¿Qué es la U?

En caliente a la salida del estadio los hinchas de la U se dejaron caer con todo contra Sebastián Becaccece. Está mareado, le quedó grande el poncho, se le acabó el crédito, no funciona porque es un entrenador que está haciendo la práctica, está pagando el precio por los jugadores que echó, no es el entrenador que la U necesita, fueron algunos de los comentarios de los forofos azules tras una pifiadera inédita este año. Es que el equipo juega mal, las individualidades no aparecen, los números son preocupantes, el ambiente se enrarece y, como suele suceder, el principal destinatario de las críticas es el DT.

Becaccece renunció a la selección seis meses antes que se concretara su arribo a la U. Sampaoli y los dirigentes de la época le pidieron que se quedara. Pudo ir a Racing, estuvo a centímetros de ir a Avellaneda, pero el destino lo instaló en la banca de la U donde como ayudante técnico ganó tres títulos y la Copa Sudamericana. En general, el hincha azul aprobó la contratación y azul se embarcó en un contrato de dos años y medio.

Hoy el panorama es complejo. Y se enredó para Bececcece porque lo que manda en el fútbol son los resultados, la inmediatez es la norma y aunque en este caso el margen es mayor que en otros lados la vara tarde o temprano termina siendo la misma: cómo juega el equipo y si gana o no.

Nadie puede discutir su enorme aporte en la era Sampaoli, tanto en la U como en la selección, pero desde el minuto en que decidió abrirse y liderar su propio proyecto, Becaccece pasó a ser el responsable final de todo. Porque si bien los jugadores de la U son culpables de la magra campaña quiérase o no el técnico es responsable político, el que toma las decisiones, el fusible del engranaje azul.

¿Qué es la U? ¿Un equipo en formación bajo una nueva idea? ¿Un plantel de transición hasta que Becaccece pueda hacer cirugía mayor y armarlo a su gusto? De seguro, cuando el técnico argentino fue presentado muchos se ilusionaron con que la U fuese una extensión del fútbol de Chile, una rojita vestida de azul, un equipo capaz de seducir y conmover como gusta decir el propio DT. Olvidamos que los resultados no llegan de la noche a la mañana, el plantel sigue siendo el mismo que tuvo pobres resultados con Martín Lasarte el último año y, quizá lo más importante de todo, que Becaccece tenía cero experiencia como técnico de cabecera.

¿Trabaja Becaccece? Sí, y bien. Es un estudioso, un teórico obsesivo, un tipo capaz de laborar trece horas por día, hacer doble turno y preocuparse hasta del más mínimo detalle. Pero el equipo no gana, no convence, no rinde en lo individual y colectivo. Tiene un partido bueno, otro regular, uno malo, otro bueno y uno desastroso como este domingo ante Universidad de Concepción. ¿Dónde está el vértigo, la dinámica del ideario de Sampaoli? ¿Dónde está la posesión con llegada que caracterizó el último período de la Roja? Encima, tuvo mala suerte porque cuando echó a andar la máquina al comienzo del proceso Gonzalo Jara se lesionó y debió acomodar su idea de jugar con cuatro en el fondo. Ahora, convengamos que todos los clubes sufren bajas, es parte del fútbol.

La irregularidad es el sello de la U. Y el técnico asegura que el plantel está más unido que nunca. Que las eventuales discusiones en los entrenamientos fueron mentiras. Becaccece está encima, pendiente de todo. Si incluso concentra a los jugadores a media semana para que los entrenamientos del segundo turno sean a tope y controlar su descanso y alimentación. El problema es que la disciplina, el rigor táctico no está alcanzando. Hay algo más que priva que el equipo internalice la idea y la despliegue en el cancha.

En momentos de crisis, poco ayuda actitudes como las de Leonardo Valencia quien pese a estar lesionado y al margen de un viaje se fue a pichanguear con sus amigos. En un contexto tan difícil, ese tipo de comportamientos hace daño porque pone en cuestión el liderazgo del técnico, distrae y resta un jugador de la convocatoria. Si el plantel dice estar a muerte con el entrenador no basta con declararlo, hay que demostrarlo con hechos.

La U llega a cinco puntos del descenso en la tabla acumulada al clásico con Colo Colo. Y en esa desmedrada clasificación hay responsabilidades actuales y anteriores. De Becaccece y Lasarte. Pero también de un plantel que no ha respondido en el largo plazo pese a ser una de las planillas más costosas del fútbol chileno. Ahí hay una clave de la magra campaña azul. Si el técnico argentino saca a flote el buque y no se enreda con el descenso tendrá que meter mano. Claro, siempre y cuando en Azul Azul haya fondos para renovar el plantel.

Hoy en la U nadie se salva. Los dirigentes, que tuvieron que pedirle disculpas a los hinchas, Becaccece que no ha logrado impregnar su idea a los jugadores y un plantel que viene con una deuda de arrastre de la que pocos se acuerdan. O reman todos para el mismo lado o la noche se puede venir en serio.