Un actor chileno va por su tercer Dakar: “Mi familia se sorprendió, pero les encanta”
“Esta carrera es como la vida misma, te pone a prueba en todos los ámbitos”, dijo Lucas del Río en conversación con As.
Desde este sábado 3 de enero, siete son los chilenos que disputan la edición 2026 del Rally Dakar. Entre ellos se encuentra Lucas del Río (36), quien competirá por tercera vez la ‘carrera más exigente del mundo’.
Del Río llega en un buen momento deportivo junto a su navegante Bruno Jacomy, ya que juntos lograron el segundo lugar en el Rally de Marruecos, la última prueba antes del desafío que significa el Dakar.
“Estamos súper ansiosos. Esto se dio a último minuto, por lo menos tres semanas antes de que comience el Dakar, ahora voy con un equipo nuevo y un auto nuevo. Puede sonar todo muy al lote, pero con Bruno estamos preparados mental y físicamente para todo esto”, indicó el piloto en conversación con As.
- ¿Cómo vive su tercer Dakar?
- Un Dakar siempre es algo loco, en el que te tienes programar mucho. Cada carrera es más difícil. El primero fue una locura y el segundo estuvo duro. Ahora se comenta que va a ser complicado, con mucha piedra, algo que para los autos es más complejo. No sé qué esperar, voy a darlo todo. Quiero que sea mi mejor Dakar.
- ¿Qué lo motivó a dedicarse al mundo tuerca?
- Mi papá y mi hermano siempre anduvieron en moto. Mi papá corrió el Gulf&Race con Jorge Latorre, que es una eminencia en todo esto. Lamentablemente cuando yo ya estaba en una edad para empezar, mi papá y mi hermano vendieron sus motos, además que ellos no querían que yo me subiera porque era muy peligroso. Ya con 28 años, opté por subirme al Buggy y lo encontré súper entretenido. Crecí muy rápido y dos años después de empezar corrí mi primer Dakar.
- ¿Y qué le dijo su familia sobre su participación en el Dakar?
- Yo siempre fui más de tomar esto como una preparación, ir a correrlo. Estaban contentos y estuvo muy loco. Mi familia me decía ‘¿no te quieres preparar un poco más?’ y yo les decía que cada Dakar es una preparación para el siguiente.
- Usted además es actor. ¿Cómo compatibiliza ambos mundos?
- Claro, yo de profesión soy actor. Estudié en Chile y luego me fui a Estados Unidos. Yo vivía de eso, siempre gustó y la música también. Cuando volví al país no estaba muy motivado con el tema de la actuación y me puse a buscar otras cosas, negocios, y al poco tiempo tomé lo del Rally y me encantó. Sigo vigente como actor, de repente hacemos un par de cositas (ríe).
- ¿Cómo define usted el Dakar?
- Es una prueba de vida. Siempre lo he dicho. Esta carrera es como la vida misma. Hay muchos problemas, uno pasa por todo tipo de emociones, se pone a prueba tu físico. Correr el Dakar es como una terapia, ya que no es una carrera contra los demás, si no contra uno mismo. Es ponerse al límite. En los Dakar que he corrido he pasado por muchas cosas...
- ¿Cómo cuales?
- Por ejemplo, en mi primer Dakar tuve como navegante a Américo Aliaga, que en paz descanse, y cuando recién aterrizamos en Arabia le dieron la noticia que su papá había fallecido, fue una muerte inesperada. Él no quiso volver y decidió correr el Dakar. Para mí, Américo fue súper valiente. Yo estaba súper preocupado por él, en un momento se enfermó, pero él quería seguir. Esta es una carrera que siempre te quiere echar, siempre busca la forma de mandarte a la casa, pero cuando la terminas es lo máximo.
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