U. de Chile

La gran revancha de Pato Rubio, el goleador del campeón

"La estaba cagando", confesó el delantero, que bajó de peso, se enfocó en lo suyo y terminó a una celebración de ser el máximo artillero del torneo.

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La gran revancha de Pato Rubio, el goleador del campeón

"Esto es como una revancha para mí, me di cuenta que la estaba 'cagando". Sincero y directo. Así catalogó su gran semestre Patricio Rubio una vez finalizado el partido que le dio el título a la U.

Pasa que el atacante no venía haciendo buenas campañas con los azules y la llegada del cuerpo técnico que comanda Martín Lasarte fue una suerte de renacer para el ex Unión Española.

Así como al resto del equipo, al ariete le pusieron metas personales: bajar de peso y no desenfocarse durante los partidos.

El goleador entendió que no estaba sacando todo su potencial a relucir y comenzó a responder: bajó 8 kilos y poco a poco comenzaba a ser más sereno dentro de la cancha.

Así también empezaron a llegar los goles. Al final, el Pato culminó las 17 fechas con 11 festejos. Fue el goleador del equipo y terminó a uno de Esteban Paredes, máximo artillero del Apertura.

"Me di cuenta que cuidándome y enfocándome 100% en lo que tenía que hacer podía tener un mejor rendimiento y así lo pude lograr", se sinceró el ex Barnechea en zona mixta el pasado sábado.

Muchos le entregan buena parte del mérito del momento del delantero a Marcelo Tulbovitz, preparador físico del cuadro estudiantil. Él, eso sí, prefiere no atribuirse méritos y siempre ha dicho que el responsable es el propio jugador.

Lo cierto, eso sí, es que sin las motivaciones diarias del PF a Rubio se le hubiese hecho más difícil, aunque también es cierto que el '8' azul cambió el switch.

Así describe el propio jugador la relevancia del cuerpo técnico: "Desde que llegaron me sentí respaldado, ellos me han ayudado mucho, estoy muy agradecido de ellos y también del grupo que me apoyó siempre".

Es el momento del nuevo Pato Rubio. Ese que bajó de peso y se centró solamente en lo que mejor sabe hacer. Esta vez, su esfuerzo valió la pena.