Los alemanes vs. Vidal

Los alemanes vs. Vidal

Arturo Vidal generó un desbarajuste entre los históricos del Bayern Munich. Franz Beckenbauer y Oliver Kahn, dos ex capitanes de la selección alemana, salieron a darle con todo. Dijeron que era "uno más" y que no aportaba "nada diferente a otros refuerzos que pasaron sin pena ni gloria" por el club. Matthias Sammer, quien nunca jugó por los bávaros, pero es el director deportivo y que ganó el balón de oro de la FIFA, fue en defensa del chileno.

La duda es: ¿qué hizo Vidal para que fuera tópico en conversaciones tan enconadas? En estricto rigor, nada. Debutó, hizo un gol y ha mostrado el despliegue y eficiencia que tuvo en la Juventus y que era lo que andaban buscando los muniqueses cuando lo compraron.

¿Entonces qué?

No hay que ser pitoniso para advertir que a Arturo Vidal le están pasando la cuenta por su conducta fuera de la cancha. Más específicamente, cuando está en Chile. Porque al antecedente del Ferrari que chocó cuando manejaba con alcohol en el cuerpo durante la Copa América se suma el del escándalo en la última convocatoria. Es mucho.

Más allá de precisar cómo llegó o por dónde anduvo, cada estadía en Chile genera ruido. Y, sea cierto o no, a los alemanes eso no les gusta. Lo de la disciplina prusiana y las reglas a rajatablas no es sólo una caricatura. Es real. Más allá del orden, les carga la trampa y el poco profesionalismo. Pregunten en tierras germanas o en Europa en general qué opinan de la "mano de Dios" de Diego Armando Maradona.

¿Qué pasó con Gonzalo Jara? Al día siguiente del episodio del dedo contra Edinson Cavani, los directivos del Mainz dijeron que era transferible, que no lo querían y hoy sigue entrenando con ellos, pero no ha sido convocado a ningún partido.

La Gestalt proviene de esos lados y a los alemanes les interesa de la misma manera la forma y el fondo. Vidal es un jugadorazo, pero si también resulta ser un pastel, no lo van a querer. Y eso es lo que tiene atravesados al único campeón del mundo como jugador y como entrenador, y al Perro Kahn.

El mariscal Beckenbauer salió a arreglar un poco el asunto. Dijo que habló en caliente. Claramente no fue atinado, porque pertenece al Bayern, pero sigue pensando lo mismo.

De Vidal depende cambiar esa imagen. ¿Cómo? Reventándola en la cancha. Y, además, sin "generar ruido" cuando venga por estos lados.

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