ENTREVISTA AS | PARTE I

La chilena que tocó con Ricardo Arjona en Guatemala: “Es muy cercano... Hay otros músicos que ni te saludan”

“Antes de tocar con él nunca había estado fija en un staff, pero sí había acompañado a artistas de renombre como Luis Miguel, Ricky Martin y Björk”, cuenta la violonchelista Carla Serón.

La chilena que tocó con Ricardo Arjona en Guatemala: “Es muy cercano... Hay otros músicos que ni te saludan”
Víctor Maldonado
Periodista en las secciones de Fútbol y Más Deporte. Referente a la última, tiene un especial fanatismo por el tenis. Entró a Diario AS en 2019 a realizar su práctica profesional. Dos años más tarde se integró de manera estable a la redacción del sitio. Es titulado de Periodismo con Mención en Comunicación Digital por la Universidad Finis Terrae.
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Carla Serón (32) responde el llamado de AS desde la Ciudad de Guatemala. La chilena, nacida en Valdivia en 1993, comenzó a tocar el violonchelo a los siete años y ahora estuvo en el país de América Central porque formó parte del staff de músicos de Ricardo Arjona, en medio de la gira “Lo que el Seco no dijo”.

El autor de “Fuiste Tú” completó 27 shows en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, y en febrero presentará su recital, incluso, en el histórico Madison Square Garden. Y ahí, entre varios músicos, Carla estará representando a Chile.

“Su invitación fue algo muy inesperado, pero también entiendo que surgió a base de la experiencia en el medio. Antes de tocar con Arjona nunca había estado fija en un staff, pero sí había acompañado a varios artistas de renombre internacional: Luis Miguel, Ricky Martin, Björk, varios artistas de esa talla”, cuenta Serón.

- Primero que todo, ¿cómo empieza una niña de siete años a tocar el violonchelo? No es un instrumento muy convencional...

- Mi hermano mayor es chelista, entonces yo creo que fue un poco de copiona nomás, jajajá. Y mi papá es guitarrista y profesor de música, entonces siempre estuve ligada, probablemente desde que nací, a la música. El chelo, claro, para una niña no es un instrumento tan llamativo porque es grande y tiene un registro sonoro grave. Ya de más adulta empecé a ver la seriedad en el asunto y noté que sí se podía llevar una carrera. Cuando cumplí 18 años me fui para Santiago a estudiar y me quedé. Viví 14 años ahí, hasta ahora, que me fui por esta gira.

- El violonchelo está estrechamente ligado a la música clásica, ¿era lo que usted escuchaba cuando niña?

- Siempre he sido de gustos diversos, pero influenciada un poco por mi papá y mi hermano. Me acuerdo que mi hermano escuchaba mucho Queen, entonces a mí de chica siempre me gustó el rock clásico. Por otra parte, igual en la familia de mi papá son folcloristas, entonces siempre estuve muy acostumbrada a escuchar música de raíz folclórica. Estuve en una escuela de música donde se escuchaba “buena” música. Aunque no sé si la música se puede catalogar como buena o mala, pero sí como más rica musicalmente. Me gusta la cumbia y me gusta el rock, así de transversal.

- Es sabido que en Chile es difícil sostenerse financieramente siendo músico. ¿Esa situación nunca la hizo dudar?

- La verdad es que mi papá y mi hermano son músicos y siempre vi que pudieron vivir de eso. No lo vi como un impedimento. Siempre he sabido es que es difícil, porque la música y las artes en general en Chile no son tan valoradas como en otros lugares, pero como en todas las cosas, yo creo que si uno se mueve, es activo en el sentido de buscar oportunidades, perseverante, te va a ir bien. Me he demostrado a mí misma que se puede vivir de la música, y vivir bien, siempre y cuando estés al pie del cañón. Yo creo que soy una persona muy busquilla.

- ¿Y cómo surge la invitación de Ricardo Arjona?

- Bueno, cuando uno está en la vitrina, eso te da la posibilidad que la gente que busca músicos para este tipo de instancias te pueda tener en el radar. Un día me llegó un mensaje: “Hola, soy la asistente del mánager de Arjona y te estamos intentando ubicar para ver si quieres audicionar.” Obviamente, ése es el mensaje que todos los músicos esperan que les llegue en algún momento de su vida, jajajá. Y yo, por supuesto, dije: ¿Dónde tengo que tocar? ¿Dónde? Dígame y yo voy a estar ahí. Audicioné y me dieron la respuesta en cinco días. Cinco días donde no pude dormir, jajajá. Luego, en poco menos de un mes ya estaba acá, en Guatemala.

- Su último cumpleaños lo pasó allá en Guatemala y el equipo le tenía una sorpresa. ¿Cómo fue vivir un momento así de especial?

- Sí, ¡fue súper inesperado todo! Sabía que mi cumpleaños iba a calzar justo con uno de los shows, pero me tenían una sorpresa súper grande preparada y no me lo esperaba para nada. Técnicamente llevo aquí en el equipo dos meses. Nunca pensé que se iban a esmerar tanto en hacer que mi cumpleaños fuera algo especial. Tampoco me extraña porque en realidad en el equipo son súper cálidos y se preocupan mucho del bienestar de todos nosotros. Fue una celebración súper linda, llegaron hasta mariachis. De verdad que estaba súper agradecida.

- ¿Cómo es la relación con Ricardo Arjona? ¿Se generan las instancias para conversar con él?

- Me he sorprendido gratamente de la cercanía que tiene él con nosotros. Me ha pasado tocar con artistas que ni te miran o ni te saludan, pero en este caso fue todo lo contrario. Él es una persona súper cercana, más allá de que es un artista de talla mundial. Se sienta a comer con nosotros. De hecho, ayer estaba enferma, comiendo una sopa de pollo y se sentó conmigo, me preguntó qué me pasaba. En el show me preguntó como tres veces si me sentía bien. Valoro muchísimo que desde el día uno se aprendió todos nuestros nombres, sabe de qué país somos cada uno. Eso habla de alguien que está preocupado de la gente con la que trabaja.

- Dentro de los varios trabajos importantes en los que ha participado como sesionista, ¿cuál diría que es el más especial?

- Yo creo que uno de los que tiene un valor especial para mí es un disco de Beto Cuevas donde pude grabar. Él hizo un concierto donde rememoraba los más de 20 años del MTV Unplugged de La Ley. Para mí fue importante porque esos temas en su momento pegaron un montón y son parte súper importante de la historia de la música chilena. También salió un video muy lindo en YouTube. Ese ha sido uno de los más especiales para mí.

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- Últimamente, en el género urbano está muy de moda unir el reggaetón o el trap con lo sinfónico. ¿Ha participado en algo así? ¿Tiene algún reparo con esa vinculación?

- Sí, participé en el Red Bull Sinfónico con Pablo Chill-E. Y no, al contrario, valoro muchísimo que artistas urbanos lo hagan, a quienes muchas veces la gente mira en menos porque usan mucho de lo virtual al hacer música. Yo siento que cualquier cosa que pueda enriquecer la música es algo valorable. Lo que hizo Pablo Chill-E, que mucha gente criticó, yo siento que fue súper valiente. Para el último Festival de Viña, toqué y armé la orquesta que acompañó a Sebastián Yatra, que quizás no es tan urbano, es más pop, pero también hace reggaetón. He tocado con Polimá Westcoast, también con Kidd Voddoo. Si quieren meter instrumentación sinfónica o la que sea, encuentro que está súper. Yo lo aplaudo, creo que es una manera muy buena de innovar en la música y enriquecerla.

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