionalismo?

- Pretendo por lo menos un par de ciclos olímpicos más. Al deportista convencional lo primero que le joden son las piernas, y yo que no tengo, estoy un poquito más salvado (ríe). Quiero jugar Los Ángeles y después Brisbane. Tener a mis hijos ahí, ya grandes, sería un sueño hecho realidad.

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