Nadal, un educador informal de psicología deportiva

“El tenis, más que muchos otros deportes, es un ejercicio mental”. “Me siento activado. Estoy en estado de flujo, o de fluir, como los psicólogos deportivos llaman al estado de concentración y alerta en la que el cuerpo se mueve por puro instinto”. “Estoy concentrado por completo en el partido que voy a jugar, como cuando era pequeño. Visualizaba mentalmente el juego que iba a desarrollar…” “Juegas un punto extraordinario que ganas con un excelente disparo después de un largo y tenso intercambio de golpes, pero para el marcador final tiene el mismo valor que el punto que a continuación regalé. Ahí es donde interviene la fortaleza mental, lo que distingue a los campeones de los subcampeones”.

Estas son solo unas pocas ideas vertidas por el mismo reciente ganador, por décima vez, del torneo Roland Garros: Rafael Nadal, en su libro “Rafa Mi Historia”, libro autobiográfico publicado ya hace algunos años y otras notas de prensa recogidas durante estas temporadas.

Y es por eso que el español se ha constituido en un verdadero educador informal acerca de cómo la mente influye en el rendimiento deportivo, porque sus constantes declaraciones sobre temáticas psicológicas han sido generosas a lo largo de estos años y nos ha servido, a quiénes trabajamos a diario con aspectos mentales en el deporte, a retransmitir como una fuente valiosa de experiencia, que sumado al carácter empírico de sus afirmaciones, constituyen un insumo fundamental para ejemplos, charlas e intervenciones.

En muchas de sus declaraciones post partido y su libro autobiográfico expone conceptos precisos sobre psicología aplicada al deporte. Ya mencionábamos anteriormente el concepto de “estado de flow” muy desarrollado en el contexto deportivo. En este sentido Nadal reconoce que antes de los partidos “estoy tan concentrado y tan alejado del resto del mundo físico que noto menos las incomodidades, aunque estén presentes".

También menciona una de las técnicas más utilizadas en el entrenamiento mental como la visualización y su efecto en el rendimiento deportivo. Él por supuesto, al igual que otros deportistas como Michael Phelps, reconocen que utilizan, desde que eran pequeños, esta herramienta de programación mental.

En otras partes de su libro habla de sus rutinas, de sus miedos y de cómo manifiesta la ansiedad en la previa de sus competiciones. Comenta textual: “antes de un partido hago pis muchas veces, son reacciones nerviosas, a veces cinco o seis en esa hora final”, lo cual “subido” a la teoría, esta es una referencia a una manifestaciones fisiológicas de ansiedad (un deportista puede tener diversas manifestaciones de ansiedad frente a la competencia).

En el año 2008 frente a Federer, en la recordada final en Wimbledon, y estando 5-2 para cerrar, Nadal hizo el siguiente análisis: “Mientras lanzaba la bola al aire, me dije: peligro de doble falta: no la fastidies. Pero sabía que iba a hacerlo. Estaba realmente tenso. Y Efectivamente, envié el segundo saque a la red, como un tonto. Los nervios me devoraban, pero la causa no era el miedo a perder, era el miedo a ganar”. ¿De qué habla Rafa acá? De nikefobia (miedo al éxito) de profecía autocumplida y de ansiedad motora (cuando afecta la ejecución del movimiento)… todos conceptos utilizados corrientemente con los deportistas.

Lo más curioso es que toda esta “sabiduría práctica” en temas mentales fue transmitida por dos profesionales no psicólogos: su tío y entrenador Toni Nadal y su fisioterapueta y “psicológo particular de facto” Rafael Maymó, “Titín” como cariñosamente le llama Nadal.

Pero aún así el manacorí nos ha enseñado que los fenómenos psicológicos están muy presentes en las competencias deportivas. Solo se necesita reconocerlos y trabajarlos.