Valencia 3 - Celta 2

Orellana y Valencia le ganan el duelo a Hernández y Celta

El elenco ché se impuso con un agónico golazo de Soler al equipo gallego, que ve cada vez más lejana la posibilidad de clasificar a copas europeas.

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Orellana y Valencia le ganan el duelo a Hernández y Celta
Juan Carlos Cárdenas EFE

En la oscuridad, Carlos Soler. En un año del Valencia para olvidar, su nombre para recordar. Su aparición es lo mejor que le ha pasado al Valencia en su tormentosa temporada. Al equipo y a su afición. Su explosión es una razón para creer que llegará un día en el que los blanquinegros volverán a ver la luz. Como hicieran anoche, cuando con una vaselina de futbolista de galones, Carlos Soler dio un triunfo que merecieron los de Voro por pundonor y por jugar mejor.

La velada comenzó con besos y abrazos de Orellana a todos los vigueses menos a uno y con escueta bronca del respetable a Cancelo. En verdad ésta fue en consonancia a la asistencia de público. Mestalla se vacía y en las 'calvas' de su grada se refleja el proyecto de Lim, que por lo único que juega es por acabar lo más dignamente posible, mientras que el Celta aún tiene rondas europeas en las que pensar.

El Valencia, hay que decir, salió de vestuarios con ímpetu. Su puesta en escena fueron cinco córner a favor en 6' y un disparo de Parejo que rozó la botella de agua de Sergio. Pero Diego Alves evidenció que el don en los penaltis no lo tiene en los balones aéreos. Salió tarde a despejar y Cabral inmortalizó su fallo. 0-1.

Al Valencia, durante 15', le entró un cortocircuito propio de los equipos que caen en depresión al mínimo traspiés, y primero Aspas (bien ahí Alves) y después Beauvue (alto su disparo) pudieron dejarlo electrocutado. Pero los de Berizzo no solo no lo hicieron sino que se fueron relajando. Y entre el pundonor de Zaza, el querer hacer las paces de Cancelo y los arreones de calidad de Parejo, el Valencia se reencontró y se fue acercando a Sergio hasta que los tres mencionados gestaron el empate. De preciosa jugada, por cierto.

A los tres se sumó por la causa ché tras el descanso Carlos Soler. El chico se desmelenó y sacó un repertorio de regates y pases que partió en dos al Celta. Aspas habitaba demasiado solo. Cancelo avisó con un disparo al palo que en cualquier arreón consumaría el Valencia su remontada. Fue Munir, tras asistencia de otro canterano que demuestra manera, Lato, puso justicia con el 2-1. Pero Aspas, de penalti discutible, igualó. Y cuando parecía que la cosa acabaría así, apareció Soler con su vaselina. Mestalla en pie. Golazo.