SEGÚN LA AUTOPSIA

Apnea del sueño, el síndrome que acabó con la vida de Carrie Fisher

La actriz falleció el 27 de diciembre días después de sufrir un infarto en pleno vuelo.

La autopsia realizada a Carrie Fisher determina que la actriz murió por culpa de una apnea del sueño.

La apnea del sueño fue lo que acabó con la vida de Carrie Fisher. Así lo ha determinado la autopsia realizada a la actriz, fallecida el 27 de diciembre del pasado año, cuatro días después de sufrir un infarto en pleno vuelo y tuviera que ser trasladada a un hospital.Tenía 60 años.

El juez instructor encargado del caso ha comunicado que la intérprete, conocida por su papel de Princesa Leia en la saga Star Wars, falleció además por otros factores que han quedado sin clarificar.

El síndrome de la apnea del sueño es un trastorno respiratorio que se produce mientras el individuo duerme y que se da cuando la vía respiratoria se estrecha o bloquea, provoncado un colapso. En un primer momento se apuntó a que Carrie Fisher padecía una enfermedad cardiaca y había tenido problemas de adicción al alcohol y otras drogas pero la autopsia no ha determinado que estas causas fueran de influencia ante el fatal desenlace.

 "Mi madre luchó contra la adicción a las drogas y las enfermedades mentales toda su vida. Finalmente ha muerto por esto", ha explicado Bille Lourd, hija de la actríz, a través de un comunicado publicado por la revista People y en el que recordaba la labor de Fisher en dar visibilidad a las enfermedades mentales. La actriz reconoció durante su vida padecer un trastorno bipolar.

La última aparición cinematográfica de la intérprete fue precisamente en la saga Star Wars, a la  la que volvió décadas después para volver a interpretar a Leia. De los 60 años de su vida, Fisher dedicó cuatro décadas a la actuación.