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PEDRO BRAVO

El chileno que está detrás de la cancha del ATP de Bogotá

El ex árbitro está a cargo de las pistas del Claro Open Colombia y explica cuál es el secreto que permite atenuar los efectos de la altitud.

Actualizado a
Pedro Bravo, encargado de las pistas del ATP de Bogotá.
Claro Open Colombia

Desde que se canceló el ATP de Viña del Mar, Pedro Bravo ha tenido que trabajar fuera de Chile. No es algo nuevo para él, porque estuvo casi 20 años como árbitro y supervisor del circuito de tenis profesional. Pero esta vez su función es otra: montar la cancha y ver la logística de los torneos. Algo que no es fácil, especialmente en Bogotá, el torneo con mayor altitud del mundo.

Los 2.650 metros sobre el nivel del mar de la capital colombiana generan que la bola pique más rápido, se mueva con mayor velocidad y, por momentos, tenga características similares al pasto. Por otras, y especialmente cuando falla el cálculo, los golpes pueden ir a dar fuera del estadio.

¿Cómo ha sido la experiencia de montar una pista dura en Bogotá considerando que generalmente trabajaban en la arcilla en Viña del Mar?
Es un proceso muy interesante. Las canchas fueron transformadas de arcilla a dura hace ya tres años y es un trabajo complejo. Incluye el acondicionamiento del terreno, que las capas de asfalto queden sin imperfecciones y luego todo el sistema de aplicacion de las diferentes capas de resinas hasta llegar a obtener unas canchas de excelente calidad.

¿Qué consideraciones especiales hay que tener para una cancha en altitud?
La gran diferencia está dada por las resinas, que fueron hechas especificamente para Bogotá.

¿Cómo es eso?
Se contrató especialmente una empresa española muy prestigiosa. El secreto está en que la pintura fue diseñada en forma especial para reducir el efecto de la altura, con ingredientes que le dan más lentidud al bote de la pelota. Sumado a que la bola es fabricada en forma especial para jugar a 2.500 metros sobre el nivel del mar, da como resultado que los jugadores se han sentido muy cómodos.

¿Cómo ves el torneo para esta tercera edición?
Cada vez mejor. Hacemos un gran esfuerzo por superarnos cada año y por mejorar los detalles de las ediciones anteriores. El equipo multidisciplinario al cual pertenezco está trabajando desde hace ya un año en esta nueva edición.

¿Qué les han dicho los jugadores del torneo? Imagino que a algunos les molestan las condiciones y no logran acostumbrarse. Recuerdo que en 1995 el holandés Richard Krajicek no podía calibrar sus tiros y lanzaba todas las pelotas fuera del estadio.
No hemos tenido comentarios negativos. Todo lo contrario, nos han felicitado y no solo de los jugadores, sino que tambien de la ATP, quienes nos han otorgado muy buenas calificaciones en las diferentes áreas. La mayoría de los jugadores ha regresado debido a la gran acogida que se les brinda. Por ejemplo, Ivo Karlovic vuelve luego de ganar en 2013 y de ser finalista en 2014. Otros que se repiten son Vasek Pospisil, Bernard Tomic, Radek Stepanek, Víctor Estrella, entre otros. Los colombianos son muy amables y cordiales, algo que les hacen sentir a los jugadores y ellos me lo han comentado.

¿Qué sentiste cuando se supo de la clausura del torneo de Viña del Mar?
Tristeza y preocupación. Triste porque soy viñamarino y sacaron el torneo del jardín de mi casa. Me quedaba a 10 minutos. Y preocupado porque va a ser difícil volver a tener un torneo de ese nivel. No sé si se le dio el real valor que tiene. Después de haber trabajado en las 21 ediciones de ese torneo, como juez de silla, réferi y encargado de la producción técnica, fui llamado desde Quito y estoy trabajando con el torneo de allá. En febrero pasado fue la primera edición y fue un éxito.

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