El drama del Tanque Silva

El drama del Tanque Silva

Desde fines de agosto hasta mediados de diciembre del año pasado, Santiago Silva disputó 12 partidos con la camiseta de Banfield en el torneo de Argentina. El uruguayo anotó siete tantos y solamente en un partido fue sustituido, evidenciando una titularidad incontestable. Les metió goles a Estudiantes de La Plata, Vélez Sarsfield y River Plate, entre los oponentes más connotados.

El pasado inmediato del Tanque Silva entusiasmó al DT de Universidad Católica Mario Salas. Lo quiso sí o sí en San Carlos de Apoquindo como reemplazante de Nicolás Castillo, a pesar de que tenía contrato vigente en Banfield. Al final, varios meses de sueldos impagos posibilitaron que el charrúa fuera presentado con la camiseta cruzada.

Probablemente, al Tanque ni se le pasó por la cabeza un desembarco tan problemático en el fútbol chileno. Recalaba en el bicampeón nacional, con la posibilidad además de disputar la Copa Libertadores, así que el futuro inmediato se vislumbraba favorable. Hoy, todo es distinto. La UC es el penúltimo equipo del Torneo de Clausura y solo supera al colista Palestino por dos puntos. Con la derrota ante Colo Colo sumó la cuarta caída consecutiva en el campeonato.

Justo el traspié en el clásico disputado en el Monumental fue el mejor partido del uruguayo en Chile. Peleó más que todos por revertir la trama desfavorable del encuentro y tuvo un par de ocasiones para anotar su primera cifra en la UC. En la más clara, solo un tapadón de Justo Villar impidió el festejo del Tanque Silva. Fue un cabezazo potente en un córner, algo al centro del arco, que el meta contuvo con la mano derecha.

El charrúa ocupa la misma posición que el 'Nico' Castillo. Sin embargo, es completamente diferente en términos futbolísticos. El actual goleador de la liga de México evolucionó durante el semestre pasado: le agregó una importante cantidad de asistencias a su juego y su zona de acción se amplió considerablemente. Dejó de ser el '9' típico de área, como sí lo es el Tanque Silva.

Entonces, los que querían presenciar una puesta en escena similar a la de Castillo se equivocaron. El uruguayo juega muy bien de espalda al arco rival, aguanta siempre la marca, retiene con eficacia el balón y no tiene problemas para habilitar con precisión a los que vienen desde atrás. Es superior al ariete chileno en el juego aéreo y en la fricción con los zagueros rivales. Pero no tiene la movilidad corta en el eje del área para quedar de cara al gol ni mucho menos el recorrido perimetral que el delantero nacional le adicionó a su juego.  

Tal vez, por eso Salas ha probado con el doble '9', junto a Roberto Gutiérrez, modificando el sistema de juego. Aunque en el Monumental intentó con una dupla de '10' (Diego Buonanotte y Enzo Kalinski) con el uruguayo en la cúspide de este triángulo. Colo Colo dominó sin contrapeso y, a los 20 minutos, el experimento se acabó para volver al diseño ofensivo madre (tres mediapuntas y un centrodelantero).

Los intentos de reformulación táctica no han dado el efecto deseado. Católica no juega bien: carece de peso en ataque, la elaboración en la mitad de la cancha es lenta e improductiva, en la defensa no hay seguridad y los avances profundos por las bandas son cosa del pasado. En este contexto ha debido desenvolverse el Tanque Silva. Por ahora, la cosa se ve complicada para el charrúa, aunque por empeño no se queda para modificar su suerte. Así lo demostró ante Colo Colo.

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