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Las siete conclusiones del GP de Cataluña: Dovi, Márquez, Mir...

MOTOGP | GP DE CATALUÑA

Las siete conclusiones del GP de Cataluña: Dovi, Márquez, Mir...

Dovizioso, la salida del GP de Cataluña, Márquez, Mir y Morbidelli.

España estuvo a punto de rozar otro triplete de victorias que solo impidió el italiano en MotoGP, un Mundial que está que arde.

Montmeló

Más vaivenes que nunca

La semana pasada, mientras escribía las siete conclusiones del GP de Italia, tuve la duda de si borrar esta frase que ya había escrito y que acabé dejando respecto a Maverick: "Aún queda mucho, dos tercios de campeonato, pero atufa a campeón, el aroma que todos quieren pero muy pocos poseen". El de Yamaha salió de Mugello con 26 puntos de ventaja sobre Dovizioso, 30 respecto a Rossi y le metía 37 a Márquez y Pedrosa. Una barbaridad que alimentaba aún más mi teoría, desde el pasado invierno, acerca de que Mack este año es el gran favorito al título, por moto, talento y hambre. Sin embargo, la temporada 2017 está mostrando más vaivenes que nunca en la general, porque ahora las distancias se han vuelto a apretar tras la carrera de Montmeló y son sólo siete puntos los que le saca a Dovizioso, 23 a Márquez, 27 a Pedrosa y 28 a Rossi. Después de las dos primeras pruebas del año, las que ganó Mack en Qatar y Argentina, contaba con 14 sobre Rossi, ¡¡¡30 sobre Dovizioso!!!, 37 sobre Márquez y 39 sobre Pedrosa. ¿Qué será lo siguiente? ¿Otra ampliación importante de la renta de Maverick o un vuelco en la general? El campeonato está más imprevisible que nunca y la principal culpa de ello la tienen los Michelin…

Una carrera cuatro segundos más lenta

Que algo está fallando lo prueba que la carrera de ayer haya sido cuatro segundos más lenta que la del año pasado sobre el mismo trazado. Bien es cierto que son muy pocos aficionados los que siguen las carreras con el crono en la mano, así que para el espectáculo es anecdótico si se rueda un pelín más lento o algo más rápido. La excusa del calor no debe ser suficiente para encontrar una explicación, porque este año había 33 grados de temperatura en el aire y 54 en la pista, no exageradamente más que en 2016, cuando hubo 27 en el aire y 48 en la pista. No es suficiente para entender que Rossi empleara el año pasado para vencer 44:37.589 y Dovizioso 44:41.518. Todas las miradas apuntan a los Michelin. Para Yamaha los compuestos duros eran demasiado duros y para Honda tampoco eran una maravilla, porque ahí están las cinco caídas de Márquez en los entrenamientos. Las más regulares están siendo las Ducati, lo que no deja de ser sorprendente, por mucho que Dall’Igna sea un genio y sepa aprovechar mejor que nadie para su fábrica los días de entrenamientos privados.

Dovizioso va en serio

La victoria de Dovizioso en Italia fue recibida con alegría. La de Cataluña, en cambio, como una amenaza. Es la demostración de que el italiano parece al fin ir en serio este año. Aunque Lorenzo no lo quisiera reconocer después, su llegada al box oficial Ducati ha espabilado definitivamente a Dovi, que ya no se asemeja en nada a aquel Sor Andrea que tan tierno era en ocasiones. Como bien dijo el pentacampeón sobre su compañero, Dovizioso no es el mejor en nada, pero lo hace todo bien y está sabiendo aprovechar las oportunidades cuando se le presentan. Nunca le hemos visto pelear por el título de MotoGP al de Forli, pero este año está en la pomada después de siete carreras y sería una agradable sorpresa verle ahí hasta el final del campeonato, porque no me creo que nadie haya apostado por él para el título antes de empezar la competición. Es una gratísima sorpresa. Qué dure, y que sirva para espolear y espabilar a un Lorenzo que hizo en Montmeló la carrera más extraña que le recuerdo. Le desconectó el pasadón de Márquez, sin duda.

Márquez también ganó

Me gustó mucho ver a Márquez celebrar el segundo puesto como si fuera una victoria, porque las había pasado canutas durante el fin de semana con cinco caídas en los entrenamientos. Bueno, seis en realidad, porque también hay que contarle la del tropezón con el arrancador en el pit lane cuando se bajaba de una moto a la otra. Es tan crack que luego dio otra voltereta en el podio, porque es el primero que se ríe de sí mismo, como debe ser. Confesó después que su objetivo era terminar delante de Pedrosa, al que veía con más opciones para la carrera, porque lo de Dovizioso, saliendo séptimo, fue una sorpresa para todos, incluso para el campeón. Y otra cosa que le encantó fue dejar para el recuerdo ese adelantamiento a Lorenzo llegando al estadio, al más puro estilo Schwantz con Rainey. "Ha molado, ¿eh?", nos dijo después con una amplia sonrisa. Pues sí, moló mucho, porque son de los que hacen afición, aunque no fue el único importante del día…

Una pasada mítica, tal cual

La de Márquez no fue la única pasada para el recuerdo que deparó la cita catalana, porque Mir firmó otra en la última vuelta de Moto3. El balear no se cortó al describirla como mítica, y no le faltaba razón, por la forma y por el mensaje que lanzaba. El líder arrancó la última vuelta cuarto y cuando llegó segundo a rueda de Martín a la curva 12 ya era un buen resultado para él, pero no iba a conformarse con ese botín. Mir sabía que el madrileño iba a cerrarle la puerta en la 13, la primera variante de la chicane, y se sacó de la chistera un adelantamiento que no habíamos visto hasta ese momento. Fue un pedazo interior de derechas al que contribuyó algo sin quererlo Martín, al abrirse más de la cuenta, pero fue porque ni se imaginaba que lo fuera a intentar ahí. Y todo ello en la carrera en la que se anunciaba su salto a Moto2 con el Estrella Galicia Marc VDS, garantizándose además el paso a MotoGP en tres años con ellos, y con la ventaja de que si para entonces le llama un equipo de fábrica de la clase reina puede romper unilateralmente el contrato. Más que contrato, contratazo, que ha conseguido por sus méritos, por su proyección y por la brillante gestión de su representante, Paco Sánchez, el mismo de Maverick. Algo tendrá el agua cuando la bendicen…

Lógica frustración de Maverick, pero…

Hablando de Maverick de nuevo, es más que lógica y entendible su frustración con los Michelin, porque ni su moto pasa de ser la mejor a la peor en una carrera ni a él se le olvida pilotar en una semana. Sin embargo, dejando tan claro su malestar con la firma francesa, y tantas veces, corre el riesgo de plantear una guerra abierta en la que tiene las de perder, porque los Michelin son los zapatitos que necesita para correr hasta la meta del título. Honda supo encajar mucho mejor que él la derrota de Mugello por el mismo motivo, las dichosas gomas que un día dan a unos y otros les quitan lo que les han dado. La teoría compensatoria se ha caído por su propio peso. No son tan buenos como para conspirar en busca de igualar el campeonato según se les antoje. Michelin ha querido hacerlo tan bien que ha complicado las cosas con tanta variedad y, como dijo Márquez, el camino a seguir para acercarse a un rendimiento más lineal que satisfaga a todos más o menos igual podría pasar por simplificar.

Qué malos son los cantos de sirena

El rendimiento de Morbidelli ha bajado clamorosamente en las dos últimas carreras. El líder de Moto2 ha pasado de ganar cuatro de las cinco primeras carreras a no subir al podio en ninguna de las dos últimas y a ver como mengua peligrosamente su renta al frente de la general. Luthi ahora está a sólo siete puntos y Álex Márquez a 20. Casualmente (modo ironía on), ha coincidido cuando con más fuerza suenan los cantos de sirena que le llegan desde MotoGP. Es el piloto más deseado para subir la próxima temporada, ya sea con su escudería (Estrella Galicia Marc VDS) o con otras posibilidades ya contadas, y bien le vendría que se decidiese lo antes posible su futuro para centrarse única y exclusivamente en el título de Moto2, que Luthi siempre está con la caña preparada y Álex lo bordó en Montmeló, con pole, récord y victoria. A él también le puede hacer tilín subir ya a MotoGP, pero para ello quiere pelear antes por el título de la clase intermedia, y en ello está.

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