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“Yo llegaba a la casa de ir a dejar a mis hijos al colegio y él estaba acostado, verlo siempre así me molestaba mucho”

La empresaria conversó con LUN sobre su ex marido y las polémicas que envolvieron su relación: “He recibido amenazas e insultos”, dijo.

“Yo llegaba a la casa de ir a dejar a mis hijos al colegio y él estaba acostado, verlo siempre así me molestaba mucho”
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María Teresa “Marité” Matus estuvo casada durante un año y tres meses con Camilo Huerta, sien embargo, hace diez meses su relación se acabó. Si bien su ruptura se había visto envuelta por una demanda donde ella acusa haber financiado en su totalidad la puesta en marcha de un dispensario de cannabis medicinal.

La empresaria llevaba tiempo sin hablar del tema. Sin embargo, debido a unos mensajes encontrados en el celular de su ex marido y que involucran a Trinidad Neira, la hija de Pamela Díaz, lo hizo nuevamente. “Ya se pasaron todos los límites”, señaló en LUN.

“He recibido amenazas, insultos. Y también lo hago un poco por mi amiga Gissella Gallardo, que vi cómo la humillaron, vi como Pamela Díaz le puso un pie en la cabeza. No tengo vocera. Me sé defender, yo puedo hablar. Quiero contar mi verdad ahora para aclarar muchas cosas”, añadió.

El matrimonio de Marité Matus y Camilo Huerta

En ese sentido, Marité Matus recordó la turbulenta relación con su marido, Camilo Huerta. “Era muy caballero, aparte que la atracción física que yo tenía por él era muy grande. Fue muy bueno con mis hijos chicos. Mi hijo mayor, Alonso, nunca se llevó bien con él. Le decía pareces un hijo de mi mamá... Idealicé un hombre y me hago responsable. Siempre quería una familia y lo quería a él. Pero eso era antes del matrimonio. Ya en la convivencia me empiezo a dar cuenta de algo”.

“Cuando se vino a vivir acá, cambió todo. Camilo iba a trabajar tres veces a la semana (como personal trainer). Yo llegaba a la casa de ir a dejar a mis hijos al colegio, hacer mis cosas, y él estaba acostado. Verlo siempre así me molestaba mucho”.

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Por último, se refirió al negocio que tenían juntos. “Él tenía obsesión con ese negocio... Hice la inversión, y el mismo dueño de la franquicia le dijo a Camilo que el negocio tenía que quedar a mi nombre, porque él tenía antecedentes legales. Él me decía que su abogado estaba en eso. Un día llamé a su abogado y me dijo que no sabía de qué le hablaba. Ahí entendí todo”.

Le dije que ya no quería prestarle más plata porque recibía un sueldo y podía pagarme una cuota. Se enojó y se fue. Esa fue la última vez que lo vi. Después me llamó para volver y le dije que no”, cerró Marité Matus en LUN.

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