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¿Colo Colo sin delanteros?

¿Colo Colo sin delanteros?

El 22 de enero de 2001, Chile derrotó por 3-1 a Bolivia en el Sudamericano Sub 20 de Ecuador y consiguió el paso a la ronda final del campeonato. Rubén Bascuñán, Juan José Albornoz y Eduardo Lobos (sí, el actual arquero de Everton) anotaron los goles nacionales.

La última cifra de aquel partido en Cuenca fue marcada por el entonces portero de Colo Colo, quien actuó como delantero. Toda una novedad: ingresó a los 80 minutos por José Luis Villanueva y estableció el marcador final del partido, tras una buena asistencia de Sebastián Pardo.

El domingo en Rancagua, Colo Colo derrotó por 3-1 a O'Higgins. Como Pablo Guede no contaba con atacantes al inicio del partido, optó por ubicar a Jorge Valdivia y Jaime Valdés como delanteros. Nicolás Maturana fue el volante ofensivo, detrás del Mago y de Pajarito, alternando con ellos en la línea ofensiva ante el descenso de cada uno de los citados.

Muchos dijeron que el Cacique jugó sin delanteros en El Teniente. Los mismos, yendo al mencionado triunfo de la Sub 20 en Ecuador con un gol de Lobos, habrían dicho entonces que Chile jugó con dos arqueros. Tal vez no les habría importado proyectar la imagen de que el hoy meta de Everton compartió, a la sazón, la portería con el titular Johnny Herrera. Un absurdo por dónde se le mire.

Lo de Lobos en la Roja Sub 20 viene al caso para retratar la inexactitud de los juicios sobre el equipo que Pablo Guede paró en Rancagua. Claramente, los albos jugaron con atacantes: Valdivia y Valdés. Después, cuando ingresó Esteban Paredes a los 61 minutos por Maturana, Pajarito bajó como mediocampista ofensivo y el zurdo quedó arriba junto al Mago.

Así se mantuvieron hasta el pitazo final del árbitro Roberto Tobar. Siempre con dos delanteros. Nunca sin atacantes. Era cosa de verlo en la cancha de El Teniente.

"Tratamos de armar el equipo de la menor manera, con jugadores fuera de sus posiciones y, por suerte, lo hicieron bien. A Pajarito ya lo veníamos tirando de punta y al Mago también, pero nunca con los dos juntos", explicó Guede al respecto.

El diseño del subsistema ofensivo de los albos estuvo siempre claro: dos atacantes, un '10' y el desdoblamiento de ambos carrileros (Felipe Campos y Bryan Véjar) y de un mediocampista central (Luis Pedro Figueroa). Sin embargo, las palabras del DT tornaron más prístino el asunto táctico. Ergo: no había asidero para insistir en la perorata de un Colo Colo sin delanteros.    

La mejor forma para detectar el esquema posicional de un equipo es aguzar la observancia de su comportamiento colectivo en la fase defensiva. Ver cómo se paran los jugadores en la cancha cuando el rival maneja el balón y es dueño de las acciones, durante la construcción de la maniobra ofensiva.

En Rancagua, esto último siempre estuvo súper claro. Valdivia y Valdés, parados en tres cuatros de cancha, conformaban la primera línea de presión, respaldados desde atrás por Maturana. Luego se ubicaron los dos volantes centrales y, a continuación, la línea de cinco defensores, que es usual en Colo Colo para resguardar la portería de Agustín Orión.

Un 1-5-2-1-2 bien marcado. Con dos puntas nítidos. Jamás sin delanteros.  

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