Kansas City Chiefs

Tyreek Hill, de agresor machista a estrella de la NFL

El jugador novato de los Kansas City Chiefs se ha convertido en uno de los jugadores más dinámicos de la liga, aunque casi ni fue elegido en el draft.

Tyreek Hill, de agresor machista a estrella de la NFL
LARRY W. SMITH EFE

Tyreek Hill se ha convertido en una estrella. Ha sido instantáneo, como de una semana para otra. Un rookie salido de la nada, en un equipo como los Kansas City Chiefs que no se lleva los focos y considerado por el público general como el clásico conjunto duro, rocoso, serio, sensato, que aprovecha sus recursos y minimiza sus errores como norma básica; un peñazo, vamos. Como tocado por una varita mágica Hill llegó desde la quinta ronda del draft aportando estrellas de colores, velocidad supersónica, espectáculos pirotécnicos y un circo de tres pistas. Alegría absoluta. E inesperada.

¿Por qué? ¿Por qué un talento de este nivel cae a quinta ronda, por qué a un equipo como los Kansas City Chiefs, por qué suma, hasta ahora, 1680 yardas totales en sus multiples facetas de jugón total sin que nos hubiésemos dado cuenta? Y ya no nosotros, no, sino ningún otro equipo de la NFL.

La respuesta la tiene un informe policial del año 2014 de Stillwater, Oklahoma.

El 12 de diciembre del año 2014, Tyreek Hill fue arrestado por las autoridades de Stillwater, donde vivía pues jugaba para la universidad de Oklahoma State. El motivo fue que agredió a su novia embarazada. Con notable ensañamiento, simuló ahogarla y la golpeó. Fue expulsado de la universidad. Había sido un buen jugador, pero los hechos eran tan duros como inobjetables, como luego se demostraría en el juicio, así que le echaron.

En el año 2015 jugó para la muy menor West Alabama. El entrenador de la misma, Brett Gilliland, quiso vetar su incorporación al equipo, pero fue a hablar con gente de Oklahoma State; lo que le dijeron no ha sido revelado. El resultado de esa conversación fue que Hill fue aceptado para pasar jugando un año antes de presentarse al draft.

Eso ocurrió en este 2016. La mayoría de equipos le borraron de su lista de jugadores 'drafteables'. Los expertos consideraban que nadie le daría una oportunidad. No por sus condiciones físicas que, como se ve, son despampanantes, sino por su episodio de violencia machista. No fue invitado a la Combine, donde los jugadores con aspiraciones de jugar en la NFL son medidos, pesados y evaluados tanto en el campo como en el aspecto psicológico.

Pero los Chiefs se atrevieron con él en la quinta ronda. Lo hicieron tras hablar con el fiscal que le acusó en su caso de agresión. De nuevo, no ha trascendido que les dijo el acusador, pero fue suficiente como para que el dueño del equipo de Kansas City, Clark Hunt, diera a su brazo a torcer, pues de entrada estaba enérgicamente en contra de esta decisión del equipo técnico.

No fueron pocas las críticas que les llovieron, por parte de la prensa y también de los fans.

El resultado es que han conseguido a un tipo que funciona como receptor, como corredor, como retornador... a un nivel extraordinario, y que mete en su plantilla una dosis de explosividad y maravillosa habilidad con la que no contaban, o al menos no en suficientes cantidades. Como jugador es incontestablemente una de las historias del año, uno de los rookies del momento y uno de esos factores especiales que puede decidir los partidos más tácticos e igualados con un chispazo de genialidad. Eso es oro en esta liga.

El problema de índole moral, como suele suceder, queda tapado con el talento. Pero existe. Está ahí, latente. Dicen sus compañeros de vestuario que saben de su pasado y, sin embargo, que se ha comportado con una extraordinaria corrección todo este año. Parece ser que las mismas sensaciones salen de sus anteriores lugares de paso y que está arrepentido, además de seguir cumpliendo con los tres años a prueba que le impuso la justicia de Oklahoma.

Los Chiefs se arriesgaron con Tyreek Hill y, en lo deportivo, han acertado de pleno. En lo social, en lo humano, dependerá de la actitud y la forma de vida que elija alguien que ha tenido una segunda oportunidad en la sociedad gracias a su descomunal talento.