De mal en peor

De mal en peor

Cuando se pensaba que las cosas no podían empeorar, un nuevo golpe sacude al tenis. Este viernes se hizo público que el Ministerio de Vivienda y Urbanismo revocó el comodato a la federación por el uso de las canchas de Cerro Colorado. Desde hace tres semanas corre el reloj para que la orgánica realice “la entrega material de la propiedad y retire sus bienes”.

Según la notificación, la FTCH dispone de 60 días para hacer abandono del predio y sus funcionarios se declaran en la más completa incertidumbre aunque un escueto comunicado del Instituto Nacional del Deporte publicó en horas de la tarde que el complejo quedará bajo su administración. Este anuncio está en línea con un secreto a voces que se venía comentando hace varios meses en los pasillos del ministerio: Cerro Colorado será, simultáneamente, la sede de las federaciones de tenis, raquetball, tenis de mesa y squash.

Técnicamente, la federación de tenis no tendrá que trasladar sus oficinas a otro sitio, pero se quedará sin el derecho a propiedad del predio donde venía funcionando hace más de 10 años. Se trata de una derrota política gigantesca. No porque el proyecto de unificar en un solo sitio a federaciones afines sea un despropósito, sino porque la FTCH pierde preminencia, se achica y resigna su autonomía respecto del uso de la infraestructura disponible.

Es un hecho que el IND, en su condición de nuevo administrador, intervendrá el complejo. Para albergar nuevas federaciones y canchas de otras disciplinas eliminará varias pistas de arcilla. ¿Cuántas? Se dice que al menos la mitad. ¿Qué pasará entonces con los nacionales de menores? ¿con las prequalies de los futuros? No está claro. ¿Qué tan burocrático será ahora el uso de las canchas? Todo es una nebulosa.

En el limbo también hay varios otros temas relevantes. ¿En qué pie esta la relación de la actual directiva con los críticos firmantes de la carta de abril pasado? ¿Seguirá Nicolás Massú al mando del equipo de Copa Davis? ¿Qué pasó con el renovado circuito de menores? ¿Dónde están los nuevos auspiciadores? Salvo Fulltenis que siempre apoya con materiales de juego la gestión es deficitaria en el ámbito comercial.

Mientras el mundo del deporte se complace por la adjudicación de los Juegos Panamericanos de 2023 y se sacan cuentas alegres respecto de la infraestructura que quedará a disposición, lo que ocurre con el tenis va en sentido opuesto. Es inversamente proporcional. Si el court central del Estadio Nacional quedó obsoleto hace un buen tiempo, la pérdida de Cerro Colorado es el tiro de gracia. El tenis ha quedado reducido a su mínima expresión.

Duele constatar que el deporte más exitoso de la historia de Chile no disponga de un recinto adecuado para jugar una serie del Grupo Mundial y, ahora, su federación comience a funcionar en un recinto prestado. Mientras tanto, el fútbol, que hasta hace tres años no había ganado nada, usufructúa desde 2008 de una veintena de estadios nuevos.

Hace un par de semanas, un twitter de la ATP felicitó a Christian Garín y Nicolás Jarry por superar las clasificaciones de Wimbledon sin que en Chile hubiera canchas de pasto. Es cierto, no tenemos una sola. Hubo un proyecto en el Prince of Wales Country Club y se descartó y, por otro lado, el productor Sergio Rodríguez planeó montar un par de pistas en el Club de Golf Las Araucaria de Buin. Un mini club, de uso temporal, al que llamaría, con picardía, Buinbledon.

Así las cosas, mejor tomárselo con humor y que nuestros jugadores sigan progresando por su cuenta, con cargo a sus recursos, el apoyo de su familia y entorno técnico. Aguante Jarry, Garín y Lama. Sólidos, Peralta y Podlipnik. Fue un orgullo volver a ver la bandera chilena en los torneos más importantes del mundo.

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