16 entrenamientos


Pablo Guede se encargó de repetirlo varias veces en la única conferencia de prensa que brindó en los días previos al partido contra Antofagasta. No iba a ser cosa que a todo el mundo se le olvidara que Colo Colo realizó 16 entrenamientos, durante el receso por las Eliminatorias, buscando la ansiada mejoría futbolística.
En la Segunda Región, más allá de nombres en puestos inusuales, llamó la atención el vuelco importante en el sistema de juego. De una organización clásica, y bastante rioplatense también, como el 1-4-3-1-2 del inicio, el DT de los albos pasó de golpe y porrazo a un 1-3-3-3-1. Un esquema con claros perfiles bielsistas. Seguramente, tenía en mente la idea hace mucho tiempo. Sin embargo, la escasez de tiempo para ensayar el nuevo formato le impedía dar el paso.
Contra los pumas fue atractivo a la vista lo que hizo Colo Colo. Luego de un comienzo de partido muy inestable, el equipo monopolizó el manejo del balón. Tuvo juego por las bandas gracias a las duplas actuando en los respectivos costados. Jaime Valdés dio el tono perfecto como único "6" pese a la gran anchura de la cancha, a sus ya 35 años. En ataque, Esteban Paredes jugó su mejor partido en la era de Guede, interactuando con Macos Bolados, Ramón Fernández y Martín Rodríguez (distribuidos así de derecha a izquierda).
La inédita última línea (Claudio Baeza, Esteban Pavez y Felipe Campos) sorprendió con visos del achique menottista. Salía muy rápido desde atrás, una vez conjurado el peligro. En la progresión del rival desde su propio campo con ataques construidos, siempre se ubicó a pasos del círculo central, presta al máximo para correr para el fondo tras el balonazo o avanzar a buena velocidad hacia la línea medianera en los pases descendentes de los pumas. Todos tips del trabajo defensivo que desarrolló, en su tiempo, el ex técnico argentino César Luis Menotti.
El diseño ofensivo, claramente, avanzó en versatilidad. El Cacique llegó al arco rival mediante secuencias de pases (Ataque Construido), avances trepidantes tras recuperar el balón (Contraataque) y también con largos balonazos hacia el área (Ataque Directo). Eso en cuanto a las Concepciones de Juego Ofensivas (formas circunstanciales de atacar de un equipo).
Además, en relación a la naturaleza de las maniobras ofensivas, también hubo una importante variación. Los albos crearon peligro con tiros al arco desde el semicírculo penal, a través de centros, con acciones individuales de dribling y, por cierto, en el juego aéreo.
Todo lo anterior refiere al vaso medio lleno. Ahora, la porción medio vacía del receptáculo, tras el empate 2-2 contra Antofagasta en el norte.
Hagámosla fácil y partamos desde atrás para adelante. A la defensa colocolina, le penó como nunca un zurdo en la posición de tercer central. Campos partió en el puesto, pero después el propio Guede ordenó el paso de Baeza a ese lugar. Como Colo Colo siempre sale jugando desde atrás, cuando el balón llegaba a esta zona, el zaguero de turno, por la enorme dominancia de su pierna derecha, enganchaba hacia adentro y el pase transversal revestía enorme peligro. ¿Por qué no jugó Válber Huerta ahí? ¿Tan mal andará en los entrenamientos? El DT del Cacique tiene las respuestas.
En el mediocampo se echaron de menos las pasadas al ataque de Gonzalo Fierro y Bryan Véjar. El primero actuó demasiado centralizado, en una de posición de "8" retrasado. Claro, le echó una gran mano a Valdés, pero lo suyo también es ir hacia adelante por afuera ante el cierre del alero (Bolados). En cuanto a Véjar se puede decir que hizo lo que pudo en su debut. Está saliendo de una lesión, llegó al equipo más popular del país, lo que implica una adaptación socio-deportiva, e hizo su estreno en un puesto (volante-lateral izquierdo) que no existía en Huachipato, su ex equipo.
Probablemente, Guede tomó nota del asunto. Si insiste con el sistema de juego, deberá meter mucha mano en maniobras de coordinación ofensiva entre los hombres que actúan por las orillas. Acciones como de internación del alero y proyección del volante. También jugadas de recepción del extremo y pasada por la espalda del otro del tándem. La Roja de Bielsa tenía para un doctorado en estos asuntos tácticos (recomiendo en la web el gol de Fabián Orellana en el 1-0 a Argentina, que es una clase magistral al respecto en su gestación por la banda derecha).
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Por último, en la línea ofensiva, el cierre excesivo de los aleros (Bolados y Rodríguez) tuvo un efecto nocivo en determinados momentos del partido. Ambos son jugadores dotados para actuar por las bandas y brindar penetración por las puntas. Sin embargo, tendieron a centralizarse y generar interacciones con Fernández y Paredes, lo que favoreció la respuesta defensiva de la línea de cinco de los nortinos. Ahora, esto no es malo en sí. Pero en ese momento faltó la aparición de los volantes (Fierro y Véjar) para recuperar la Amplitud (abrir la cancha) y gatillar incidencias ofensivas significativas.
Veremos más adelante qué pasa con todo esto en Colo Colo. Hubo luces de un funcionamiento táctico interesante, arriesgado e innovador después de 16 entrenamientos, aunque falta algo igual de trascendente: ganar.