DIEGO OYARZÚN

La desconocida aventura de un futbolista chileno en Lituania

Formado en la UC y ex jugador de Palestino, apostó por ir a una liga desconocida con la idea de cumplir su sueño. Ya lleva dos años ahí.

A mediados del año pasado, mientras era jugador de Palestino, Diego Oyarzún recibió una inesperada oferta para seguir su carrera. A través de un intermediario alemán se enteró que el Zalgiris de Lituania estaba interesado en ficharlo. Lo meditó un par de días, evaluó las variables, y se embarcó a Europa.

"Acepté por tres razones. Aunque tenía ofertas para quedarme en Palestino, sentía que en Chile no me valoraban como pensaba que tenía que ser. La segunda: vi en Lituania un mercado para llegar a otras ligas más fuertes, y tercero, me gustan los desafíos y siempre trato de salir de la zona de confort", cuenta a AS desde Vilna, donde se recupera de una grave lesión. 

¿Con qué se encontró allá?
- Me encontré con un fútbol muy competitivo principalmente desde el ámbito físico. Yo siempre en Chile era de los jugadores “altos” y acá soy normal. También fue extraño que el deporte nacional acá sea el básquetbol. Son fuertes en Europa, y la mayoría de los recursos van ahí. Eso hace que el fútbol no tenga la principal infraestructura, ni el apoyo que uno está acostumbrado.

¿Qué diferencias identifica con Chile?
- Yo diría que la diferencia con Chile en el tema futbolístico es que allá hay el doble de equipos en la liga y eso hace que haya más diversidad en todo: esquemas, ideas, planteamientos. Aparte los equipos chilenos tienen mucha más capacidad técnica. Y obvio como lo comenté antes todo un tema de infraestructura y desarrollo pero eso ya pasa por un tema país.

Revisando el plantel casi no hay jugadores de países que hablen español. ¿Cómo fue la adaptación en el primero año, el camarín es muy distinto al sudamericano?
- Para mí fue fácil. Nunca he sido muy arraigado a nada y eso ayuda cuando tienes que irte. Hay un brasileño que habla español y el resto, la mayoría son extranjeros, así que todo se hace inglés. Yo manejo bien el idioma así que eso fue un punto a favor.

- ¿Las costumbres dentro del camarín y lo que rodea el fútbol son muy distintas?
- La verdad que sí. Todo es más serio, más ordenado, especialmente con los lituanos, que son más fríos y de un trato sólo profesional. Tengo compañeros de todo el mundo, pero en general cada uno está en silencio, poca música y mucha concentración.

- ¿Qué evaluación haces de tu primer año? Te tocó jugar hasta la fase previa de la Champions
- Los primeros seis meses fueron muy buenos. Estoy en el club más grande del país por lo que tuve opción de jugar la pre Champions contra el Ludogorets. En total ese semestre jugué 16 partidos y se nos escapó el campeonato al final. Ahora, durante la pretemporada en Turquía jugué todos los partidos hasta que me lesioné.

- ¿Ha sido difícil estar fuera tanto tiempo?
- En abril me esguince la rodilla -grado dos- y tuve que salir un par de meses. Después me recuperé, y a las dos semanas tuve un trancazo en un entrenamiento y se me rompió el mismo ligamento medial, más el menisco. Me operé hace unos días, y estaré cuatro meses fuera así que mis planes se alteraron un poco. Ahora sólo pienso en recuperarme, y apoyar al equipo que está en la Europa League.

¿Qué objetivos son los que te quedan pendiente en Lituania?
- Jugar lo que más pueda e ir a una liga de mejor nivel, siempre dando un paso a la vez. Si me preguntas ahora donde me gustaría dar mi siguiente paso te diría que a Polonia, Rusia o Bélgica. Y así seguir creciendo y más adelante porque no llegar a las ligas top de Europa.

- ¿Sientes muy lejos la selección estando en Lituania o igual te ilusionas?
- Obviamente que uno siempre tiene ese sueño, pero soy consciente y sé que me faltan un par de pasos todavía para poder aspirar realmente, estar en una mejor liga que sea más visible, así que como te dije antes, paso a paso, lo he hecho siempre así en mi carrera y lo seguiré haciendo. 

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