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El otro Ríos

En Chile están todos sorprendidos por la aparición de Marcelo Ríos en las redes sociales. No es necesario corroborar la autenticidad de sus cuentas porque el contenido es coherente con lo que siempre transmitió el Chino. Mal que mal, el tipo se dio el gusto de decir en una conferencia de prensa en pleno Roland Garros: "Me encanta París. Lo único malo es que está lleno de franceses". Y lo disfrutó.

En el resto del mundo, el Chino da que hablar por otras cosas. Precisamente en la Ciudad Luz es donde su nombre ha vuelto a sonar. El mundo del tenis está asombrado por la irrupción de un talento venido de Oriente, mera coincidencia con el Chino, que imita e idolatra al primer número uno del mundo de habla hispana de la historia.

Yoshihito Nishioka tenía dos años y medio cuando Ríos destronó a Pete Sampras del No. 1 del mundo y en Japón, en esos tiempos, soñaban con llegar a tener alguna vez un tenista top. No lo vio jugar en su mejor momento pero, a cambio de eso, tuvo una conversación con Nick Bolletieri que le cambió la vida.

Boletieri, quien sabe tanto por diablo como por viejo, le dijo que buscara Marcelo Ríos en Youtube. Yoshihito descubrió que el patrón a seguir no era su compatiota Kei Nishikori si no que un sudamericano que no aparecía en sus libros.

Ese fue el gran secreto que le contó a todo el mundo esta semana, cuando superó las clasificaciones de Roland Garros. Quienes lo vieron jugar no se sorprendieron con la revelación. Es más, la sospechaban, porque el parecido entre ambos iba más allá de los ojos rasgados.

"Puedo aprender muchas cosas de Ríos, en especial cómo derrotar a los oponentes más altos. Es por eso que me gusta su juego, además su tenis era muy divertido, muy interesante", dijo Nishioka esta semana en París después de acceder al cuadro final de Roland Garros.

Hay un tema claro. Más allá de lo pintoresco de sus dichos y posteos, Marcelo Ríos es dueño de un talento que nunca pasará de moda y que, pese a los años, no pierde vigencia. La valoración tenística del Chino, por ejemplo, es enorme en Argentina, en donde Guillermo Coria, David Nalbandian y Gastón Gaudio lo tuvieron como ídolo confeso.

Dueño de 18 títulos ATP y recientemente incorporado en el grupo de los 100 mejores tenistas de todos los tiempos, lo del zurdo de Vitacura cuenta con méritos que van más allá de los números y las posiciones. Llegó a ser una influencia en el mundo tenis, algo que pocos logran.

Los integrantes del equipo de Copa Davis, quienes llevan un año trabajando con él, han quedado sorprendidos por cómo el Chino analiza el juego, a los rivales, por los consejos que les da, por la claridad conceptual y de análisis. Dicen que es tan bueno en eso como lo era con una raqueta en la cancha.

Marcelo Ríos es uno de los más grandes tenistas de todos los tiempos. Sin proponérselo, le enseñó a una brillante camada de tenistas argentinos que un sudamericano también podía. Y ahora, un japonés está descubriendo que el talento de un chico puede vencer a la fuerza de un grande. Y, proponiéndoselo, está siendo la inspiración real y concreta para los actuales tenistas chilenos.

Ese es el gran valor que tiene y tendrá siempre Marcelo Ríos.