ADN RadioConcierto Radio
NewslettersRegístrateAPP
españaESPAÑAargentinaARGENTINAchileCHILEcolombiaCOLOMBIAusaUSAméxicoMÉXICOperúPERÚusa latinoUSA LATINOaméricaAMÉRICA

Guarello

El improbable Figo

Actualizado a

Desde que en 1974 Joan Havelange desbancó a Stanley Rouss, las elecciones de presidente en la FIFA han sido meras fotocopias. Así como Havelange, hoy defenestrado por corrupción, se mantuvo en el cargo mientras la edad y la salud se lo permitieron, lo mismo ocurrió con su sucesor, mano derecha y luego apuñalador, Josep Blatter. El suizo, un Bruto que apuñala a su César sólo cuando lo ve en el piso e incapaz de defenderse (y además carece de legiones), también había puesto piloto automático en la perpetuación. Hasta hace poco no se veía piedra alguna en el sendero de la reelección.

Pero Blatter, como tantos que ostentan un poder absoluto, tentó su propia suerte. Amplió el imperio, aquí podemos hacer otra alusión a la historia de Roma comparándolo con Trajano, hasta hacerlo ingobernable. Y no fueron fronteras físicas, sino económicas las que se excedieron. Sabemos, casi como una relación directa, que en la FIFA campea la corrupción. Que los sobornos son moneda corriente y la compra de votos casi legal. Pero Blatter lo llevó a un nivel que no tiene resistencia. Venderle, porque eso fue lo que ocurrió, un Mundial a Qatar superó incluso la propia desvergüenza del organismo. No hay como hacer un torneo presentable ahí. Y como consecuencia de este absurdo, Blatter ve su reelección casi segura hasta hace un año, en grave peligro.

El príncipe jordano Ali Bin Al Hussein, el holandés Michael Van Pragg y ahora último el ex futbolista portugués Luis Figo animarán, junto a Blatter, una inédita disputa a cuatro bandas. Lo de Figo es llamativo, ya que por su personalidad nunca pareció un gallo de pelea. A sus extraordinarias cualidades técnicas jamás le acompañaron la garra y la fuerza que lo hubieran transformado en un jugador antológico. Lo recuerdo, estaba al borde de la cancha y corría a 15 metros de mi posición, resignarse a la marca de Eric Abidal y William Gallas, en la semifinal ante Francia del Mundial 2006 jugado en Munich. Portugal se jugaba el paso a la final y Figo metió dos piques, una gambeta y se fue del partido. Y qué partido era. No la tocó más. Un fantasma.

Por eso, cuando apareció como candidato me sorprendí. Un esperaría que personalidades como Eric Cantona se metieran en estos maizales, pero no el impasible Luis Figo. Claro, por ahí aparece fuera de la cancha todo el fuego sagrado que le faltó en esa semifinal. O tal vez le quiera cobrar muy caro a Blatter el penal que Jorge Larrionda le cobro a Ricardo Carvalho sobre Thierry Henry. Lo que se dice, un plato frío.

Normas

Para poder comentar debes estar registrado y haber iniciado sesión. ¿Olvidaste la contraseña?