ELECCIONES EN LA ANFP

Arturo Salah, el hombre que las hizo todas en el fútbol chileno

El ingeniero civil ha pasado más de la mitad de su vida ligado al fútbol. Primero en cancha, luego como entrenador y dirigente. Incluso, tuvo el rango de ministro.

Arturo Salah fue electo este lunes como nuevo presidente de la ANFP. Con esto, el ingeniero civil se convierte posiblemente en el personaje que ha pasado por todos los estamentos del fútbol profesional: fue jugador, entrenador, jefe de la unidad técnica nacional, presidente de club, subsecretario de Deportes y desde este lunes 4 de enero de 2016, mandamás de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional.

No es la primera vez que a Salah le toca agarrar un fierro caliente. Fue el seleccionador nacional para la Copa América de 1991, un año después del Maracanazo, el escándalo en donde el portero Roberto Rojas simuló un corte en la sien y la Roja quedó fuera de los Mundiales de Italia 90 y Estados Unidos 94. Aquella vez, Chile fue tercero.

Su carrera en el fútbol comenzó a mediados de los 60. Debutó en Audax Italiano, pasó a Universidad Católica y más tarde se identificó con Universidad de Chile. Se retiró en Palestino, a inicios de los 80. Se graduó de ingeniero civil y esa formación con rasgos metódicos, estructurados y detallistas comenzaron a verse en su etapa como técnico. Tanto que en muchas partes su presencia se asocia a "los procesos".

Otro rasgo con el que se asocia a Salah es con la seriedad y probidad, algo que debería ser exigible para todos, pero que en el mundo del fútbol parece ser un bien escaso. Al igual que su gran amigo Manuel Pellegrini, tiene como mentor a Fernando Riera, quien fue tercero con Chile en la Copa del Mundo de 1962 y a quien ambos tuvieron como entrenador en Universidad de Chile a fines de los 70.

Para sorpresas de mucho, su primera oportunidad llegaría en Colo Colo, donde ganó dos títulos nacionales, tres Copa Chile, y moldeó una generación que se consagró en 1991 como campeona de la Copa Libertadores. Pero los inicios no fueron fáciles, porque los resultados no se daban y tenía pasado azul. Una vez debió salir escoltado por Carabineros del Estadio Nacional. Tras dirigir la selección en las Copas América de 1991 y 1993, pasó a Universidad de Chile.

En su retorno al cuadro azul, volvió a armar un equipo que sería histórico y que en 1994 cortó una sequía de 25 años sin títulos. El entrenador se fue al Monterrey de México y los del chuncho dieron la vuelta olímpica con Jorge Socías, ayudante de Salah. Luego dirigió a Cobreloa, Huachipato y Santiago Wanderers. Colgó el buzo entre 2001 y 2003 para ser subsecretario de Deportes, un cargo que hoy tiene rango ministerial.

Recordada es su historia con Huachipato. Un día alineó a más de los extranjeros de los que permitía el reglamento y los acereros perdieron los puntos. Salah renunció al cargo y pagó de su bolsillo la multa impuesta por la ANFP.

En 2013, La opción de asumir como presidente de Blanco y Negro en 2013 lo devolvió a la primera línea del fútbol. Pese a que la salida sería abrupta a comienzos de este año, Salah mostró manejo para suficiente moverse en un ambiente donde debutaba y que antes veía con recelo. Fue ese mismo aspecto el que le demostró que estaba preparado para un nuevo capítulo.