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La increíble mansión abandonada hace medio siglo en Santiago: impresionante vista y una mina de oro

Está ubicada en la comuna de Vitacura y permanece en abandono luego de un incendio que sucedió hace casi sesenta años. Conoce la historia.

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La increíble mansión abandonada hace medio siglo en Santiago: impresionante vista y una mina de oro

Es posiblemente la vivienda más enigmática de Santiago. Ubicada en Cerro Alvarado, comuna de Vitacura, se construyó entre la década de los 20 y los 30, y está abandonada desde 1968, cuando un incendio intencional provocó que nadie quisiera volver a subir y tampoco reconstruir la vivienda. Así quedó completamente abandonada.

Según indica un reportaje realizado por Qué Pasa, comprendía un total de 100 hectáreas y perteneció originalmente al empresario Mateo Delporte. El sitio era gigante: se extendía desde el puente viejo de Lo Barnechea y llegaba hasta la subida de Teresita de los Andes, desde la cumbre hasta el río Mapocho.

Fernando Córdova, nieta de la familia García, quienes también fueron propietarios, revela: “Esa casa se usaba los fines de semana hasta que un grupo de hippies a fines de los años 60, entraron y la quemaron. Mi abuela Dolores García nunca quiso reconstruirla, ya que vivía en Buenos Aires. A un costado estaba la casa del cuidador, unas bodegas y una leoneras (utilizadas para pumas). Contaba con un camino para auto que partía en la entrada del puente nuevo... límite de la comuna”.

“La leyenda zonal contaba que había una mina de oro en los faldeos. Esa historia debe remontarse al siglo XIX pienso o quizás más atrás... porque las personas locales más antiguas, gente que vivía en el pueblo de Lo Barnechea, la sabían. Y se agregaba a la misma leyenda después, que el señor Delporte había construido su casa en Las Condes con un torreón tan alto, como para instalarse con un catalejo a vigilar la supuesta entrada de la mina”, señala el propio Córdova.

Sin embargo, otras versiones señalan que el torreón tenía un fin más romántico: visualizar las estrellas. Tan romántico como la idea de la mina, dice Córdova: “A mi padre, que era ingeniero en minas, nunca le escuché decir nada al respecto. Recuerdo que en el camino a la casa del cerro, habían unas cuevas donde se quemaba, muchas décadas atrás, espino para hacer carbón, y nosotros cuando niños imaginábamos que cualquiera de esos hoyos podía ser la entrada a la mina misteriosa... Cosas de la fértil imaginación infantil”.

En 2011 el terreno de la casa fue vendido a una constructora para proyectos residenciales (edificios), los cuales aún no se llevan a cabo. “Lamentablemente, donde estaba la casa, yo pienso que irá si o si un edificio, ya que es un balcón privilegiado e impresionante con vista a la cordillera y al valle de Santiago”, finaliza.