TOUR DE FRANCIA |

Froome corrió a pie, perdió el liderato y el Tour se lo devolvió

Porte chocó contra una moto y el africano perdió la bici y siguió a pie. El jurado decidió mantener la clasificación en el momento de la caída.

Froome corrió a pie, perdió el liderato y el Tour se lo devolvió
JEAN-PAUL PELISSIER REUTERS

Las clasificaciones provisionales señalaban a Adam Yates como nuevo líder del Tour de Francia tras un final caótico en el Mont Ventoux. Richie Porte chocó contra una moto y Chris Froome, que le secundaba, perdió la bicicleta por una avería. En ese momento las imágenes fueron confusas. Bauke Mollema se levantó rápido, Porte también pudo seguir… Pero Froome comenzó a correr a pie varios metros, como buen keniano. Luego tomó una bicicleta neutra con la que apenas podía avanzar, los pedales no eran de su marca. Finalmente acabó con una de su equipo, demasiado tarde. Había perdido más de un minuto con sus rivales y se había colocado a 53 segundos en la general. Los jueces tenían la última palabra y devolvieron el maillot amarillo a Chris Froome. Tomaron la misma decisión que en la séptima etapa, cuando se derrumbó el arco inflable del último kilómetro encima del pelotón. ¡Vaya Tour! Los tiempos se neutralizan en el momento del accidente. Minutos antes, por cierto, Thomas de Gendt había vencido fácil.

De Gendt había ganado la partida a Pauwels y Dani Navarro, pero el Tour se jugaba por detrás. Tras varios amagos de Alejandro Valverde y Nairo Quintana, desactivados por el rodillo del Sky, Froome tomó la iniciativa a falta de tres kilómetros. Richie Porte respondió a su ataque. En principio, también el colombiano. De repente, Nairo se quedó descolgado. Alarma en el Movistar. Si eres escalador y pierdes tiempo subiendo, mal lo tienes. Del grupo de favoritos saltó Bauke Mollema y enlazó con la cabeza, seguramente espoleado por la noticia de que Alberto Contador será su compañero la próxima temporada en el Trek.

Y entonces… El desenlace entró en una nube de confusión. Una moto de carrera frenó para no atropellar a los espectadores. No había vallas de protección: el Tour era pura improvisación tras la anulación de los seis últimos kilómetros del Mont Ventoux. Porte se estampó por detrás, aunque pudo retomar la competición. Mollema logró evitar el accidente. Pero Froome se vio sin bicicleta, perdido entre la multitud. Los rivales se le escaparon. Sintió el pánico de que el Tour se esfumaba. Y decidió ponerse a correr a pie. Le brotó el gen africano. En el ciclismo se puede ir a pie, pero tiene que ser siempre con la bicicleta en una mano. Unos miembros de la organización le advirtieron que eso es antirreglamentario. Esperó para coger una bici neutra, totalmente amarilla, como el maillot que estaba a punto de perder. Dentro del último kilómetro, abandonó la bici. Sergio Henao pasó por su lado, pero no le dio su máquina. Más caos. Y finalmente recibió la asistencia de un mecánico del Sky. Se dejó 1:40 con Mollema. Yates, que le antecedió en 1:21, se anunciaba como nuevo líder. El jurado tenía trabajo.

Hasta ese momento, Froome había vuelto a demostrar su autoridad. El Movistar perdonó la vida al Sky en plena aproximación al Mont Ventoux, cuando una caída de Simon Gerrans en cabeza del pelotón arrastró a varios gregarios del líder. Ian Stannard dio una voltereta, Geraint Thomas también se golpeó… Froome evitó la caída, se puso al frente del grupo y dio orden de parar. Todos obedecieron, amigos y enemigos. Incluso aprovechó el parón para satisfacer sus necesidades. La carrera ya estaba lanzada, no había motivo para tales concesiones. Pero el maillot amarillo y el todopoderoso Sky pesan mucho en el Tour. Se volvió a ver después.

La etapa había llegado embalada hasta ese tramo final, con una fuga de trece corredores donde las casas de apuestas señalaban a Navarro como principal favorito. La primera hora se cubrió a 47,8 km/h. Hubo abanicos, que sorprendieron a Barguil y Pinot, entre otros. Fabio Aru sufrió una avería que brindó otra imagen polémica de la jornada.Tras dos cambios de bicicleta, comenzó a remontar tras coche, mientras que un comisario advertía al director y al corredor de que estaban cometiendo una infracción. Fue otro momento del día, aunque todo quedó eclipsado después por el caso del Mont Ventoux. El Tour es grande hasta en su caos.