Dos para tener en cuenta

Mientras Universidad de Chile hipotecó buena parte de su opción al título este fin de semana, cumplido un tercio del campeonato se verifica una feliz coincidencia en dos equipos invictos cuyos técnicos llevan menos de dos meses de trabajo. Palestino (2º) y Huachipato (3º), dirigidos por Nicolás Córdova y Miguel Ponce, respectivamente, no sólo están encumbrados en la tabla y hasta ahora no han perdido sino que ambos entrenadores, en su primera experiencia en la división de honor, están demostrando que su estupenda labor en las selecciones menores no fue un accidente.

El descabezamiento de la ANFP acabó con Córdova y Ponce en el limbo. Estaban bien evaluados, habían logrado buenos resultados y tenían ganas de continuar, pero no contaron con un interlocutor válido en Quilín. La comisión que supervisó la transición y las candidaturas de Pablo Milad y Arturo Salah tuvieron otras prioridades. Los plazos no cuadraron. Y ambos, pese a la seductora posibilidad de dirigir a la selección sub 20 de Jeisson Vargas, Jaime Carreño y Carlos Lobos, emigraron en diciembre de 2015.

La cesantía les duró poco y su salida de las divisiones inferiores de la Roja terminó siendo una oportunidad. En el marco de una liga local dominada en los últimos años por técnicos extranjeros de variopinto currículo que dos jóvenes entrenadores chilenos dirijan en primera división es una buena noticia. Córdova hizo el camino más corto y saltó de las series menores a Palestino, Ponce entrenó en la B y a la selección sub 17 antes de recalar en la usina.

Palestino acompaña a la UC en la punta del Clausura gracias a una notable secuencia de cuatro triunfos y un empate. Córdova aplicó matices tácticos al modelo Guede y está en proceso de afinar esos cambios pero se benefició de un equipo que venía muy solvente en lo físico y futbolístico. Cuando Johnny Herrera dice que sus ex compañeros en la U hoy la rompen en Palestino tiene razón. El cuadro árabe busca una presión constante y juega con el arco contrario entre ceja y ceja. Tiene un promedio de más de dos goles por partido.

Será tarea de Córdova que el gran arranque de Palestino se sostenga en el tiempo y le permita disputar el título hasta el final, tal como lo hizo Cobresal en 2014-2015. El partido ante los azules fue una prueba de fuego y la sorteó con éxito. Es muy prematuro para que el hincha árabe se ilusione, pero vale la pena marcar el dato: Palestino fue campeón por última vez en 1978.

La campaña de Huachipato tiene similitudes. Un técnico recién llegado, pero una idea que se inoculó en rápidamente en el plantel. En solo cinco fechas, Ponce logró redefinir los objetivos de un equipo que debía zafar del descenso (pasó de 16 a 27 puntos en la tabla acumulada con 9 o más de ventaja sobre los que descienden­) y ahora está en la zona de clasificación a la liguilla para la Copa Sudamericana.

El Chueco le sacó rendimiento a un plantel que combina experiencia y el talento de una cantera inagotable. Contra lo que pudiera pensarse, Huachipato tiene un plantel amplio y esa condición valida eventuales proyecciones favorables. Ponce puede darse el lujo de mover el tablero y dejar fuera de la titularidad a Claudio Muñoz y no darle cabida a Lucas Simón desde el banco. Si hoy Duma está lesionado, apuesta por Vásquez y Parraguez. Qué decir de Rómulo Otero, un jugadorazo que con Ponce halló la confianza para ser la manija del equipo.

Córdova y Ponce están en una fase preliminar al mando de Palestino y Huachipato y, obviamente, su evaluación definitiva llegará a fines de abril (o comienzos de mayo si participan de la liguilla). Pero su prometedor inicio en las ligas mayores hace pensar que el fútbol chileno ganó dos buenos entrenadores de primera división. Un recurso que escasea por estos tiempos. Bienvenidos y a ver de qué más son capaces.