La Roja

Vidal, Alexis y Bravo lideran un camarín que lucha con los egos

Al trío se suman Medel y Díaz, quienes protagonizan liderazgos en distintos ámbitos. Pese a su ausencia, Valdivia es uno de los 'fuertes' del grupo.

De los 23 convocados por Juan Antonio Pizzi en la selección chilena, 17 actúan en el fútbol exterior. Varios de ellos suman varias temporadas bajo la máxima exigencia europea. Ese roce con estrellas mundiales, además de la calidad que poseen, los ha elevado a las más altas cúspides.

El choque de egos es grande. Verlos en el cotidiano de una concentración denota cómo se distribuyen los liderazgos, quiénes calman en momentos de locura, cuáles aportan con alegría y quiénes son los comodines de la Selección.

El capitán

Claudio Bravo es el capitán indiscutido. Porta la jineta desde hace ocho años, desde que Marcelo Salas dejó de pertenecer al equipo, bajo el mando de Marcelo Bielsa. Su voz se hace sentir fuerte. Sin embargo, su ascendencia sobre el grupo no es total. El lote es diverso y los protagonismos varían dentro y fuera de la cancha. Dentro de ella, el portero ordena, distribuye, reprende; fuera, cultiva buenas relaciones, pero compite con personalidades tan o más fuertes que la suya.

El amigo de todos

Arturo Vidal es el amigo de todos. Es el niño que juega a ser adulto. Dentro del terreno marca como el experimentado que es. Fuera, es un muchacho travieso, dócil. Un aglutinador. Nunca rechaza las fotos de los admiradores. No tiene un partner fijo. Se mueve entre los distintos grupos con especial facilidad.

La banda azul

El gran líder de los nacidos en Universidad de Chile es Marcelo Díaz. Sus seguidores más férreos, Charles Aránguiz y Eduardo Vargas, comparten habitación y años de amistad. El volante del Celta de Vigo se hace sentir fuerte en la interna, pero en materias de negociación prefiere dejar a otros.

Entrenamiento de la selección chilena en la Universidad de Pensilvania.

El Pitbull

Gary Medel, el patrón de la defensa chilena, es otro de los que marca presencia en la Roja sudamericana. En la marca, la pierna fuerte es su sello. La serie de traspiés que ha sufrido en su vida personal han marcado un paso difícil, que ha dado sus frutos con los años. Hoy en día es mucho más maduro. Esa evolución lo ha llevado a convertirse en el segundo capitán de Chile. Su estilo impetuoso, eso sí, se modera cuando el árbitro pita el final del partido.

En el día a día, en el trato con sus compañeros es más cercano, aunque suele refugiarse en los que lo conocen desde que era un buen proyecto. Uno de ellos es Francisco Silva. El pasado cruzado de ambos los ha vuelto inseparables. El “gato” lo escucha, lo entiende, ríen juntos. Rara vez se distancian, pese a que uno juega en Italia y el otro en México. A ellos se arriman otros nacidos en Universidad Católica como Cristopher Toselli, Nicolás Castillo y José Pedro Fuenzalida.

El líder futbolístico

Alexis Sánchez es otro de los que encabeza a la selección. Es un líder futbolístico indiscutido. Su ausencia dentro de los once se nota en exceso. Cuando sus luces se encienden marca una diferencia difícil de encontrar en otro de mitad de cancha hacia arriba. Pero Alexis es otro fuera del pasto. Sus compañeros disfrutan de sus bromas y su espontaneidad. Esa alegría de vivir se trasunta en su juego. Mauricio Isla es su partner.

El Mago pesa

El distinto. Así hablan de Jorge Valdivia. Su personalidad es potente. Habla alto y logra convocar a sus compañeros. Sin embargo, el “Mago” tiene una sombra que pesa sobre él: las indisciplinas. Ese ha sido el gran pecado de una carrera que pudo brillar mucho más. Jean Beausejour congenia con él. Su reciente marginación del proceso de Juan Antonio Pizzi no cayó bien en el grupo de líderes. Algunos han preferido silenciar ese malestar, pero otros no han tenido inconvenientes en hacerlo público. Lo quieren dentro y han presionado para que vuelva por las clasificatorias.

La polémica

La polémica con los premios se forja como el episodio más tenso que vivió el grupo. Se vivió antes del Mundial de Brasil y a algunos los distanció para siempre. Arbitrariamente, los líderes decidieron que solo participarían de la repartición millonaria los que hubiesen sido citados un mínimo de seis oportunidades durante las clasificatorias. Camino al Mundial de Sudáfrica 2010 bastó haber entrado a una convocatoria para recibir un monto. El caso se conoció a propósito de que uno de ellos hizo pública su rabia a través de las redes sociales. El arquero Nicolás Peric escribió que “ojalá el Sindicato de Futbolistas defienda a los jugadores que no nos pagaron los premios de las eliminatorias porque a los referentes les dio la gana”. Mayor fue el desenfado cuando otro dio a conocer que se hicieron cuatro excepciones: Mauricio Pinilla, Jorge Valdivia, Waldo Ponce y Johnny Herrera. Todos siguen en actividad. Salvo Ponce, todos han pasado por la selección últimamente. Herrera y Pinilla, de hecho, están compitiendo en la presente Copa América.

Pese a que se ventiló que el grupo de los jugadores de la U y Jean Beausejour se habían opuesto a la forma, la herida quedó abierta. “Fue la forma, no los montos”, repararon varios. La desconfianza se sembró especialmente con Claudio Bravo, capitán y la cara más visible de la decisión.