BÁSQUETBOL | ESPAÑA-ESTADOS UNIDOS

Las 8 razones por las que España puede ganar a EE.UU.

La Selección española llega a las semifinales del básquetbol en su mejor momento e intentará dar el golpe ante el Dream Team.

Las 8 razones por las que España puede ganar a EE.UU.
MORENATTI DIARIO AS

Como ya ocurriera en los Juegos de Atenas, Beijing y Londres, la Selección de España vuelve a enfrentarse a Estados Unidos en una fase final de los Juegos Olímpicos. En 2004 España cayó en los cuartos, víctima de la inspiración de Stephon Marbury. En 2008 y 2012 volvieron a verse las caras ya en la última ronda. Dos finales en las que el Team USA volvió a imponerse, pero en las que los Gasol, Navarro, Rudy, Reyes y compañía vendieron muy cara su piel, acariciando la gloria olímpica. Ahora, tras unos inicios dubitativos en Río, los de Scariolo prometen dar guerra al todopoderoso equipo estadounidense en semifinales.

Antes de despedir a los Júniors de Oro, la mejor generación de la historia del básquetbol español, el equipo tiene ante sí la última oportunidad de añadir a su palmarés el ansiado oro olímpico (ya ha sido campeona mundial y europea). Partiendo de la superioridad —siempre sobre el papel— norteamericana, he aquí ocho razones para el optimismo. ¿Puede España derrotar a Estados Unidos? ¿Por qué no?

1. Las bajas de Estados Unidos

Los de Krzyzewski se han presentado con un equipo repleto de talento y liderado por dos superestrellas como son Carmelo Anthony y Kevin Durant. Sin embargo, en Estados Unidos se han quedado jugadores como LeBron James (4 veces MVP de la NBA), Stephen Curry (MVP las dos últimas temporadas), Kawhi Leonard, Russell Westbrook, James Harden, Anthony Davis, Chris Paul, Blake Griffin... Una ilustre lista de nombres asombrosa y cuya ausencia debilita a cualquiera.

2. Problemas defensivos

Tras encajar 62 y 69 puntos ante China y Venezuela, Estados Unidos ha mostrado cierta fragilidad defensiva en los tres partidos restantes del grupo B (fortaleza recuperada en el duelo de cuartos ante una Argentina rota físicamente). En dichos encuentros, han encajado una media 92 puntos ante las selecciones de Australia, Serbia y Francia. Pese a la manifiesta superioridad física del 'Team USA', sus hombres no han encontrado la respuesta al dinámico juego sin balón de estos equipos. Tras sufrir hasta el último segundo ante Serbia (Bogdanovic pudo forzar la prórroga con un triple), el propio Paul George admitió no sentirse cómodo con el juego de pasar y cortar característico del baloncesto FIBA.

3. Un equipo de 'sólo' anotadores

La Selección estadounidense ha acudido a Río con una pléyade de jugadores ofensivos acostumbrados a ser en sus equipos la primera o segunda opción ofensiva (con la excepción de DeAndre Jordan y Harrison Barnes —este último apenas entra en la rotación del 'Coach K'—). Esto hace que retengan el balón en sus manos durante un buen número de segundos en cada posesión, lleguen a abusar del uno contra uno y se resienta la circulación de balón. Charles Barkley, uno de los miembros del Dream Team original (el de Barcelona 1992), explicaba recientemente esta disfunción ofensiva: "No es un buen equipo para jugar compenetrados. Quitando a DeAndre, cada jugador es un gran manejador de balón. Lowry, Durant, Irving, DeRozan... todos quieren anotar. Creo que así se atascan ofensivamente".

4. Mejoría defensiva de España

Una vez más, la Selección ha ido de menos a más en el campeonato. Una tesis que, en parte, se fundamenta en la plausible mejoría defensiva. Tras tocar fondo con los 87 puntos encajados ante Senegal, los de Scariolo dejaron en 59 puntos a Lituania, actual subcampeona europea. Argentina no pudo pasar de los 73 y Francia se quedó en 67: 30 menos de los sumados ante Estados Unidos el pasado domingo 14. En los tres primeros partidos en Río, España recibió un promedio de 75 tantos. Cifra que se redujo hasta los 66,3 en los tres siguientes.

5. Todos suman

Tras la Gasoldepencia del debut ante Croacia, son varios los jugadores españoles que han dado un vital paso al frente. Nikola Mirotic viene de jugar, de lejos, su mejor partido con la Selección ante Francia (y no sólo en ataque). Rudy Fernández vuelve a ser una amenaza ofensiva. Willy Hernangómez está dando minutos de calidad en la rotación, empezando a mostrarse como un suplente de garantías para Gasol. Los Sergios están cada día más adaptados a su rol en el equipo, Navarro se está convirtiendo en un importante generador de juego partiendo desde la segunda unidad... Los más jóvenes ya empiezan a mezclar con los últimos exponentes de la Generación del 80. Y eso se traduce en una mayor variedad de recursos tácticos. Las amenazas aumentan.

6. Entran los tiros: sube la anotación

En los dos primeros encuentros del torneo, los de Scariolo no lograron pasar de los 70 puntos en anotación. Sufrieron un colapso ofensivo que se puede explicar a raíz del bajo porcentaje exterior (32,47% en triples en los tres primeros compromisos: 25/77). Circunstancia que a su vez permitía a las defensas rivales atrincherarse en la pintura, dificultando las andanzas de Pau Gasol. El partido ante Lituania supuso un punto de inflexión. Desde entonces, especialmente Mirotic y Rudy, han empezado a ver aro con asiduidad desde más allá del arco. El porcentaje se ha disparado al 42,68% en los tres últimos duelos: 35/82.

7. Más experiencia

El núcleo de esta Selección lleva muchos años jugando junta (Pau, Navarro, Reyes, Calderón...) y las sucesivas generaciones (la de Rudy, los Sergios, Ricky...) se han ido incorporando y mezclando con el grupo con una naturalidad digna de elogio. Esta acumulación de partidos, de buenos y malos momentos vividos dentro y fuera del parqué ha dotado al grupo de una fortaleza que le ha permitido mantenerse en la élite del baloncesto de selecciones durante la última década y media. Una experiencia que contrasta con la poca cohesión que impera en Estados Unidos. Sólo Carmelo y Durant disputaron los Juegos de Londres 2012. Ninguno de ellos estuvo en el Mundial de España 2014, cita de la que sólo sobreviven DeRozan, Klay Thompson, Kyrie Irving y DeMarcus Cousins.

8. La ambición

Como mencionábamos, España —salvo sorpresa— despide a la mejor Selección de su historia en Río. Qué mejor manera de decir adiós que derrotando a una Estados Unidos que se le ha resistido en los últimos años. Hollar su Everest particular. El mismo que le abriría las puertas del único gran título que le falta: ser campeón olímpico. Enfrente, tendrían a una selección mucho más asequible. Y es que a veces, las emociones y el corazón también juegan.