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INTER - TIGRES

Inter y Aránguiz toman ventaja pero dejan a Tigres con vida

D' Alessandro y Valdivia pusieron en ventaja al cuadro del chileno. Ayala descontó y Tigres también lo pudo ganar. Al final todo se definirá en México.

Actualizado a

No podía ser fácil. Era previsible. Se sabe que en una semifinal de Copa Libertadores no basta con el esfuerzo, ni con individualides. Ni siquiera con dos goles en los primeros diez minutos, que es algo que derrumba a cualquiera. No a Tigres, que demostró que no es sólo millones sino también un equipo. Lo comprendió Inter y Charles Aránguiz. En estas instancias, al rival hay que matarlo más de dos veces. El pase a la final llega abierto para la vuelta en México. 

Pudo haberse cerrado hoy día. La frase sirve para ambos equipos. En un inicio demoledor, Andrés D' Alessandro y Valdivia pusieron en ventaja al Colorado y parecía que lo que venía, todo el tiempo que quedaba, estaba de más. Y es que Inter no sólo fue gol y contundencia. Fue también juego, pase, calidad y precisión en un mediocampo donde Aránguiz estuvo en su nivel.

Pero entonces, lo imprevisible, el fútbol. Una pelota detenida en el área de Inter que es capaz de cambiar todo lo que se había visto hasta ese momento. Borrar de un salto todo lo que hablabamos antes del equipo imbatible, bonito y con pinta de finalista que fue Inter por 20 minutos.

Un cabezazo de Hugo Ayala que revivió a un Tigres que parecía entregado, moribundo. Tras el descuento, las posibilidades más claras fueron para los mexicanos. Para Rafael Sobis, para Antoine Gignac, y si el empate no llegó antes del descanso en el Beira Rio fue gracias a dos intervenciones notable del portero Alisson, pero más que nada, gracias a la suerte.

La segunda mitad fue otra cosa. No hubo entretenimiento, ni grandes llegadas. La exhibición derivó en una batalla en el mediocampo que fue difícil de superar. Menos, tras la expulsión que Hugo Ayala que convirtió a Tigres en un equipo convencido que la derrota era lo correcto. Inter tampoco hizo mucho: posesión de la pelota no es sinónimo de profundidad.

Así llegó el final y las certezas. El triunfo de Inter que partirá a México con una pequeña ventaja, pero la intranquilidad de saber que si no convierte probablemente quedará afuera; y la sensación de agridulce de Tigres, de haber superado una catástrofe pero haber tenido al mismo tiempo a la mano la posibilidad de llevarse hoy un premio mayor. Libertadores le llaman.

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