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ENTREVISTA AS CHILE

"Tengo confianza que vamos a generar una revolución en Chile"

El técnico se pone metas altas con las Diablas y apunta a Tokio 2020. Acá también habla de su filosofía, y su admiración por Marcelo Bielsa.

Actualizado a

En Mundiales y Juegos Olímpicos. En eso piensa el técnico de la selección chilena de hockey cesped, Sergio 'Cachito' Vigil mientras habla con AS en el Club Manquehue. En esos escenarios que conquistó antes con Las Leonas, y a los que espera volver ahora al mando de un equipo nuevo, joven, que siempre los ha mirado de lejos. Muy lejos.

Pero eso no lo dice Vigil, que habla de Chile, de "Las Diablas" como un equipo capaz de alcanzar "esos sueños grandes". Hay algo de ilusión, pero también convicción en sus palabras. Piensa, que tal como su amigo -y mentor- Marcelo Bielsa en su arribo a La Roja, él también puede llevar a cabo su ahora su propia revolución. Dejar su huella.

- ¿Qué pensabas cuando te ofrecieron la idea de venir a Chile?
- Era un país que siempre soñó con que su hockey crezca, y fue recorriendo etapas. En el momento que me lo ofrecieron sentí que había un sueño grande. Y eso no tenía que ver conmigo, si no con la decisión de ellos -los dirigentes- de dar un gran salto. Entonces sentí la decisión de armar y consolidar ese sueño, y poder aportar para que Chile siga creciendo.

- ¿Qué cosas viste acá que te movilizaron a tomar el proyecto?
- Vi ganas, entusiasmo. Las personas que me lo propusieron tenían brillo en los ojos. Y cuando vine, me encontré con un grupo de jugadores que tenía deseos de poder saltar al vacío. Note un equipo que quería vivir la posibilidad de ir a un Mundial, pero sobretodo que estaba decidido a ser Olímpico. Tengo mucha confianza que podemos generar una revolución en el país. 

- Pero después de estar al frente de Las Leonas era también cómo partir de nuevo. Volver al inicio.
- Es una motivación crear desde el inicio. Para mí, el grupo que me toca dirigir es el mejor del planeta. No importa qué lugar ocupa en el ranking, la situación en que se encuentra. Lo importante es que exista disciplina, que haya un espíritu competitivo y ganador. ¿Qué es ganar? Crecer cada día un centímetro más.

- Pero acá también hay más limitaciones. No hay una cancha por ejemplo. ¿Cómo se trabaja con eso?
- Las limitaciones están. Sabemos que el hockey no es prioridad, porque hay algunas que trabajan estudian, trabajan. Tener una cancha para la selección también es un paso muy importante. Hoy el equipo más importante del país tiene que vivir de arrendado.

- ¿Sacar al hockey de la elite también debe ser un próximo paso?
-No me cabe duda, porque hay muchos potenciales jugadores que no tienen para pagar clubes que son carísismos, y estoy seguro que dejarían todo por el hockey, porque este deporte les daría la oportunidad de poder crecer y expresarse. En Argentina se pudo hacer, el hockey era un deporte pequeño en colegios ingleses, y hoy se juega en los barrios, en la calle.

- Su llegada recordó mucho la Marcelo Bielsa hace algunos años ¿cómo toma esa comparación?
- Él es un ser incomparable, ojalá hubiese muchos más como él en el mundo. No sólo le hace bien al deporte, al fútbol, le hace bien a la vida, a la sociedad. ¿Y cómo tomé esto? Es una persona que quiero con todo mi corazón, y tener esa comparación me genera emoción. Me genera gratitud. Es una persona que deja una huella y te abre un camino para que te permitas soñar.

- ¿Ha tomado cosas de él para su filosofía y metodología?
- He aprendido muchas cosas, incluso antes de conocerlo. Yo a Marcelo lo estudiaba, disfrutaba el ver no sólo a sus equipos jugar, si no sus procesos: cómo el dejaba una huella de valor en el lugar donde estaba. Después de conocerlo lo que descubrí es que todo ese aprendizaje que iba teniendo a través del estudio de sus equipos y características, en el momento de encontrarme personalmente todo era igual: esa coherencia se mantenía intacta. Con eso me quedo.

- Cuando él se fue de Chile afirmó que aquí había sido feliz, ¿Espera lo mismo?
- Venir a Chile era una locura, yo tenía mi vida armada en todo aspecto. Estaba pasando mi mejor momento profesional, organizacional, familiar. Cognitivamente era inexplicable que acepte la posibilidad de venir. Mi cabeza me decía que no podía decir que sí, no había ninguna razón para tomar el desafío, pero algo pasó en la tripa y decidí venir, pero hoy me sentía preparado, y siento que vamos a hacer cosas grandes

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