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Río revuelto

Río revuelto

El último torneo corto del fútbol chileno está siendo lo que se esperaba: incierto, irregular y todo un desafío para los tres grandes que invirtieron diferenciadamente pero con la obligación permanente de ser protagonistas en la carrera por el título. Cumplida la cuarta fecha, la U encabeza el bloque con bastante holgura, seguido de un Colo Colo que jugó su peor partido de la temporada y Universidad Católica que figura en el fondo de la tabla. A río revuelto, ganancia por ahora de Unión Española.

El campeonato de Transición nos sitúa en una dinámica conocida, inherente a los torneos de 15 fechas, donde hay escaso margen para los procesos y las deudas de arrastre de los clubes que están más sobreexpuestos se tornan en una carga difícil de sobrellevar. En dos semanas, Colo Colo pasó de ser un deleite de la mano de Valdivia, Valdés y Paredes a tener problemas de finiquito y, este fin de semana, a ser un equipo sin profundidad. Verano, primavera y otoño en 14 días. El Cacique quedó octavo y su rendimiento zigzagueante preocupa a sus hinchas de cara al Superclásico.

Lo que ocurre con Católica no es muy distinto, con la salvedad de que el bicampeonato de 2016 le da a Mario Salas unas espaldas que Guede no tiene. En Valparaíso el equipo mejoró pero una desinteligencia inexcusable en los descuentos –carga wanderina de 2 contra 6– privó a los cruzados de ganar sus primeros tres puntos del torneo. Un balde de agua fría. De paso, como el tanque Silva sigue sin embocarla los cuestionamientos se mantienen a la orden del día. No está fácil el panorama en San Carlos aunque paradójicamente el foco mayor sigue estando en Guede y Colo Colo.

No cabe duda que Valdivia ha traído aire fresco a Macul. Su histrionismo, talento y ganas de ganar se agradecen. El Mago ha sacado lo mejor de Jaime Valdés y Paredes hallado un socio que no tenía. Con el ex Palmeiras en la cancha el espectáculo está garantizado. El problema es que aun así a Colo Colo no le está alcanzando. Y aunque los jugadores cierren filas en torno al técnico argentino y lo blinden es él quien debe dotar al equipo de las variantes y confianzas necesarias para marcar la diferencia. Guste o no la presión derivada del semestre anterior condiciona cada partido y su análisis. Son las reglas del juego de un equipo grande que no ha sido campeón hace cuatro campeonatos.

La U, en contraparte, no tiene los líos de su archirrival. Se reenganchó en la parte alta con un triunfo sufrido, pero justo, ante Huachipato y reforzó sus convicciones a siete días del clásico. Si bien los azules deberán hacer frente a una historia adversa de 16 años y convivir con toda la expectativa que genera un partido de estas características un mal resultado en Macul no los saca de la carrera por el título. Colo Colo, en cambio, en un escenario negativo podría quedar a 8 puntos de Unión Española. Hay muchísimo en juego el próximo domingo y para el local será clave la recuperación de Esteban Paredes.

Los Rojos de Santa Laura gozan de un liderato merecido. Doblemente valorable porque lo consiguió con un equipo renovado que cambió una decena de jugadores y logró asimilar la idea de Martín Palermo. Unión está intratable en defensa, repatrió un jugador clave como Carlos Muñoz, se beneficia de la madurez que va alcanzando Pablo Aranguiz y tiene a César Pinares en estado de gracia. Al 10 de Unión hay que disfrutarlo porque está jugando los descuentos en el fútbol chileno. Ojalá pueda partir a fin de año y no a mitad de campeonato.

La foto de este fin de semana es lo que dice su definición. Una postal específica. En siete días más quizá estemos hablando de otra cosa. El último torneo corto nos ofrece estímulos permanentes, intensos, cambiantes. El formato que se bate en retirada para dar paso a los campeonatos largos a contar de 2018 nos sitúa en un contexto especial. Hoy vemos que Unión la lleva, la U sigue dulce y Everton asoma en la discusión. Colo Colo quedó relegado pero tiene un equipazo. ¿Y si gana el Superclásico y se prende? Todo es posible en un torneo donde cada detalle es relevante y las cuentas alegres pueden durar solo un rato.

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