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La Era Mosa

Mossa reemplazó a Salah en la presidencia de Blanco y Negro.
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Rodrigo Hernández
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Desde que Anibal Mosa desembarcó en la presidencia de Colo Colo el 24 de abril pasado su discurso ha tenido un tono moderado, quizá consciente de que los cambios que pretende implementar se facilitan bajo un clima de tranquilidad aparente. En rigor, el máximo accionista de Blanco y Negro venía ejerciendo de facto ese liderazgo a partir del anuncio de su asunción en el cargo y algunas medidas fueron visibles de inmediato como embarcar en primera clase al plantel a México para jugar con Atlas y brindarle las mejores condiciones posibles.

Mosa no es Salah. No tiene historia en el fútbol ni conocimientos siquiera cercanos al ex presidente de Blanco y Negro. Pero está ahí gracias a su patrimonio, la coyuntura favorable que le permitió comprar aún más acciones y el apasionamiento que lo caracteriza. Claramente, su formación no está en el balompié y tiene formas muy distintas a las del ex director de Chiledeportes.

Su primera gran tarea será definir el nombre del técnico que lo acompañará en esta primera etapa de su mandato. Héctor Tapia es de su gusto, le tiene aprecio, han sido cercanos durante el último año y medio, pero también han discutido y fuerte. El DT albo sacó campeón a Colo Colo después de cinco años de frustraciones, luego fue tercero peleando el título hasta la última fecha y este fin de semana podría rematar segundo. Más allá de la farra del Cacique esta temporada y haber quedado eliminado por diferencia de gol en la Copa Libertadores, los números de Tapia son positivos, tiene espaldas para optar a una renovación de contrato.

Mosa no tendrá grandes conocimientos futbolísticos y habrá conocido hace poco más de un año un camarín por dentro, pero sabe lo que tiene que hacer. Si le resulta o no, está por verse, el fútbol es incierto y no existen las fórmulas infalibles. Por lo pronto, se acercó a uno que sabe: Fernando Carvallo, el nuevo presidente de la comisión de futbol. Hubiera sido impensable una conducción personalista como la que caracteriza al nuevo presidente de Colo Colo sin un generalísimo que provenga del mundo del fútbol y conozca cabalmente esta actividad por dentro.

Uno de los posibles topes para la renovación de Tapia será la segura salida del preparador físico de Juan Ramírez. Le tienen la cuenta hecha. Seis desgarrados en el tramo final del torneo y la Copa Libertadores, la parte más importante del año. En un camarín de jugadores con carácter y amplio recorrido si el PF pierde credibilidad y no tiene ascendiente es poco lo que se puede esperar en el futuro.

En la misma línea está el ayudante de campo Miguel Riffo, muy cercano a Tapia, pero visto como una influencia que genera ruidos internos. Aquí radica la clave para la renovación de Tapia. ¿Aceptará continuar prescindiendo de Ramírez y Riffo? ¿Podrá negociar que sea solo Ramírez quien deje el cuerpo ténico? Por lo pronto, se sabe que gente cercana e influyente le recomendó a Tapia que firmara sin ayudantes.

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Está revuelto el panorama en Colo Colo. La renovación de Tapia o el arribo de un nuevo técnico es sólo el comienzo de la historia. Sigue la partida de algunos jugadores y el fichaje de los refuerzos en una lista que encabezaría nuevamente Fabián Orellana. Entre medio, está el sondeo a Luis Bonini, ex preparador físico de Marcelo Bielsa, quien evalúa su regreso al fútbol. El interés por Bonini es real, lo hizo presente Colo Colo y lo saben en TVN donde el PF tiene un contrato para comentar la próxima Copa América.

Poco a poco la Era Mossa expresa sus primeros movimientos.

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