¿El nuevo Colo Colo?

Nadie tiene la bola de cristal pasa saber exactamente cómo le irá al Colo Colo de Pablo Guede en el torneo de Apertura 2016-2107. Pero una cosa sí es segura: jugará con mayor intensidad, vértigo y presión arriba que el equipo de José Luis Sierra.

No se trata de decir aquí cuál fórmula es mejor que otra. De hecho hasta ahora el Coto, en una carrera ligeramente más larga que la de Guede, ha ganado más. Dos títulos locales, una Supercopa de Chile, dos subcampeonatos y un par de avances en la fase de grupos de la Libertadores. De Colo Colo se fue con un título, un segundo lugar y una dramática eliminación en la Copa.

Lo que en los números fue una buena campaña, con casi un 70% de rendimiento en el primer torneo y un 58% en el segundo, de seguro, no será recordada como tal. En su contra pesará haber ganado el título en Valparaíso en medio de violentos incidentes, sus declaraciones en los tribunales contra Humberto Suazo, el desplome en el tramo final del Clausura 2015-2016 y la eliminación ante Independiente del Valle. ¿Injusto? Puede ser, pero contexto terminó condicionando el paso de Sierra por el Cacique. A lo menos, fue un paso accidentado por Pedrero.

Por eso el cambio de mano desde la perspectiva del hincha es favorable para Colo Colo. El divorcio entre una porción significativa del aficionado albo y Sierra era evidente. Y el cortocircuito con los dirigentes también. De otro modo no se explicaría su renuncia al banco estando el presidente en Siria. Haber estirado la relación, a la larga, hubiera sido perjudicial para todas las partes.

En ese marco, la llegada de Guede descomprime y alimenta una expectativa diferente en el hincha colocolino. Porque al técnico argentino le podrá ir bien, regular o mal, pero sus equipos no pasan inadvertidos. Y en un momento en que la U acapara todas las miradas, con contrataciones bombásticas, una inversión millonaria y luego de haber asestado un golpe durísimo al orgullo albo con la contratación de Jean Beausejour, que la promesa en Colo Colo sea un equipo ofensivo, mordedor, busquilla, seduce de entrada.

Guede no descubrió la pólvora, ni es un técnico irreprochable. En San Lorenzo ganó la Supercopa Argentina, pero en el campeonato quedó al debe y se comió algunas boletas de aquellas. La gracia, es que llega a un equipo grande donde su propuesta está en línea con la sensibilidad histórica de sus hinchas. Si hasta Lucas Wilchez fue ídolo hace algunos años con sus regates y entrega pese a la mayoría de las veces terminaba mal la jugada.

Colo Colo se potenció con Octavio Rivero, Ramón Fernández y Valber Huerta. Y está yendo por Marcos Bolados, Felipe Campos, Nicolás Peñailillo y Paulo Díaz. Refuerzos mayormente jóvenes que bajarán el promedio de edad y le permitirán a Guede disponer de un grupo más amplio, con variantes y competencia interna. Así los albos, de una vez por todas, podrán corregir un déficit que se arrastra desde la época de Héctor Tapia: la estrechez del plantel.

No la tienen fácil en Macul. Católica viene armada y la U con refuerzos comparativamente de mayor nivel que Colo Colo. El torneo promete y Guede tiene tarea por delante. Ojalá de la promesa pasemos a la realidad y la liga del bicampeón de América tenga el upgrade que el público viene demandando hace varios años. Basta ya de marcar el paso y nuevos papelones en la Libertadores y Sudamericana