LAKERS 103 - BULLS 94

El Staples Center vibra con la remontada de Los Lakers

Kuzma aguantó al equipo en la primera mitad, la pareja Randle-Ingram puso el partido en un puño y al final fue Caldwell-Pope quien cerró el triunfo.

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El Staples Center vibra con la remontada de Los Lakers
Sean M. Haffey AFP

Dos de los equipos más jóvenes de la competición se midieron en el Staples Center. Dos jugadores de segundo año y un novato en el quinteto visitante, dos novatos y un jugador de segundo año en el local. Una fiesta del futuro que empezó sin consistencia alguna (como no podía ser de otra manera...), que dominaron los Chicago Bulls con movimiento continuo en ataque y acierto exterior en la primera mitad y que remontaron los Lakers con energía y talento en la segunda.

Tras dos grandes partidos desde el banco (22+5+7 vs Charlotte y 17+6+6 en Phoenix), Kris Dunn fue titular en todo un Staples Center y empezó fenomenal. Los movimientos constantes en la cabeza del ataque de los Bulls con diferentes hombres de balón en el pick&roll encontraban tiradores abiertos en cada intento. Sin Markkanen en escena (el máximo anotador de los Bulls estuvo bien defendido y no encontró su sitio en ataque; acabó con 13 puntos y 14 rebotes por talento y centímetros), fue Denzel Valentine quien se puso las botas. Anotó sus primeros cuatro sin fallo y acabó con un genial 5/7 desde el triple.

Otro que estuvo espectacular fue Antonio Blakeney. El novato, que fue compañero de Ben Simmons en LSU, fue la sorpresa del partido y el hombre que estuvo cerca de matar a los Lakers. Como si de una estrella se tratara, Blakeney asumió en solitario varios ataques consecutivos de los Bulls y anotó sin parar (hasta los 15 puntos, todos en la primera mitad).

La pregunta del millón: ¿cómo sobrevivieron unos Lakers sin ningún acierto, lentos en la reacción y que cometieron trece pérdidas en la primera parte? Nombre y apellido: Kyle Kuzma. El número 27 del último draft se fue hasta los 18 en los primeros 24 minutos y fue la cuerda de la que tiraron los Lakers para no perder de vista por completo a unos Bulls superiores (estuvieron 19 arriba).

Tras el descanso cambio todo. Lonzo implantó el ritmo (8+13+4), Kuzma clavó otro triple sin pestañear y la defensa angelina apretó las tuercas. Julius Randle fue la chispa que necesitaban los locales. Un par de canastas en conducción, un tapón espectacular sobre Portis y la grada se metió en el partido: la mitad del trabajo estaba hecho. Después, la maravillosa zancada de Brandon Ingram (clave en el esfuerzo final: 17+5+5), los puntos de Clarkson y el final de acierto final de Caldwell-Pope (21, 4/7 en los triples) le dieron la vuelta al partido y el triunfo a los Baby Lakers (8-10).

La clave estuvo en la energía, la defensa y sobre todo en el cuidado del balón: 13 pérdidas en la primera mitad, solo una en la segunda. Los Lakers encadenan triunfos por segunda vez esta temporada. Ah, y son octavos en el Oeste. Qué importante crecer compitiendo.