Hoy puede ser un gran día

En marzo de este año, Juan Carlos Sáez, a través de una amiga, comenzó a enviar mails a algunas empresas y medios de comunicación para conseguir los auspiciadores que le permitieran financiar una gira de poco más de dos meses por Europa. Ofrecía jugar con parches de esas marcas y dar charlas y clínicas de tenis a ejecutivos una vez que estuviera de regreso en Chile. Pese a que había superado con creces la barrera de los 300 mejores del ranking ATP y era ya un jugador de challengers no tenía recursos suficientes para solventar el tour por el viejo mundo.
A Sáez, que este viernes abrirá la serie ante México enfrentando a Lucas Gómez, las cosas nunca le han resultado fáciles. Empezó a jugar a temprana edad, pero recién a los 16 años pudo hacer su primera gira Cosat. A los 18 no tuvo los resultados esperados entre los juniors. A los 20 logró varios puntos ATP y empezó a ser competitivo en los torneos futuros aunque le faltó plata para viajar y jugar más campeonatos. En marzo de este año, después de subir notoriamente en el ranking, buscó apoyo y consiguió algunos recursos, pero terminó la gira europea con números rojos. Es que el tenis es un deporte muy perverso. Si no ganas, no generas dinero. Y si no recaudas, no juegas tranquilo y, en muchos casos, no puedes seguir viajando por el circuito.
Anónimo para el gran público, Juanca Sáez puede dar en Talcahuano un gran paso en su carrera. Insospechadamente, ante la participación de Hans Podlipnik y Nicolás Jarry en los Panamericanos de Toronto y su gran campaña en dobles, fue designado como el primer singlista del equipo chileno. De no haber estado nunca nominado pasó a ser titularísimo.
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No es que un partido le cambie la vida de la noche a la mañana, pero vaya que le serviría jugar a estadio lleno y ganar el primer punto. Le sería útil para su confianza, para darse a conocer, para demostrarse a sí mismo que ese pedregoso camino que transita la mayoría de los tenistas chilenos que no disponen de financiamiento puede convertirse, con esfuerzo y perseverancia, en una ruta más amigable. Sáez tiene 23 años y está a tiempo de hacer algo más importante en el tenis. Hoy, la tendencia apunta a que el estado de madurez de los jugadores se alcanza después de los 25. Tiene margen.
El equipo chileno es capitaneado por Massú, un doble campeón olímpico y tiene como asesor a Ríos que fue el primer latinoamericano de la historia en ser número uno del mundo. Dos cracks. Entre los jugadores, está Garín que fue campeón junior de Roland Garros, Jarry que ya ganó un partido en un ATP 250 y acaba de colgarse una medalla de oro panamericana junto a Hans Podlipnik. Sáez, es, por lejos, el menos conocido. Pero tiene una enorme oportunidad para empezar a hacerse un nombre. “Voy a salir a la cancha a sacarle la mierda”, dijo en la víspera del match con Gómez. Es que Juanca tiene barrio, se la cree y sabe que es importante para él y para Chile dejar la serie 1-0 ante México. Ojalá así sea.
