La Roja

El problema gratuito de Milad: ¿qué es un DT ‘clase A’?

“El que sea elegido por la ANFP como candidato a la banca sabrá que no es considerado un entrenador top”.

ANDRES PINA/PHOTOSPORT
Nació en Puerto Natales en 1982. Titulado de Periodismo en la Universidad Austral de Chile. Ingresó a AS en el año 2014 y desde el 2019 es Editor. Entre el 2017 y 2018 efectuó una pasantía en AS España. Durante ese período se encargó de seguir a los futbolistas chilenos en Europa, además de cubrir los partidos de la Roja en el extranjero.
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Tras la eliminación a Qatar 2022, el gran tema en la Roja ha pasado a ser el nuevo entrenador. Y la búsqueda ya partió mal. ¿Por qué? La frase “Chile no tiene plata para un técnico de clase A” es empezar derrotados. Es igual que decir ‘no podemos traer a uno bueno, así que traeremos a uno más o menos’. Nos hace ver minimizados antes de que empiece el proceso. Más adecuado sería decir, ‘traeremos al entrenador que vemos como el mejor para este desafío, al que consideramos clase A para lo que necesitamos, y que está de acuerdo a nuestro presupuesto’. Cambia el discurso y la predisposición a una nueva etapa. Y esto es tanto o más importante que el nombre en sí.

También, después de estos dichos, el que sea elegido por la ANFP como candidato a la banca sabrá que no es considerado un entrenador top. Tendrá claro que es algo así como un plan B, un parche, un DT barato, de una categoría inferior a otros. Otro punto en contra para una nueva era en la que no hay que cometer errores.

Pero, además, ¿a qué se refieren con ‘clase A’? ¿Según quién es esa clasificación? ¿Por qué todos debiéramos estar de acuerdo con que tal DT es clase A, B o C? Es algo subjetivo y poco claro, enredado. Un DT ‘clase A’, como dicen en la ANFP, difícilmente vendría a la Roja. Mourinho, Guardiola, Klopp, Ancelotti, Pellegrini o Conte, por nombrar a algunos, son top y no están al alcance. ¿A ellos se referían? ¿Todos los otros son clase B? ¿O a qué otro que no esté en los grandes de Europa consideran ‘clase A’?

En definitiva, un pésimo comienzo, poco claro, con un discurso desacertado que le hace mal a la Roja. En vez del nombre rimbombante, en este nuevo proceso importa más que las características del DT se adapten a lo que necesita el equipo en este momento en específico. Se debe buscar a alguien que sepa reinventar al equipo, que cree nuevos talentos, que descubra a los jugadores que hoy son invisibles. Y ese trabajo no necesariamente lo puede hacer un ‘clase A’, como tanto les gusta decir en la ANFP. O puede que sea un ‘clase A’ en esas funciones, pero no un nombre top alrededor del mundo.

Un problema gratuito. Un comienzo en falso.

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