“Me dijo ‘eres una maquina’, fue como jugar con Messi”: el chileno que triunfa en Europa
Sergio Palacios cuenta su historia en diálogo con AS Chile: “Estuve ocho años en Barcelona y ahora llevo 12 en Lisboa... Tenemos detallitos como Pedro Pascal”.
Cruzar el Atlántico y reinventarse en Europa es una historia común, pero mantener intacta la esencia de Playa Ancha a más de diez mil kilómetros de distancia es un arte que pocos dominan. Sergio Palacios lleva dos décadas en otro continente —ocho años en Barcelona y 12 en Lisboa—, pero su cable a tierra sigue siendo el puerto. Hace un año, ese lazo invisible tomó forma con la apertura de Entre Puertos, su propio restaurante en la capital portuguesa. Y hay algo en el aire que le recuerda inevitablemente a su lugar de origen: quizás sea la cercanía del mar, la luz de la tarde o las calles empinadas.
Antes del amistoso de la Roja en Portugal, AS Chile se acercó al restaurante y conversó con su fundador. El rincón gastronómico que no solo alimenta el cuerpo, sino que acorta las distancias para la comunidad chilena en Portugal. El mismo relata la historia:
- ¿Cómo se gestó este proyecto?
- Esto parte hace cuatro años atrás, cuando empecé a hacer pop ups, que son eventos puntuales. También empecé a trabajar muchísimo en otra marca que es Donde Isabelita, y en paralelo trabajaba en alta cocina... Ahí se empezaron a formar los clientes, con un concepto de comida chilena, sándwiches chilenos y se creó un nicho, porque no son sándwiches que se ven aquí en Europa, son sándwiches típicamente chilenos.
- ¿Y cómo llegaste a la cocina?
- Cuando tenía 15 años quería estudiar gastronomía internacional y mi hermana me dijo que no era buena idea, que iba a estar trabajando los fines de semana y que iba a estar siempre sudando y las navidades también (ríe). Entonces ahí como que se me apagó un poco el sueño y estudié audiovisual, que también me gustaba harto, pero después fui medio porfiado y me metí a la cocina. Empecé de cero, de lavar platos, después aprender, hasta que llegué a altas cocinas aquí en Lisboa, con un chef estrella Michelin... Me dijo ‘eres una máquina’ y ahí dije ‘fue como jugar con Messi’, entonces dije ‘ya estoy preparado para abrir un restaurante’. La gente me lo decía: tu comida es rica y me decidí.
- ¿Qué variedad de platos y alternativas tradicionales chilenas ofrecen en el local?
- Tenemos sandwich de mechada, lengua de vaca, que el favorito de la gente aquí, coquimbano, coquimbano vegetariano y completo... Le digo a la gente que no es hot dog, es completo, porque nosotros odiamos que le digan hot dog (ríe). El fin de semana, de jueves a sábado, estamos empezando a hacer ceviche, salmón, de corvina, de pulpo... Hay pisco sour, hay cerveza chilena, hay eventos chilenos también acá.
- El local tiene un ambiente muy particular... muy chileno.
- (ríe) Sí, igual es como bien cachondo el restaurante. Le quiero dar ese aire como divertido, que tiene detallitos, hay exposiciones de un tipo italiano que hizo en bicicleta desde Santiago hasta el sur de Chile. Es la tercera exposición. La vez pasada fue una portuguesa que también estuvo en Chile en el desierto de Atacama y tenemos detallitos como Pedro Pascal o un grafiti de ‘somos el mejor país de Chile’, que un buen amigo también me ayudó. Está lleno de cositas, cada rinconcito está bien pensado.
- ¿Cómo reacciona el público extranjero ante una frase tan particular como “Somos el mejor país de Chile”?
- A la gente le gusta harto porque no lo entienden. Intento traducirlo al portugués y al inglés, porque ni en español tiene sentido (ríe), pero cuento la historia de la Copa América, que fue un joven borracho que en vez de decir que era el mejor país del mundo, dijo somos el mejor país de Chile y quedó muy simpático.
- La geografía del lugar acompaña muy bien. ¿Por qué elegiste esta locación?
- Tiene una vista como si fuera el Cerro Alegre de Valparaíso. Tiene unas subidas, estoy en la mitad de un cerro y para mí tiene mucho sentido porque soy de Playa Ancha, de Valparaíso, y este fue el tercer local que yo visité y dije ‘bueno ya, con este me quedo’. Vi la barra, vi que era muy diferente, y entre amigos, gente que se interesó en ayudarme, se pudo lograr este espacio.
- ¿Cómo ha sido tu trayectoria viviendo en el extranjero?
- En Europa ya llevo 12 años en Lisboa y 8 años en Barcelona, primero llegué allí con el propósito de trabajar, estudiar y saqué una carrera de audiovisual, pero siempre trabajé en cocina. Siempre me gustó darle a la cocina, hasta que llegué hasta altas cocinas acá en Lisboa. Me vine a probar suerte y al final fue una ciudad que me encantó muchísimo.. O sea, de aquí no me mueve nadie, es una ciudad que me gusta muchísimo.
- ¿Qué tal es la vida acá en Portugal?
- No es un país para hacerse rico, pero sí tiene una buena calidad de vida. Hay cosas que no se compran con dinero... Hay buena comida, buen clima y la gente es cálida, entonces eso más o menos. A mí me gusta mucho Lisboa. He tenido oportunidad de ir a otras partes de Europa, quizás con mejores salarios, pero prefiero vivir acá, donde la calidad de vida es mucho mejor. Doce años, sí, han sido mucho aprendizaje desde la lengua, conocer el mundo de la gastronomía, pero a base de porrazo, así se aprende y así le he ido dando hasta conseguir este espacio.
- ¿Qué mensaje le dejarías a los chilenos que tienen la inquietud de migrar, pero sienten temor a dar el paso?
- Hay gente que espera el empujón de alguien o el consejo de alguien, yo creo que no hay que esperar ese consejo... Hay que pensarlo bien, llegar y hacerlo. Salir del país yo creo que sería obligatorio para cada persona en Chile, es totalmente recomendable y no tengan miedo de hacerlo. Siempre hay personas buenas en el mundo, siempre hay alguien que ayuda, siempre hay alguien que tiene una buena palabra, así que recomiendo 100%.
- ¿Obligatorio para quedarse a vivir o solo para vivir la experiencia?
- Yo creo que eso ya va de la mano con lo que quieras ver porque después vienen pololas, propuestas de trabajos, si te atrae aprender idiomas, viajar a otro país, va todo dependiendo de la persona, pero siempre hay cosas buenas... Nunca van a pasar cosas malas, no conozco a nadie que le haya pasado algo negativo.
- ¿Cuáles son tus proyecciones a futuro?
- Este proyecto tiene cinco años de contrato aquí y la verdad, quiero seguir sumando un poco más y si eventualmente esto empieza a ir bien, se pueden abrir otros proyectos también. Me encantaría hacer eso, creo que un buen familiar me dijo ese consejo, que todos los proyectos tienen que tener un principio y un final. Y claro, esto está recién empezando, pero en el futuro sí me gustaría seguir creciendo y abrir otro restaurante, que es lo que a mí me gusta hacer.
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