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Las historias del DT chileno que destaca en Guatemala

Guatemala

Las historias del DT chileno que destaca en Guatemala

Las historias del DT chileno que destaca en Guatemala

Radicado hace más de 20 años en Centroamérica, Henry Barrientos se encuentra cerca de conseguir el ascenso a Primera con el Sololá. “Me vine de una, siempre había querido salir”, señala.

Henry Barrientos dejó Chile en 1989 y desde la fecha ha vuelta solo en unas pocas ocasiones al país. En Centroamérica ha estado en países como Nicaragua, Belice, y Guatemala, donde dirige en la actualidad.

En Guatemala ha conseguido tres ascensos a Primera División y ha sido testigo de enfrentamientos entre militares y guerrilleros en Nicaragua, además de un fútbol al que las indisciplinas no le son ajenas: “acá es terrible, a mitad de semana se ponen a tomar”, asegura.

Desde la ciudad de Solalá, al sur de Guatemala, el entrenador chileno, hincha de O’Higgins, “el hombre los ascensos” como lo llaman en la prensa local, cuenta su particular historia, siempre con un acento caribeño que luego de 27 años en el continente, ya no puede evitar.

-Pasa de Tercera División al extranjero, ¿cómo se da su llegada al fútbol centroamericano?

-En 1989 yo jugaba en Cuarta División en Chile y por intermedio de un tío, Wilfredo Barrientos, que jugaba en Honduras, se me dio la posibilidad de ir a jugar allá. Él vino a Chile y me devolví con él a Honduras. Quería cumplir un sueño, yo había estudiado pedagogía en educación física, me había recibido, jugaba en equipos de Tercera y Cuarta, y llegó esta oportunidad.

-¿Cómo se tomó la oferta?, ¿lo tuvo que pensar mucho?

-Me vine de una, no lo pensé. Siempre había querido salir, tenía 25 años, no era joven ni viejo. Yo llego primero a Honduras porque ahí no necesitaba Visa, con el puro boleto de avión tú entras. Ya en Centroamérica mostré mi fútbol, era una aventura porque todos dicen que es llegar acá y triunfar, que son malos, pero no es así.

-Es un destino poco común, ¿qué le dijo la familia, los amigos?

-Mi mamá estaba histérica. Hasta el día de hoy estamos enojados, cree que ando de paseo. Yo tenía muchos amigos que querían salir, estaban contentos por mí, pero yo sabía que tenía que mantenerme allá.

-¿Con quién se fue para allá?

-Llegué solo, a luchar por tener estabilidad y era difícil. Jugué en Nicaragua cuando el país estaba en plena guerra. Estuve en el Real Estelí, un equipo campeón, pero es del norte, pleno foco de la guerrilla. Yo conocí la guerrilla en carne propia. Los militares paraban los buses y a mí me confundían con gringo.

-¿Qué fue lo más difícil que le tocó vivir ahí?

-Un día veníamos de Managua y nos topamos con el ejército y la guerrilla y comenzaron a dispararse en plena carretera. Tuvimos que pasar entre fuego cruzado, nos tiramos al suelo y claro, me asusté. Entraron balas al bus. Era dura la guerra en Nicaragua, en el 92’, viajó mi familia a verme, pero mi mamá no quiso venir, y nos juntamos en Honduras.

-¿Cómo fueron sus años de futbolistas allá?, ¿se parecía al fútbol chileno?

-Uno siempre escucha que en Centroamérica son todos malos, pero no es así, tienen mucha calidad. Jugué en todo el continente por campeonatos de la Concacaf y conocí mucho. Te aprietan también los hinchas, en mi primer día, un tipo colgado en la reja me gritaba “bueno chileno, o juegas o te vas a la mierda”.

-Después se retira, ¿pensó en volver a Chile en algún momento?

-Yo estaba de vacaciones en Guatemala y me quedé sin plata, y un periodista, Julio Osorio siempre me ofrecía un equipo, el Usumatlan de Segunda División, me decía que no tenían DT y que yo podía tomarlo. Yo tenía que volver a jugar a San Marcos, un equipo con el que tenía un acuerdo de palabra, pero acepté dirigir. Iba a hacerlo por un mes, por la plata, y llevo más de 20 años ahora.

-¿Se sintió cómodo como entrenador?

-Fue todo muy bonito, partí ganando. Tomé al equipo estando último y debuté ante Sacapa, dirigido por otro chileno, Rolando Torino Flores. En la radio decían “duelo de chilenos” y empatamos 2-2. Éramos los colistas, es un mérito. Después de ese partido despidieron a Rolando.

-Y en la interna, ¿es más estricto o más permisivo?

-Acá es terrible. A mitad de semana se ponen a tomar. Yo no tomo ni fumo, pero se da mucho la indisciplina. Hay jugadores que andan en drogas. La droga está metida en todo acá. Hay que orientar a los jugadores, yo soy profesor, no soy sacerdote.

-¿Cuáles han sido sus mejores momentos allá?

-Haber sido campeón como futbolista con el Estelí de Nicaragua. Ahí jugamos Concachampions, con viajes, hoteles, es otra cosa. Además los ascensos como entrenador han sido bien bonitos. Tengo tres ascensos y voy por el cuarto.

-¿Le gustaría seguir haciendo carrera en Guatemala? ¿O volver a Chile?

-Volver es difícil. Tengo 53 años y en 1998 un entrenador de General Velázquez me invitó a hacer una charla. Di la charla y un dirigente le dijo al encargado que para qué me invitaron, si yo vengo de Guatemala, no voy a enseñarle nada a nadie. Se desprecia al fútbol de Centroamérica.

-¿Algún referente?

-Marcelo Bielsa, pero desde antes que él llegara a Chile. Hago todo lo que hace Bielsa.

-¿Qué es lo más llamativo que le ha tocado ver en fútbol centroamericano?

-El apoyo de la gente. Es una cosa asombrosa, la porra apoya mucho. El líder de la Furia Solotalteca, nuestra barra brava, pasa metido en acá en el club, tomando todo el día, viendo los entrenamientos, comprando cosas para la hinchada, es súper respetuoso, son muy fanáticos.

-Tiene una participación activa en los medios de comunicación deportivos allá, ¿se siente cómodo en esa faceta?

-Se dio como hace tres meses por un periodista de acá de Guatemala. Me invitó a participar y voy dos lunes al mes al programa de televisión “Dueños del Balón” en Antigua Sports. Es bonito, me gusta.

-¿Piensa volver en algún momento?

-Mi carrera en el fútbol es acá, en Centroamérica. Pero cuando me retire, me quiero morir en la Plaza de Rancagua. No voy desde hace 16 años a mi ciudad.

-¿Se extraña Chile?

-Mucho. La Cordillera, el frío, las comidas también, pero mi señora, que es chilena siempre prepara empanadas y cosas así. Nunca he querido nacionalizarme, aunque me traería muchos beneficios, yo soy chileno y quiero morirme así.

-¿Qué cosas son a las que más cuesta acostumbrarse allá?

-Hasta hoy me cuesta el calor, las comidas. Chile es más ordenado, pero nunca te vas a olvidar de un lugar como Chile. No me he acostumbrado en 27 años y no lo voy a hacer, me puedo adaptar, pero no me acomodo.

-¿Qué hace en su tiempo libre allá?

-Veo fútbol, a veces salimos de compras con mi mujer. Ella ve más fútbol que yo, me acompaña en todo. Escucha las noticias deportivas. Tengo dos hijos, una chica que está en Los Ángeles y otro que está acá conmigo. Son todos chilenos.

-¿Comparte con más chilenos allá?

-No, conozco, pero no comparto. De la Embajada me invitan siempre, pero no tengo tiempo por mi trabajo. Una vez invitaron a Iván Zamorano. Había unas 1.500 personas ahí, y el único chileno que habló con él fui yo. Fue toda una experiencia.

-¿Les habla sus jugadores sobre O’Higgins?

-Yo entreno con la camiseta de ellos. A muerte con O’Higgins porque tengo una historia familiar ligada al club. Mi papá fue directivo del equipo, mi tío, el Doctor Fuenzalida y mi otro tío, Wilfredo Barrientos jugaron en O’Higgins. Yo jugué en las inferiores con Cristián Trejos y Aníbal “Tunga” González.

-¿Cómo vivió el título de O’Higgins en 2013?

-Fue muy emocionante. Lo vimos en directo, acá son tres horas menos, entonces era temprano. El año anterior habíamos perdido con la U, un robo. Fue frustrante, hasta me enfermé después de perder ese partido. Ganarle a la Universidad Católica en la final fue algo lindo, lloré, son cosas que pensaba que nunca iba a vivir. ¿Los veré campeones alguna vez? Y son cosas muy linda, somos unos privilegiados por haber vivido esto.

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