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Hernández

¡Viejo, pa’ la casa!

Actualizado a

Si hasta la semana pasada Julio César Falcioni estaba con la soga al cuello, el domingo se condenó. Primero por la boca cuando dijo que estaba trabajando en los refuerzos para 2015 y, con nula autocrítica, le advirtió a los dirigentes de la UC que no iba a permitir que le trajeran refuerzos de segunda línea y luego por su nula capacidad para levantar futbolísticamente al equipo en el partido con Colo Colo.

En San Carlos de Apoquindo, Falcioni no sólo quedó matemáticamente fuera de la liguilla y perdió otro clásico sino que tuvo la desfachatez de decir que la diferencia ante los albos sólo estuvo en un autogol y un remate de media distancia. No jodamos. Colo Colo fue superior, mereció ganar y jugó como un equipo grande. La UC, en cambio, se vio timorata, inconexa, sin plan de juego. El mismo Falcioni, desde el banco, debía conminar a sus jugadores para que no se pararan tan atrás. Un signo de la enorme desconfianza que traspasó a sus jugadores.

Martín Lasarte no lo pasó bien en su primera etapa en Católica. Quedó fuera de los playoffs del Apertura 2012 y se sostuvo gracias a la campaña en la Copa Sudamericana donde fue eliminado en semifinales por Sao Paulo. Pero el actual entrenador de la U nunca ocultó el discreto nivel del equipo y menos se escudó en los jugadores.

Cuando un técnico pierde credibilidad entre sus dirigidos la historia está escrita. No hay más que hacer. Lo que cabía era poner término al contrato de Falcioni y la dirigencia de Cruzados actuó acertadamente. ¿Debió finiquitarlo antes? Tal vez, pero su currículo invitaba a esperar una mejora, señales de algo favorable en el mediano plazo. Si el tipo dirigió Boca donde la presión arrecia día a día se suponía que iba a ser capaz de otorgarle un sello al equipo y recuperar a un plantel tocado por los malos resultados. Fracasó estrepitosamente.

Los números del equipo son deprimentes para el hincha cruzado. Nueve derrotas en 15 partidos, 20 goles en contra y una diferencia de – 4. Y eso que Franco Costanzo fue uno de los mejores jugadores del segundo semestre al punto que la dirigencia está apurando una renovación de contrato para el meta argentino.

Falcioni engrosará la lista de los entrenadores argentinos de buen cartel que dieron bote en el fútbol chileno. Figurará en la poco honrosa nómina que integran Tolo Gallego, Darío Franco y Diego Cagna, entre otros. Hoy Mario Salas, un técnico emergente y muy capaz, se perfila como el principal aspirante tras el interinato de dos fechas que cumplirá Pato Ormazábal. Pero a futuro Católica debiera mirar a sus raíces, recuperar su impronta, la identidad que lo caracterizó por años. Lanzo un nombre: el chueco Ponce, campeón con San Luis y hoy sublíder en la B con un equipo como San Felipe que tiene una de las planillas más bajas del fútbol chileno. Tiempo tiene para seguir consolidándose como entrenador… y es del riñón cruzado.

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