El resurgir de Valdés, la mujer más fuerte de Chile
La pesista se clasificó por segunda vez a unos JJ.OO, luego de tocar fondo hace dos años y haber pensado en el retiro. Acá cuenta su historia y sus metas.


A María Fernanda Valdés siempre le gustó el deporte, pero no había alguno que la convenciera del todo. Probó en el voleibol, el atletismo, hasta que a los 14 años en unas vacaciones de invierno en La Serena, su padre la incentivó para inscribirse en un gimnasio. Así, de improviso, llegó al levantamiento de pesas.
“Fue de la nada y por casualidad. Al principio no me llamó la atención, pero después le fui tomando el gusto. Me atrajo que había que tener fuerza, pero más que nada fuerza mental. Tener la convicción de superarte, de salir adelante sola”, cuenta la clasificada chilena a los Juegos Olímpicos de Río.
El inicio estuvo lleno de dudas. Bajo la supervisión de su primer técnico Rodrigo Callejas, Valdés empezó de cero, entrenando solo con palos de escoba, y cuestiónadose realmente si le gustaba este deporte. Quizás sólo cuando llegó a competir por primera vez vio más allá.
En 2010 fue tercera en el Mundial Juvenil de Bulgaria, un logro inédito para Chile en esta disciplina. En 2011 fue medalla de plata en los Panamericanos de Guadalajara, y en 2012, con sólo 20 años, disputó sus primeros Juegos Olímpico en Londres. ¿Qué sintió con todo eso? “Nada muy particular…fue lindo nada más”, dice.
Pese a los logros, y lo fácil que se la hacía seguir rompiendo marcas, Valdés no lo pasó bien en ese tiempo. Perdió la confianza, el entusiasmo, el foco, y comenzó una curva descendente que explotó con su abandono en los Juegos Sudamericanos de Santiago 2014.
“Al principio no asimilé bien nada, no sabía lo que significa una medalla. No sabía lo que estaba haciendo. Llevaba mucho tiempo entrenando mal. Sí me fui en blanco ahí, era porque tenía que hacerlo. Tocar fondo y pegar el salto hacia arriba. Yo no sabía en qué dirección iba”, cuenta.
Ahí pensó en retirarse. Enfocarse en sus estudios de ingeniería civil industrial. Pero luego de algunos meses optó por seguir. “Me puse metas. Primero volver a ser la deportista que era, luego sacar otra medalla en los Panamericanos, después superar mis marcas en el Mundial, y ahora clasificar a los Juegos Olímpicos”, apunta.
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Tal como lo hizo antes, las cumplió todas, pero dice, la sensación es muy diferente a la de hace cuatro años. “Ya no estoy viviendo en Chile. Estoy entrenando y viviendo en Brasil de corrido, acá vengo sólo de vacaciones. Yo no estaba avanzando aquí. Las condiciones no estaban y tomé la decisión de irme con el mejor entrenador de américa. Ese sacrificio trae recompensas".
Pese a ello, una cosa es seguro. Nadie sabe qué pasará con Valdés después de los Juegos. “Yo no me pongo metas de aquí a diez años. Para mí esto no es un trabajo. Lo seguiré haciendo hasta que me aburra. Cuando ya no quiera seguir cambiaré de rumbo, y ya. Todo algún día se acaba”.