Neuronas Espejo: Responsables de las buenas y malas rachas

A propósito de lo que ocurre con Palestino y Universidad Católica en la parte alta de la tabla de posiciones pero sobre todo con Unión Calera, Antofagasta, San Marcos de Arica, Universidad de Chile y otros equipos más en la parte de abajo, se suele hablar de “rachas negativas” o “positivas” para explicar cuando los equipos vienen sostenidamente ganando o perdiendo. Esta es una explicación que de alguna forma lo que hace es externalizar las causas de por qué ocurre y por ende no favorece lo que debiera hacerse internamente para modificar -en el caso de las rachas negativas- o mantener -en el caso de las positivas- ese rendimiento que se viene dando.

Hoy gracias al gran avance que hemos tenido de las neurociencias podemos darle una visión o un punto de vista distinto, desde lo mental o psicológico a esto que sucede con los equipos.

 ¿Se ha preguntado por qué cuando una persona cercana bosteza dan ganas también de bostezar? O ¿por qué la risa se pega de una persona a otra en ciertos momentos? Y ¿por qué cuando uno está feliz o tranquilo después de conversar con otra persona que tenía rabia, queda uno también con esa emoción? Y es que desde algunos años se viene hablando de las “células o neuronas espejo” para explicar no solo este tipo de conductas que se contagian sino que también cómo se transfieren aspectos tan importantes como lo emocional.

Las neuronas espejo, que fueron investigadas y descubiertas por el neurobiólogo Giacomo Rizzolatti, parecen estar desarrolladas para favorecer los comportamientos empáticos, sociales e incluso ellos lograron establecer que se podían hasta imitar conductas y emociones a través de estas neuronas. Por ende estas células reflejan la actividad que estamos observando.

Desde este punto de vista entonces podría explicarse que cuando en un plantel de jugadores empiezan a desarrollarse conductas y emociones negativas cuando los resultados no se dan, o se externalizan las causas de las derrotas, o se asignan responsabilidades a otros, sería lógico y predecible que se produzca una “sinergia inversa” o negativa que potencia la desconfianza y el pesimismo para lograr revertir los malos resultados. De este modo comienzan a repetirse e imitarse una serie de emociones y conductas negativas que en definitiva hacen más dificultosa la reversibilidad del rendimiento.

Por ello es muy importante, primero que todo, identificar el grado y la frecuencia con la que producen estas sensaciones y conductas negativas. En un segundo término es fundamental detectarlas y comenzar a reemplazarlas por las positivas, centrándose en los logros y no tanto en lo que no va pasando. Acá el rol que desempeñan los líderes del equipo es fundamental para cortar estos circuitos negativos y establecer un nuevo estatus al interior del equipo más propositivo. En muchas ocasiones los jugadores no se olvidaron de cómo jugar, ni se olvidaron de los aprendizajes, simplemente existe un pesimismo generalizado y potenciado por las neuronas espejo.