Rehén en una jaula de oro

Jorge Sampaoli dice que no pueden tenerlo como un rehén y contra su voluntad. Tiene toda la razón del mundo. Chile es un estado de derecho en donde se respetan las libertades individuales. Qué lástima que lo haya dicho en Zurich. Más de alguien podría pensar que por estos lados aún no se ha abolido la esclavitud.

En estricto rigor, Sampaoli está "preso" del contrato que él mismo firmó. Y cuando estampó la rúbrica, lo hizo como persona adulta, responsable e inteligente que es. Y en dominio de todos sus sentidos.

El acuerdo formal ordena pagar una cláusula por irse antes del término del plazo, pero también obliga a la ANFP a convertirlo en millonario si querían despedirlo. Y a respetar el mismo contrato que fue corregido y aumentado varias veces con Sergio Jadue y que, a decir de varios, se hizo con una pistola similar a la que usan para amenazar a los rehenes de verdad.

A Sampaoli le molesta que se haya publicado su contrato. Los montos que percibe son inferiores a los que debería tener el mejor entrenador del mundo. Se merece la plata que ha ganado. Pero el tema es la forma: las negociaciones, las islas Vígenes británicas, los acuerdos de palabra con Jadue y todo lo demás. Por eso se produce ese efecto que tanto odia, que lo tiene descompensado y del que culpa al resto del mundo de haberlo generado: que la gente crea que sólo le interesa el dinero.

Ese contrato, firmado voluntariamente, es el que tiene "preso" a Jorge Sampaoli.