Steelers 31 - Jets 13

Los Steelers hunden a los Jets en una profunda crisis

El equipo de Pittsburgh se comportó como un candidato a la Super Bowl en una victoria que, por momentos, pareció plácida y sencilla.

Los Steelers hunden a los Jets en una profunda crisis
Gregory Shamus AFP

Hay veces en las que ves un partido y te parece muy evidente que uno de los dos equipos es muy superior al otro. Tanto como que uno es un candidato a la Super Bowl, los Pittsburgh Steelers, y el otro no. O eso parece, al menos. Y la sensación no te abandona en ningún momento aunque, a ratos, el marcador muestre que los dos contendientes van igualados. Y no.

Es obvio que éste fue uno de esos partidos. Los Steelers, sobre todo en la segunda mitad, fueron tan superiores a los Jets que bien pueden haber causado un daño más psicológico a los de Nueva York que el inflingido en la propia clasificación. Que ya es decir, porque se han metido en un abismal 1-4, mientras que los de Pittsburgh se van a un cómodo 4-1. El resultado final de 31 a 13 es bastante explicativo.

Vuelvo a la comodidad. Es muy difícil de encontrar en un campo de football. Casi imposible. Pero en la segunda parte, con tan sólo 14 a 13 a favor, lo que vimos fue un ejercicio de dominio absoluto por los acereros abejorros. La línea ofensiva se impuso a la defensa de los Jets y, siendo así, lo normal es ver mucho a Le'Beon Bell. Así fue. El corredor de Pittsburgh sumó 66 yardas de carrera y unas asombrosas 88 yardas de recepción, la mayoría de ellas en screens y movimientos de bajo riesgo. Como funcionaban casi siempre, no hacía falta buscar más.

Y cuando lo hacían, cuando buscaban más, resulta que Ben Roethlisberger se sentía más cómodo aún. Es ese rol, el de pistolero con la defensa cerrada contra la carrera, el que mejor le va. Y su escogido en la tarde de ayer para brillar más que la estrella polar fue Sammy Coates, al que le mandó seis balones para 139 yardas y dos touch downs, uno de ellos una absoluta preciosidad de 72 yardas.

Así fueron cayendo los puntos porque, además, en el otro lado del balón la defensa se iba comiendo a la línea y dejando a Ryan Fitzpatrick a merced de los elementos. Y ya sabemos que no es el mejor quarterback de la liga para dejar a merced de los elementos.

De hecho, es de lo peores en ese tipo de situaciones. Así, y unidos sus apuros a las últimas dos semanas, con brutales números de intercepciones, jugó más bien conservador salvo cuando buscó a Brandon Marshall. Éste, en la mejor jugada de los Jets en todo el partido, convirtió una segura intercepción en un espectacular touch down. Más allá de eso, y de sus 114 yardas, el resto del ataque naufragó con su capitán a la cabeza.

Cuesta pensar que vaya a seguir siendo el titular de este equipo. No aporta gran cosa en una situación en la que en cada semana ha de pelear por su vida, y da la sensación de que se ha atemorizado siempre y cuando no mira a Marshall. Y ser tan predecible es mortal en esta liga. Se aproximan turbulencias importantes para los Jets y, más que para nadie, para Fitzpatrick.

En cuanto a los Steelers, y más allá de algún error puntual, uno de ellos de nuestro Alejandro Villanueva en una presión de Leonard Williams que costó un fumble de Ben Roethlisberger, se deshicieron de un rival que, no olvidemos, peleo con ellos hasta la última jornada meterse en los pasados playoffs, con la tranquilidad de los buenos equipos. Algo que son, no como los Jets.

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